Nueva aventura profesional

El último mes (¡un mes ya!) he estado trabajando en la Facultad de Educación de la UCM, en concreto en el Departamento de Didáctica de la Lengua. Todavía estoy un poco abrumada (más de un poco, pero bueno, dejémoslo ahí) por la cantidad de trabajo que ha supuesto para mí, porque me encargo de impartir dos asignaturas que nunca había preparado antes. En concreto, Didáctica de la Lengua en Primaria, y Didáctica de la Lengua no Materna (lenguas extranjeras). La verdad es que llevo los últimos dos años con cursos un poco exigentes, bien por el nivel de los estudiantes (C1, C2) o porque me ha tocado preparar cursos específicos (historia y literatura) que no había desarrollado antes… pero casi siempre había trabajado con extranjeros, menos en las ocasiones en las que he hecho formación relacionada con redes sociales y web 2.0 (suena antiguo ahora, ¿eh?) en mi centro de trabajo. En fin, que me está tocando cambiar el chip y adaptarme a dar clases a un público completamente diferente, y adoptar un papel distinto al que suelo adoptar en las clases de español.

El problema para mí es que como esto ha sido tan imprevisto muchas veces no tengo tiempo de pensar exactamente cómo me gustaría trabajar con ellos, porque si me concentro en el contenido (y debo hacerlo), no me da tiempo material a reflexionar y tener en cuenta otros aspectos: gestión del aula, de los grupos, de las actividades que pueden hacer fuera de las sesiones, de cómo me gustaría utilizar Moodle… Sigo, al mismo tiempo, como profesora de español, así que no he dejado de pensar en este mes en lo mucho que solemos trabajar y a veces el poco rendimiento que sacamos de nuestro trabajo. En mi caso, porque muchas veces se trata de cursos que yo no he continuado o que duran poco tiempo. Llevo mal tener poco tiempo para poder reflexionar y pensar en mis clases, en ese sentido soy muy lenta y suelo darle muchas vueltas a las cosas. Y llevo peor aún sentir que los cursos podrían salir mucho mejor si las circunstancias ayudaran un poquito. Pero creo que la mayoría de los profesores nos sentimos así, y no se me ocurre nada para cambiar que a veces más que profes seamos picapedreros, que sacamos adelante cosas que ni nos hubiéramos imaginado.

En cualquier caso, aunque cansada, estoy contenta de poder hacer algo diferente y enfrentarme a un reto así, y tengo que asumir con honestidad lo que puedo o no dar de mí. Todavía estoy pensando y tengo que valorar si este es el camino que quiero seguir en el futuro, trabajar en la universidad. Por el momento me queda terminar este año mi tesis, que estará abandonada estos dos meses, porque no me queda espacio en la cabeza, y esto es literal, para pensar en ella.

Para profes: Algunas herramientas digitales

Me he pasado estos primeros días de vacaciones (¡¡¡me voy ya, me voy ya!!!) investigando algunas de las herramientas digitales que aparecen en Mind the App! y otras que me apetecía probar y que he ido viendo colgadas en el muro o timeline de otros compañeros estos meses, además de en el blog  Free Technology for Teachers.

1. PARA ESCRIBIR DE MANERA COLABORATIVA

Yo suelo utilizar para todo (con alumnos, con compañeros) Google Drive, pero realmente hay alternativas, como por ejemplo PiratePad. Nunca la he usado con alumnos, pero sí me gustaría hacerlo a partir del próximo semestre. Funciona de manera muy similar a los documentos de texto de Google Drive (distintos colores para saber quién está escribiendo o editando, exportar ese documento a otro formato, comunicarte a través del chat, etc.), pero para trabajar no necesitamos ninguna cuenta o registrarnos, algo que a veces me preocupa si trabajo con alumnos o compañeros que no tienen cuenta de gmail. Otras muy similares son TitanPad y EduPad. Y luego he visto otra en el libro que os comentaba que puede funcionar mejor creo con niños, PrimaryWall, sobre todo por el diseño de la página y los dibujos, que sirve para escribir notas que vas guardando en tu muro. Como os digo, la usaría con alumnos más pequeños y bueno, no deja de ser un poco simple si lo que queremos es trabajar textos, documentos, etc., de manera colaborativa.

2. PARA DAR INSTRUCCIONES

Voki. Cuando hice el máster sobre tecnología en la UAM la usaban todos mis compañeros tanto, que terminé por cogerla un poco de manía, pero la verdad es que se puede usar para muchas cosas. Se me ocurre que puede ser una buena forma de presentarnos antes del comienzo del curso, o de dar las instrucciones antes de una tarea. El problema es que si no creas una cuenta para el aula (unos 25 euros al mes, antes no era así) tienes menos opciones para crear los avatares, pero bueno, con los que hay creo que me puedo apañar por el momento. Este que enlazo (también se puede poner como widget de forma permanente en el blog) no lo he grabado con mi propia voz, sino que he escrito un texto y después elegido sexo y acento. Suena un poco robótico, pero se entiende perfectamente. Podemos usar nuestra voz grabándola directamente desde nuestro ordenador o a través del teléfono.

Un poco diferente es MailVU. ¡Me encanta! No necesitamos cuenta. Una vez que configuramos nuestra cámara y micrófono, grabamos lo que queremos decir, lo guardamos y enviamos el enlace a nuestros alumnos.

3. PARA HABLAR, GRABARNOS, ESCUCHARNOS… 

Otra que me encanta, Adioboo. Una vez creada la cuenta, podemos grabar directamente desde la página o subir un archivo de audio que tengamos en el ordenador. Guardamos lo que hayamos grabado, ponemos un título, una pequeña descripción y una imagen. Tenemos dos opciones: copiar el código y ponerlo en nuestro blog para que aparezca de esta manera o simplemente copiar y pegar el enlace. ¡Muy fácil! Yo la he usado tanto para dar instrucciones, como para que ellos hagan sus propias grabaciones. Recuerdo haber hecho antes muchas tareas con podcast y para mí me resulta mucho más fácil hacerlo de esta manera, aunque obviamente las posibilidades de editar y poner más bonito el audio son muchas menos.

Voicethread también está bastante chula. A mí me recuerda a un Power Point mucho más interactivo, en el que podemos grabarnos, subir archivos y vídeos y, sobre todo, trabajar con otros compañeros en el mismo “documento”.

Y por último, una que definitivamente necesito probar, revisar y trabajar en el futuro: Spreaker. Nos permite grabar programas de radio o podcast, pero las ediciones del audio se hacen desde la misma página, por lo que no necesitamos programas del tipo Audacity o Garage Band para hacer las modificaciones. Reconozco que editar es lo que peor se me da, y que por eso herramientas como Audioboo van mucho más conmigo, pero sí, voy a darle más de una vuelta y ver cómo la puedo usar en los próximos meses.

4. PARA CREAR NUESTRAS REVISTAS

De estas hay muchísimas: Glossi, Flipsnack, Issu… Funcionan más o menos igual. Permiten subir imágenes, documentos en PDF o Word, y la edición no es realmente complicada. Y para trabajos más sencillitos Smore, si queremos hacer carteles o invitaciones.

5. PARA VISUALIZAR

Glogster. Mi redescubrimiento del mes. La usé hace un par de años para hacer algún póster, pero me parece que se le puede sacar mucho más partido: podemos hacer CV, presentaciones de proyectos, álbums de fotos…

Y otra muy facilita: Animoto. Elegimos las fotos que nos interesan, la plantilla que nos gusta más, y ya tenemos nuestro vídeo de 30 segundos. Claro, como siempre, si queremos un vídeo que dure más tiempo o más variedad de plantillas, pues toca pagar una suscripción anual.

Alfabetización digital y competencias informacionales: Informe Fundación Telefónica

El pasado miércoles fui a la presentación del informe sobre alfabetización digital y competencias informacionales de la Fundación Telefónica. No sé si os pasa a vosotros, pero a mí me llama mucho la atención cuando padres y, sobre todo, profesores (bueno, tal vez porque yo también lo soy) se definen como analfabetos digitales. Qué contradicción, especialmente si tenemos en cuenta que la mayoría de los estudiantes a los que nos enfrentamos son usuarios avezados de todo tipo de tecnología, y están permanentemente conectados a todo tipo de dispositivos. Imagino, y de eso se habló en la presentación y aparece en el informe, el meollo de la cuestión estriba en establecer en qué consiste eso de la alfabetización. De esta manera, si en el siglo XIX y en gran parte del XX un sujeto alfabetizado era aquel capaz de leer y escribir textos, en estos momentos ese concepto estaría asociado a cómo extrae el conocimiento a través del manejo de distintas herramientas o dispositivos. Es decir, la alfabetización tiene más que ver con valores, actitudes y contenidos,  elementos que reivindican la función seminal de padres y profesores, presentes desde siempre en la alfabetización y no solo en la digital. En este sentido, es necesario tener en cuenta cuál está siendo el papel de la escuela por una parte en este proceso y, por otra, el de los profesores y de forma más específica su formación en las escuelas de profesores y magisterio. Durante la presentación se hizo referencia a tres de los factores necesarios, impresecindibles, de los profesores en esta nueva alfabetización:

1) La formación, capacitación de la persona como docente.

2) La formación de los educadores, docentes, en medios.

3) Y la que es para mí más importante, la formación de los educadores y docentes como personas y ciudadanos del siglo XXI.

Bueno, los retos son importantes, en esta época de cambio, transformación e incertidumbre. Dejo el enlace de la página donde os podéis descargar el índice y prólogo del informe, ya que merece que se le eche un vistazo y, si lo podéis conseguir (nos lo dieron al final de la presentación, pero no veo en la página que se pueda descargar completo… A lo mejor dentro de unos meses), leerlo y reflexionar sobre muchas de las cosas que en él se exponen.