Mesa redonda en Eoi sobre lengua digital e industria

 

Ayer fui a una mesa redonda en EOI donde se hablaba precisamente de eso, de la lengua digital y, en principio, las inmensas posibilidades de negocio, de conocimiento, que un momento como este propicia. No es por nada, no suelen abundar las conferencias en las que, aunque sea de manera tímida, se nos diga a filólogos y lingüsitas que sí, que claro que se puede y debe hacer negocio con nuestros conocimientos, que los informáticos son muy buenos comunicándose con las máquinas pero que somos nosotros los que tenemos que encargarnos de estudiar, describir… la lengua. En fin, me reafirma en mi pensamiento de que tal como están las cosas si no tenemos el trabajo que queremos (porque no existe, porque no parece interesar, etc.), tendremos que crearlo nosotros.

Bueno, durante la primera parte de la charla, se abordó el paso del papel al mundo digital, ese que da tanto miedo a algunos. El ponente, José Manuel Lucía Megías, recordaba el gran salto de la oralidad a la escritura, el miedo del momento a la pérdida de interacción que se producía con el texto escrito, y cómo gracias al texto digital encontramos de nuevo elementos perdidos durante muchos siglos. En concreto, la posibilidad de rescatar la oralidad e interacción con aquellos que nos leen. Por otro lado, también se habló de las voces críticas contra la tecnología que a partir del siglo XV permitió el crecimiento y desarrollo de la industria del libro, una industria que en lo fundamental no presenta muchas diferencias con la actual. Es decir, para ambas su centro de atención es la producción de objetos, los libros, y parece que ese es el motivo por el que en general lo que se enfrenta es el mundo de los libros en papel y los dispositivos, en lugar de centrar el debate en el cambio que se está produciendo en los medios de difusión, que son muchos y muy variados. El segundo ponente, Luis González Martín, se centró más en el papel de los lectores como sujetos que realizan un ejercicio de curiosidad. Está claro que este papel no cambia, independientemente del medio que utilicemos, pero la lectura digital implica un carácter más socializador. La lectura no es tan solitaria, se comparte. El libro ya no es un objeto cerrado y casi sagrado. Los lectores no solo leen textos, sino que también deben interpretar imágenes. También hubo espacio para los profes de español. Daniel Escandell nos habló de redes sociales dedicadas a la enseñanza de lenguas (bueno, ya sabéis, Babbel, Livemocha, Babelyou…), de la integración de las nuevas tecnologías en el aula, la asencia de material en ELE que tenga en cuenta de manera consecuente los cambios que se están produciendo… Me pareció un poco difusa la intervención, pero reconozco que si te dedicas a dar clases de español, te interesan las nuevas tecnologías e investigas sobre eso, pues claro, cualquier cosa te sabrá a poco. La parte del final, sobre computación, muy interesante, aunque eran tantas las ideas que dejé de apuntar y me quedé con algo que me llamó mucho la atención y en lo que nunca había pensado: ¡la rigidez de la Wikipedia!, en el sentido de que son entradas en principio dirigidas a un mismo tipo de usuario, y en las que no se tiene en cuenta el nivel de dificultad o conocimientos del que las lee. ¿Imagináis una Wikipedia para niños?

No lo he dicho antes, pero me gustaría mencionarlo. Las personas organizadores del evento son del Molino de ideas, gente a la que creo merece seguir la pista, porque están haciendo cosas interesantes.