IV Jornadas de Difusión en Madrid

Ya lo he dicho en la anterior entrada, mi fin de semana ha sido ¡intenso!, pero productivo, y muy agradable. Mi primera sorpresa fue ver que las jornadas se celebraban en el edificio de la Escuela de Minas, porque de pequeña vivía muy cerca de ahí, y visitaba las exposiciones de minerales a menudo. Pero bueno, digamos que las sorpresas agradables han sido más que el hecho de visitar un edificio antiguo. Las jornadas empezaron con Neus Sans hablando de la interacción en el aula, las dinámicas que creamos en ella y el tipo de materiales que necesitamos para propiciarla. Me gustó la idea de entender que nosotros, los profes, somos una especie de “coach” o entrenador personal que ponemos las condiciones para crear las condiciones de aprendizaje. Para ello debemos tener en cuenta cuáles son los factores y procesos que van a favorecer la adquisición: muestras de lengua que motiven e interesen a los aprendices, interacciones significativas y no interrogatorios, condiciones afectivas positivas, así como el desarrollo de las estrategias necesarias que potencien un aprendizaje autónomo. Está bien que se recuerde que, a pesar de la importancia de los materiales, a menudo nos olvidamos que lo más importante es la interacción que se da entre los estudiantes y entre los profesores y los estudiantes. Es la misma idea que se repitió sin cesar en el taller de Encina Alonso (¡inspirador y emocionante!), aunque en el de ella centrado en el mundo de los adolescentes. He de decir que uno de mis materiales favoritos es precisamente Gente Joven, que en ocasiones utilizo (adaptado) con adultos, y que aunque no suela trabajar de manera habitual con adolescentes, intentaré tener más en cuenta uno de los principales consejos que nos dio: hay que estar con los estudiantes, y tener en cuenta siempre, por encima de nuestra planificación de aula (ayyy, esto para mí sí que es complicado) su estado de ánimo y disposición en el aula.

Como los talleres eran simultáneos, y algunos no se repetían, el sábado solo puede asistir a tres: el de Encina, el de la elaboración de los exámenes Dele (nuevo examen de B1) y sobre la evaluación de lo oral. En el del Dele analizamos con una de las plantillas que ellos usan cuando elaboran los exámenes y cada una de las tareas que los conforman: la diversidad de las fuentes, géneros, temas, ítems, operaciones mentales que el candidato o candidata tiene que llevar a cabo, etc. Y sí, nos dieron el modelo 0 de examen, que por cierto se puede descargar también de la página. Hace dos años estaba bastante inmersa en el tema de la evaluación. Me interesaba mucho porque entonces trabajaba en la Universidad de Hong Kong y veía cómo afectaba a nuestros estudiantes y hasta a nuestro trabajo. Pero realmente desde que estoy en Madrid, aunque me interesa mucho, ha sido un tema que he ido gradualmente dejando de lado. Así que decidí que sería buena idea el taller de Kris Buyse sobre la evaluación de lo oral y, lo que más me gusta a mí, la elaboración de plantillas de evaluación simples y flexibles. Me hizo pensar bastante porque en general cuando evalúo, no solo lo oral, tiendo a elaborar plantillas de tipo analítico, imagino que porque me dan mucha más seguridad y la idea de que son más objetivas. Él decía que según sus investigaciones más del 80% (no recuerdo el porcentaje exacto) de las plantillas que elaboramos son analíticas. Por su parte, él proponía una doble evaluación que tenga en cuenta las dos vertientes. Es decir, hacer una primera valoración holística o global, y después analítica, y contrastar ambas notas para obtener la nota final. Si hay mucha diferencia entre una y otra, significa que tenemos un problema, tal vez no solo con la valoración de ese estudiante, sino con las que hayamos hecho antes de los otros. Así que es más que probable que en mi próxima evaluación de lo oral con mis estudiantes intente hacerlo de esta manera, y conseguir así saltar a la piscina de lo holístico. Dejo también un enlace de una página que no conocía que tiene pinta de ser muy interesante, WebCEF, que sirve precisamente para que podamos crear, subir y evaluar nuestras propias plantillas, con la ayuda de profesores de toda Europa.

El final fue de traca, con Antonio Orta, dando una auténtica lección de cómo hacer de nuestras aulas lugares auténticamente interactivos, creativos, con tareas auténticas que involucren a los estudiantes. Cantó incluso una canción de Alberto Cortez, dejándonos a todos sin habla, claro. En fin, esperemos que el próximo año más y mejor.