Free Caperucita

A pesar de mi nombre virtual, el cuento con el que me más de identificaba de pequeña y leía de manera compulsiva era Hansel y Gretel. ¡Esos niños eran invencibles! Más tarde, en la universidad, asistí como oyente a una asignatura sobre literatura popular y se me quedaron grabadas algunas de las palabras del profe que la impartía: si no les leemos cuentos a los niños, ¿cómo van a aprender quiénes son los malos? La verdad es que esto lo tenía casi olvidado hasta que tuve que elegir tema para uno de los primeros trabajos académicos más o menas importantes que hice (un TFM). Recordé además cómo durante toda mi etapa de preescolar, mi madre me llevaba al cole con una trenka (imagino que no la llevaba solo ese día, claro) con capucha y una cesta de caramelos días antes de mi cumpleaños para ir repartiendo a las niñas de mi clase y otras clases. En fin, estas y otras cosas me llevaron a elegir mi nombre en este y otros espacios.

No he entendido muy bien los motivos que han llevado a una escuela de Barcelona a retirar de sus bibliotecas esta y otras 200 historias por alimentar el sexismo. En el caso de Caperucita las enseñanzas y simbología de los elementos que aparecen en la historia son evidentes: el bosque como escenario que presagia todos los peligros, en contraposición al poblado seguro; y la necesidad de no confiar en los extraños. En todo caso, más que para alimentar el sexismo, la historia serviría como admonición contra la masculinidad tóxica y la violencia sexual. Cualquier obra literaria codifica de una manera u otra las obsesiones, valores, creencias, etc., de una época y sociedad determinada. Cuando leí por primera vez La fuerza de la sangre, una de las novelas ejemplares de Cervantes, no podía dar crédito: se narraba como si tal cosa la violación de una mujer de 16 años, que termina casándose años después con el violador gracias a la intervención de la madre de tal elemento. La verdad es que la historia es rocambolesca y absolutamente ajena a los valores que cualquiera de nosotros defiende: el consentimiento sexual en las relaciones y la libertad de elección de las mujeres. En cualquier caso, jamás pediría la retirada de ninguna de las obras de Cervantes… No sé, me pregunto si esta retirada de libros servirá, como dice pretender, para que niños y niñas tengan una imagen menos sesgada del papel que muchos de los cuentos tradicionales otorgan a las mujeres (cuidadoras, madres, esposas, etc.). O si simplemente esto podría conseguirse a través del desarrollo de la competencia crítica de los niños y niñas destinatarios de los cuentos, tradicionales o no.