Estar hiperconectados nos hace más grandes

Hace unas semanas tuve la suerte de poder asistir a unas jornadas de innovación educativa organizadas por la Universidad Camilo José Cela. Bueno, en el enlace de la página de la universidad tenéis toda la información sobre los tres ponentes (Cristobal Cobo, Dolors Reig y Jordi Adell), así como la temática de sus ponencias. Disfruté muchísimo de las tres, pero la que me hizo pensar más y me revolvió cosas por dentro fue la de Dolors Reig. Tanto, que en mitad de la charla me compré Socionomía en Amazon, y me he pasado estos días leyendo y tomando notas. Me llamó mucho la atención una visión mucho más positiva de lo habitual de nuestra sociedad/realidad posdigital. En concreto, cómo han aumentado la confianza, la tolerancia, la implicación social y comunitaria gracias a la hiperconectividad y el uso de redes sociales. En cualquier caso, lo que me hizo darle vueltas a la cabeza fue la idea de que la red es un monstruo económico que se les ha ido de las manos a los poderosos, hasta el punto de que herramientas en pricipio pensadas para otros fines, han sido apropiadas por los usuarios para hacernos más grandes como personas. Es decir, que lo quieran o no, sirven para conectarnos, evitando el aislamiento, una vía para el empoderamiento y la participación.

Me pregunto cómo conciliar esta idea de una ciudadanía cada vez más formada y conciencida, con gobiernos, instituciones, compañías… empeñadas en poner cada vez más límites y restricciones en la red, controlar lo que se hace y dice en ella. Tal vez sea este el reto de la ciudadanía digital del siglo XXI, las luchas que nos esperan.

Cosas que hacer en FB con los estudiantes

Estaba leyendo sobre las nuevas funcionalidades de Twitter al mismo tiempo que un interesante libro sobre redes sociales y formación (Social Media for Trainers: Techniques for Enhancing and Extending Learning, de Jane Bozarth) y he pensando que, a pesar muchas veces de hablar de las posibilidades de Facebook para los profes (y para los profes de español, que para eso yo me dedico a eso) pues nunca había escrito una entrada para ponerlo por escrito. Y eso es lo que estoy haciendo.

Si alguien me preguntara por qué emplear Facebook antes que cualquier red social, mi primer argumento iría relacionado con su popularidad. Son más de 600 millones de usuarios en la actualidad, así que, aunque me repita mucho, ¿por qué no nos aprovechamos de esta popularidad? ¿Por qué no usar los conocimientos de uso y de la herramienta que la mayoría de nuestros estudiantes ya poseen? Bueno, antes de nada, jamás recomendaría organizar un curso o el trabajo de alguno de mis estudiantes a través de mi perfil personal. Jamás suena demasiado rotundo, y tal vez merezca la pena detenerse un poco en esto. Aunque he conocido profesores que lo usan, con éxito, con alumnos individuales, a mí en particular no es algo que me suela gustar, pero asumo mis propias contradicciones: la cuarta parte de mis contactos son estudiantes que en el momento álgido del asunto Facebook pidieron ser mis “amigos”. En cualquier caso, la razón principal que esgrimiría en contra de esto es, por supuesto, la privacidad. Aunque también influye el hecho de que tal vez sea a ellos a los que no interese que su profesora o profesora tenga acceso directo a la información de su perfil. La ventaja es que Facebook ofrece otras posibilidades de trabajo que no pasan por incluir entre nuestros contactos a los estudiantes: los grupos y las páginas.

¿Para qué sirven los grupos? Creo que es una de las opciones más útiles para organizar el trabajo de los estudiantes en línea. Podemos:

1) Colgar fotos y vídeos, así como enlaces.

2) Escribir publicaciones.

3) Abrir documentos colaborativos (aunque eso sí, no ofrecen muchas posibilidades de edición).

4) Chat para el grupo.

5) Crear eventos.

Si os preocupa el tema de la privacidad, el acceso al contenido que tanto tú como tus alumnos vais publicando, tened en cuenta que los grupos pueden configurarse como:

1) Abiertos. En los que cualquier usuario de Facebook puede verlos, aunque no haya pedido unirse a ellos.

2) Cerrados. Todos los usuarios de Facebook pueden ver su ver su nombre y los usuarios que participan en él, pero solo los miembros pueden ver el contenido. Es decir, que necesitarían pedir unirse para tener acceso a las fotos, vídeos, documentos… que se hayan ido publicado.

3) Secretos. Ni aparecen en el resultado de las búsquedas, ni las personas que no estén dentro del grupo pueden ver nada de él. Solo tendrían acceso una vez que alguno de los miembros le añada directamente. Recordad que solo podemos añadir a los grupos a las personas que tengamos como contactos en nuestro perfil.

Yo siempre recomiendo visitar la página de ayuda de Facebook para consultar toda estas cuestiones relacionadas con la privacidad, configuración, funcionalidades, herramientas y recursos, etc. Cuanto más conozcamos de la herramienta que usemos, en este caso los grupos de Facebook, nos resultará más sencillo hacernos una idea de lo que podemos o debemos hacer.

Además de grupos, podemos abrir páginas. Para mí esta es la opción de lejos más interesante, porque además de las aplicaciones propias de Facebook (fotos, vídeo, eventos, notas, enlaces, preguntas), permiten la integración con cientos de miles (no es exageración) de aplicaciones externas. La principal diferencia con los grupos, en los que podemos decidir la configuración, es que las páginas están accesibles para todos los usuarios de Facebook, son públicas. Además, los administradores pueden ir creando pestañas diferentes o integrar otras aplicaciones. En mi opinión, esto requiere un poco de tiempo e investigación, porque como he dicho antes las posibilidades son INMENSAS. Vale, concretemos, ¿qué aplicaciones nos pueden interesar a los profesores que se pueden integrar en nuestra página? Youtube y Vimeo, Scribd, Flickr, NetworkedBlogs y RSS Grafitti (seguro que hay muchas más de estas, aplicaciones que nos permiten sincronizar blogs con nuestra página de Facebook; en el caso de RSS Grafitti páginas web también), Slideshare, Twitter, Forum for pages, entre otras. Es decir, imaginemos que abrimos una página para uno de nuestros cursos. En ella podemos tener acceso directo a una cuenta de vídeo (Youtube, Vimeo, o la misma aplicación de Facebook) en la que colguemos vídeos que nos interese que vean los estudiantes o sus propias producciones. Podemos sincronizar el blog del curso, o los blogs de los estudiantes, para que a medida que vayan escribiendo aparezca en el muro de la página. Podemos crear también una pestaña de fotos, con la aplicación de Facebook o la conocida Flickr. En ella podemos colgar contenido interesante para los estudiantes, o fotos que tanto nocotros como los estudiantes vayamos haciendo a lo largo del curso. Podemos integrar, asimismo, la cuenta de Twitter de la escuela, del curso, la que tengamos para comunicarnos con padres y estudiantes… Y si queremos pasar un poquito más de tiempo en esto, pensemos en Pagemodo o Wix, para crear páginas personalizadas e integrarlas (otra vez la maldita palabreja) en la que tengamos en Facebook. El único inconveniente, en mi opinión, son los continuos cambios que desde Facebook se llevan a cabo, más en las páginas que en los perfiles. Sin ir más lejos, hasta hace poco utilizaba sin problema a través de Facebook un interesante y útil (muy útil, de hecho) servicio en línea de gestión del correo, documentos, presentaciones, etc. como Zoho docs y ahora por más que lo intento no me lo permite (parece que de forma temporal, porque en el mensaje que aparece dice que la aplicación de Zoho docs no soporta en la actualidad el sistema de navegación segura). Así que para los que solo somos profesores, y no informáticos, va a requerir pasar tiempo delante del ordenador viendo qué es lo que se nos permite hacer y asumir, por otra parte, que los cambios son continuos. Y que estos cambios representan, de hecho, una de las bases de compañías como Facebook.

En fin, os animo a que le deis un par de vueltas al tema de las páginas y que investiguéis de qué manera os puede resultar rentable para vosotros y para vuestros estudiantes, claro.

Creación de e-actividades

Una de las últimas tareas del curso de Diseño de Cursos en Línea ha sido el diseño de una e-actividad, para lo que se nos ha facilitado el conocido esquema de Gilly Salmon:

  • Nombre de la actividad
  • Propósito
  • Chispa
  • ¿Cuántos participantes?
  • Estructura
  • Tiempo transcurrido
  • Tiempo del e-moderador
  • Acciones del e-moderador
  • Tiempo de los participantes
  • Acciones de los participantes
  • ¿Cómo evaluar?

De todas las tareas que hemos llevado a cabo, esta ha sido para mí la más agradecida. He de decir que, aunque no tengo muchísima experiencia en la creación de e-actividades, las veces que he tenido que llevarlo a cabo he disfrutado muchísimo. Me interesan, de hecho, más las e-actividades en los cursos en línea, que cualquier actividad interactiva, aunque reconozco que estas son mucho más vistosas. Esto es lo que me parece más interesante y productivo del modelo de Salmon: más importante que la tecnología, la plataforma, etc., será conseguir crear e-actividades motivadoras, basadas en la interacción, baratas y fáciles de organizar. Y yo añadiría a las características utilizadas por Salmon, la originalidad, la sorpresa, bueno, la famosa chispa de Salmon. A mí se me ocurrió que podíamos usar algunas de las ideas que ofrece Salmon sobre debates, pero con un pequeño cambio: en lugar de debate, un juicio. Sé que en algunos talleres presenciales sobre redes sociales (nuestro diseño de curso es presisamente sobre ellas) han hecho algo similar, así que ¿por qué no intentar hacer lo mismo con nuestra e-actividad? Dejo aquí el enlace de la wiki donde hemos desarrollado la e-actividad, junto con el debate y la discusión necesaria para que saliera adelante:

http://cfp27111grupo2.wikispaces.com/Diseño+de+una+E-actividad

La tarea en cualquier caso era doble. Por un lado, debíamos diseñar la e-actividad siguiendo las características enunciadas por Salmon. Por otro, debíamos llevar a cabo la e-actividad que nos sugerían los tutores, y colgar tanto el resultado como nuestras impresiones acerca de la misma en el filo correspondiente del foro de la plataforma. En nuestro caso se trataba de la creación de un texto de dos párrafos en el que debíamos incluir las siguientes palabras: diseño de cursos en línea; centrado en el alumno; trabajo colaborativo; construcción del conocimiento; y evaluación formativa. La verda es que esta tarea, comparada con las e-actividades que el resto de grupos tenían que realizar, era mucho más aburrida. Tal vez fueron las ganas de terminar pronto, el cansancio… el caso es que la primera persona que se conectó fue la que escribió el texto, y ese fue el que se colgó en la plataforma. Es decir, ni interacción, ni diálogo.

En fin, el curso del Cervantes está ya terminado, aunque nos han dado un poquito más de tiempo para revisar objetivos, estructura, objetos de aprendizaje, etc., antes de que los tutores comiencen a evaluarlo. Ha sido duro (muchas horas), pero tremendamente productivo. Ahora ya solo queda empezar a poner en práctica todo lo aprendido.