Estar hiperconectados nos hace más grandes

Hace unas semanas tuve la suerte de poder asistir a unas jornadas de innovación educativa organizadas por la Universidad Camilo José Cela. Bueno, en el enlace de la página de la universidad tenéis toda la información sobre los tres ponentes (Cristobal Cobo, Dolors Reig y Jordi Adell), así como la temática de sus ponencias. Disfruté muchísimo de las tres, pero la que me hizo pensar más y me revolvió cosas por dentro fue la de Dolors Reig. Tanto, que en mitad de la charla me compré Socionomía en Amazon, y me he pasado estos días leyendo y tomando notas. Me llamó mucho la atención una visión mucho más positiva de lo habitual de nuestra sociedad/realidad posdigital. En concreto, cómo han aumentado la confianza, la tolerancia, la implicación social y comunitaria gracias a la hiperconectividad y el uso de redes sociales. En cualquier caso, lo que me hizo darle vueltas a la cabeza fue la idea de que la red es un monstruo económico que se les ha ido de las manos a los poderosos, hasta el punto de que herramientas en pricipio pensadas para otros fines, han sido apropiadas por los usuarios para hacernos más grandes como personas. Es decir, que lo quieran o no, sirven para conectarnos, evitando el aislamiento, una vía para el empoderamiento y la participación.

Me pregunto cómo conciliar esta idea de una ciudadanía cada vez más formada y conciencida, con gobiernos, instituciones, compañías… empeñadas en poner cada vez más límites y restricciones en la red, controlar lo que se hace y dice en ella. Tal vez sea este el reto de la ciudadanía digital del siglo XXI, las luchas que nos esperan.

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