Reflexiones de final de curso

Creo que ya lo he contado antes, pero bueno, para contextualizar la entrada. Este año escolar he empezado a trabajar como profe en la Facultad de Educación de la UCM (como siempre, compatabilizándolo con otras actividades docentes). Durante el primer cuatrimestre impartí Didáctica de la Lengua en el Grado de Pedagogía, y este Adquisición y Desarrollo del Lenguaje, que al impartirse en el segundo cuatrimestre se plantea de manera práctica (cómo se trabaja la lengua en la Educación Infantil). La verdad es que me gustaría poder impartir de nuevo esta asignatura de Adquisición para poder profundizar un poco más en algunas de las cosas que he propuesto.

  1. Uso de algunas herramientas. Cada año suelo plantearme trabajar con alguna determinada de manera más o menos extensiva. Este año han sido tres. Por un lado, Genially, que parece que se empezó a poner de moda hace algún tiempo, ya había usado para una charla, y quería explotarla en estos meses para ver toda su potencialidad (pongo como ejemplo un repaso que hice el primer día de la asignatura, planteada como un Busca a alguien en la clase que pueda contar algo de cada uno de los elementos que aparece en la diapositiva). Por otro Padlet, en este caso para poder crear un archivo digital de manifestaciones de la literatura popular (seguíamos la clasificación de Ana Pelegrín: cuentos de fórmula, cuentos de animales y cuentos maravillosos). Es una de las actividades más productivas en los cursos de formación de futuros profes, pero… teniendo en cuenta lo corto de este cuatrimestre (empezamos tarde porque antes tenían prácticas) y la cantidad tan enorme de estudiantes en este curso, no la planteé como obligatoria sino como parte de los deberes que haríamos a lo largo del curso. Seguramente ahora, viendo cómo trabajan, el tipo de cosas que les gusta hacer y la dedicación que sí tienen a todo aquello que tenga un peso importante en su nota, el año que viene sí la replantearía. El uso de vídeos creados por ellos contando un cuento. Obviamente, como herramienta no ha supuesto ninguna novedad, pero me ha sucedido lo mismo que en el caso anterior. Les pedí, como actividad no obligatoria preparar y realizar la narración oral de una historia a partir de las siguientes instrucciones (adaptadas de una de las actividades de este manual): memorizar la historia; secuenciarla para poder recordarla mejor; trabajar los personajes(voz, expresión, etc.); memorizar las fórmulas de inicio y final, las frases mágicas; sonorizar la historia (onomatopeyas, voces, ritmo…); escenografía; grabar la actuación; compartirla con los demás y detectar los aspectos a mejorar. Y esta la hicieron tan bien que creo, de nuevo, que podría plantearla como actividad obligatoria relacionada con el desarrollo de las habilidades orales en los niños, y el uso de la literatura popular. Esta parte (las habilidades orales y la literatura popular) realmente la he disfrutado muchísimo.
  2. Las lecturas. ¿He dicho que hemos tenido apenas tres meses para trabajar la expresión y la interacción oral, y la lectura y escritura en Infantil? Había planteado dos lecturas obligatorias (sin calificación), pero por falta de tiempo y una planificación deficiente en ese sentido (se me ha echado el tiempo encima de manera literal), solo pude llevar una a cabo, planteada a modo de pecera. Posteriormente, de las preguntas con las que trabajamos, hice una selección de seis, con una como ejemplo, para que entre todos completaran las respuestas a través Google Drive (una de las mismas formará parte del examen que tenemos a finales de este mes). Estoy de acuerdo con lo que me han comentado algunas de mis compañeras este año: como futuros profes están en la obligación de leer, de estar al tanto de nuevos estudios e investigaciones. También es verdad que los cuatrimestres son tan cortos, y dan tan poco de sí, que le he dado muchas vueltas a la cantidad de trabajo que podrían asumir. En fin, deberes para el año que viene: independientemente de la cantidad de horas que tengamos, el año que viene fijaré de antemano fecha de varias lecturas obligatorias, cuyo contenido se evaluará de formas diferentes.
  3. La recogida de datos de los estudiantes. El cuatrimestre pasado preparé un cuestionario inicial; a mitad del semestre, sobre todo para que pudiera contrastar mis impresiones del curso con las suyas propias (pocos lo contestaron, la verdad); y, por último, otro como parte de la tarea asociada a una de las lecturas obligatorias (y que sí calificaba). Este cuatrimestre pensé, bueno, con el primero es suficiente, pero con 70 estudiantes en el aula, con una asistencia variable y con un grupo tan heterogéneo, me hubiera venido bien saber un poquito más de ellos.

Además de esto, he tenido que encargarme de supervisar TFG, un TFM, Prácticums de distintos años y visitas a alumnas a distintos centros. A veces ha sido un poco abrumador, son muchos estudiantes, que escriben con dudas (normal, eso lo entiendo) a menudo, y es complicado llevarlo todo al día. Por otra parte, no sé si en todas las facultades, en todas las universidades es igual, pero en esta en concreto los trabajos de TFG y prácticum están muy pautados, de manera que los estudiantes tienen la ventaja de contar con una guía en la que se enumeran paso a paso todos los elementos que tienen que incluir. La desventaja, desde mi punto de vista, es que puede limitar su autonomía o la capacidad de tomar decisiones sobre qué quieren ellos incluir. Por ejemplo, en uno de los Prácticum se les pide elaborar su propio portafolio, que yo siempre he entendido como un documento eminentemente personal; en este caso, como digo, muchas de las preguntas que recibía por parte de los estudiantes estaban relacionadas con el tipo de información que podían incluir y dónde colocarla. En cualquier caso, este año también he descubierto que en general esperan muchas instrucciones y que se pueden sentir perdidos si no las tienen…

Y ahora realmente quiero terminar, poder corregir todo a tiempo para la firma de actas, y descansar un poco de la dinámica de clases. Afortunadamente, este es el primer verano desde hace unos cuantos que tengo vacaciones de profe, mes y medio más o menos. Con la obligación de hacer otras cosas, pero al menos sin clases.