Enseñar a enseñar: mi experiencia como formadora

¡Terminé el semestre y mi sustitución (aunque me queda corregir)! Después de una contractura en el cuello, dos constipados fuertes y bastantes noches de insomnio en el espacio de dos meses, he conseguido terminar razonablemente bien, o de forma digna. Con una de las asignaturas (Didáctica de la Lengua) ha sido un trabajo tan intenso, que siento que la mayor parte del tiempo he estado sobrepasada por lo que sentía como una responsabilidad ante la que… A ver, ¿es posible preparar un curso de esas características, con lo que implica para los futuros/as maestros/as en dos semanas, e ir a matacaballo intentando terminar como sea el programa previsto? Ha servido en cualquier caso para hacerme pensar, mucho, en nuestro sistema de enseñanza, en la organización de la universidad, en los retos a los que se enfrentan los estudiantes de Magisterio, e intentar sacar el curso adelante como fuera, siendo consciente de que no, no se pueden hacer las cosas así. (Soy una débil, lo sé, pero sufro mucho trabajando así.)

Con la otra asignatura, sin embargo, aunque me he visto en la misma situación (dos semanas para preparar las clases, poco tiempo para reflexionar sobre lo que quería o podía hacer) el viaje ha sido completamente diferente. ¡Mi especialidad! Español como lengua extranjera. Creo que el programa está muy bien pensado (es obra de los profes del departamento), me recuerda bastante a las diferentes asignaturas que tuve en su momento, años ha, en el máster de la Nebrija. Hay un primer bloque en el que se analiza el marco institucional (las escuelas desde el punto de vista lingüístico, las aulas multiculturales y plurilingües) y conceptos básicos como L1, L2, LE, etc. Yo me incorporé en la última parte del bloque, en el que trabajamos con los documentos básicos relacionados con ELE (Marco, PCIC) y las instituciones (IC). A partir de ahí, un repaso rápido (una sesión) al concepto de competencia lingüística; las distintas teorías de aprendizaje y su relación con los enfoques y métodos de enseñanza; la unidad didáctica y la evaluación; y el tiempo que nos ha quedado entre fiesta y fiesta (en mayo ha habido unas cuantas), las actividades de la lengua. Pensé que lo mejor sería intentar que nuestras sesiones se parecieran, en algunos de sus puntos, a como solemos preparar nuestras clases con alumnos extranjeros. Así que había sesiones un poco más densas (con el tema de la competencia comunicativa, por ejemplo), pero siempre teniendo en cuenta que el objetivo final era conseguir una clase en la que hubiera más interacción en un grupo de estudiantes que no se conocían de nada, más participación, y que en la medida de lo posible pudiéramos llevar a cabo distintas actividades en el aula, en las que pudieran analizar material, reflexionar sobre algo que habíamos leído, interaccionar no solo entre ellos sino con el contenido que estábamos trabajando, etc.

Creo que ha sido una buena idea. Por una parte, porque no quiero diseñar clases que sean solo magistrales, no me hacen sentir a gusto, aunque a veces sean necesarias y no abomino de ellas. Pero además es que me parece un contrasentido hablar de conceptos con los que los profes de lenguas estamos más que familiarizados (trabajo cooperativo, clases interactivas y participativas, clases pensadas para cubrir los intereses y necesidades de nuestros estudiantes, por poner algunos ejemplos) y que la realidad del aula no lo refleje. Así que en general siempre empezaba con un precalentamiento con alguna actividad un poco competitiva, o un pequeño repaso que les ayudara a situarse en el contexto de la clase que íbamos a comenzar, y que pudieran ver el sentido de lo que estábamos haciendo. Las clases son tan largas, que hacia la mitad intentaba que hubiera algo un poco más liviano, que exigiera también más participación por su parte, o incluso algo de movimiento, y menos protagonismo por la mía. Y en la parte del final una actividad que cerrara lo que habíamos hecho durante la sesión. Es decir, como las clases que suelo hacer de español, aunque el contenido no tiene mucho que ver, claro.

Por otra parte, pienso que ha sido muy útil el plantear analogías con sus propias experiencias de aprendizaje de lenguas (y de otras materias), con su experiencia, escasa en la mayoría de los casos, como profes. En mi caso, siempre he pensado que hacer este tipo de reflexiones me ha ayudado a crecer como profesora. Cuando empecé a dar clases era una profesora normalita, y no ayudaba mucho el que los estudiantes me vieran mucho más joven que ellos. Pero me lo tomé muy en serio e hice un trabajo de introspección importante sobre la planificación de mis clases, lo que salía bien, lo que salía mal, lo que debía tener en cuenta para las próximas sesiones, lo que quería cambiar. Bueno, lo que sueles escribir en los diarios docentes. Al principio era muy crítica y me fustigaba demasiado, pero poco a poco aprendí a ser más objetiva, y me di cuenta de que escribir sobre mis clases me aclaraba mucho las ideas. También me ayudaba mucho analizar cómo abordaba nuevas situaciones de aprendizaje, el tipo de estudiante que era, qué hábitos o actitudes tenía. En ese momento conseguí definir cuál es el proceso que sigo cuando empiezo como estudiante cursos exigentes, o sobre los que no tengo muchos conocimientos. 1) Empiezo muy contenta porque me encanta hacer cursos, de lo que sea. 2) Me comparo con los demás. 3) Me bloqueo si veo/pienso que los demás saben mucho más que yo. 4) Etapa autocompasiva en la que pido consejo/opinión a personas en las que confío porque pienso que soy lo peor. 5) Supero el bloqueo y consigo sacar algo productivo o decente. 6) Sigo trabajando por mi cuenta, si me interesa, en ello. Y descubrí que en mis clases no todos los estudiantes se enfrentaban a aprender una nueva lengua de la misma manera: están los que se lanzan siempre, los que confían plenamente en ti y hacen todo lo que les pides, pero también los que tienen muchas dudas y miedos, los que se bloquean y son reacios a llevar a cabo según qué cosas en el aula,  etc. Así que de esta manera pude, por fin, conectar todo lo que había estudiado con mi práctica en el aula como profesora con mi visión sobre el aprendizaje y, lo que creo que es más importante, con los sentimientos de mis propios estudiantes.

¿Cosas que me hubiera gustado que salieran mejor? El uso de Moodle. Es la primera vez que lo usaba como profesora y me hubiera gustado emplear muchas de sus herramientas, y no solo como repositorio de los Power Points y lecturas del curso, por ejemplo. Más tareas pequeñitas que les pudieran ayudar a ver de manera más clara el sentido de la asignatura. Más tiempo para pensar, claro. Para pensar yo y para ellos. Pero bueno, estoy contenta con cómo ha salido el curso y con lo que hemos sacado adelante en solo dos meses. Y ahora, tesis de nuevo…

Nueva aventura profesional

El último mes (¡un mes ya!) he estado trabajando en la Facultad de Educación de la UCM, en concreto en el Departamento de Didáctica de la Lengua. Todavía estoy un poco abrumada (más de un poco, pero bueno, dejémoslo ahí) por la cantidad de trabajo que ha supuesto para mí, porque me encargo de impartir dos asignaturas que nunca había preparado antes. En concreto, Didáctica de la Lengua en Primaria, y Didáctica de la Lengua no Materna (lenguas extranjeras). La verdad es que llevo los últimos dos años con cursos un poco exigentes, bien por el nivel de los estudiantes (C1, C2) o porque me ha tocado preparar cursos específicos (historia y literatura) que no había desarrollado antes… pero casi siempre había trabajado con extranjeros, menos en las ocasiones en las que he hecho formación relacionada con redes sociales y web 2.0 (suena antiguo ahora, ¿eh?) en mi centro de trabajo. En fin, que me está tocando cambiar el chip y adaptarme a dar clases a un público completamente diferente, y adoptar un papel distinto al que suelo adoptar en las clases de español.

El problema para mí es que como esto ha sido tan imprevisto muchas veces no tengo tiempo de pensar exactamente cómo me gustaría trabajar con ellos, porque si me concentro en el contenido (y debo hacerlo), no me da tiempo material a reflexionar y tener en cuenta otros aspectos: gestión del aula, de los grupos, de las actividades que pueden hacer fuera de las sesiones, de cómo me gustaría utilizar Moodle… Sigo, al mismo tiempo, como profesora de español, así que no he dejado de pensar en este mes en lo mucho que solemos trabajar y a veces el poco rendimiento que sacamos de nuestro trabajo. En mi caso, porque muchas veces se trata de cursos que yo no he continuado o que duran poco tiempo. Llevo mal tener poco tiempo para poder reflexionar y pensar en mis clases, en ese sentido soy muy lenta y suelo darle muchas vueltas a las cosas. Y llevo peor aún sentir que los cursos podrían salir mucho mejor si las circunstancias ayudaran un poquito. Pero creo que la mayoría de los profesores nos sentimos así, y no se me ocurre nada para cambiar que a veces más que profes seamos picapedreros, que sacamos adelante cosas que ni nos hubiéramos imaginado.

En cualquier caso, aunque cansada, estoy contenta de poder hacer algo diferente y enfrentarme a un reto así, y tengo que asumir con honestidad lo que puedo o no dar de mí. Todavía estoy pensando y tengo que valorar si este es el camino que quiero seguir en el futuro, trabajar en la universidad. Por el momento me queda terminar este año mi tesis, que estará abandonada estos dos meses, porque no me queda espacio en la cabeza, y esto es literal, para pensar en ella.

Cómo hacer vídeoturiales_#cfp373-14

¡Mi primer trabajo haciendo vídeo tutoriales! Los dos ejemplos forman parte de una actividad que se nos pedía en el curso de Diseño de material en línea para aprender españolEn concreto, teníamos que crear un video tutorial sencillo utilizando imágenes, sonidos y capturas de pantalla. En mi caso, he usado dos un poco diferentes para ver cómo funcionaban y utilizarlas en el futuro. Movenote, una herramienta de Google para crear vídeos, presentaciones en línea, o tutoriales como mi ejemplo. Y Jing, para grabar el escritorio.

Son bastante diferentes y no tiene sentido compararlas, pero he de decir que Movenote me gusta mucho más. La razón por la que no la he utilizado antes con mis propios estudiantes es un poco por el pudor que me da tener que grabarme a mí misma en vídeo. En cualquier caso, es sencíllisima. Nos ofrece la posibilidad, una vez terminada la grabación de: 1) ponerla directamente en nuestra web o blog (algo que no he sabido hacer con este blog, porque WordPress es súper complicado para eso. Si alguien sabe html y me quiere ayudar se lo agradecería); 2) mandar directamente el enlace; 3) bajarla en vídeo, que es finalmente lo que yo he hecho para subirlo directamente a Youtube.

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Lo de grabar el escritorio me ha parecido mil veces más complicado. No por el hecho de hacerlo, que no tiene mucha complicación, sino por el problema con la conversión de formatos, el hecho de no poder instalar Java en mi ordenador y ponerlo en funcionamiento (tengo un Mac), etc. He visto en el foro que una compañera decía que iba a usar screencast-o-matic y, a pesar de ya tener terminado este ejemplo, pensé, lo intento de nuevo con esa herramienta. Imposible. Solo permite hacerlo con OS X 10.6 y mi versión es 10.9.5. Ah, el problema de Java va por ahí también.

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Probé desinstalando Google Chrome, pero no había manera. Además, si no usaba Google Chrome no podía usar Movenote y… Es fin de semana y creo que no debería pasarlo instalando y desinstalando programas. Vale, la conversión de formato es otra historia. En el curso nos han dado una lista amplia de programas para convertir el formato y pasarlo a mp4, por ejemplo. Imposible de nuevo. Creo que el problema es que el formato es SFW y la extensión de mi vídeo no era “.fla” (¿por qué, por qué?), así que esta tarde lo intentaremos (he tenido que involucrar a alguien en esto, visto que soy incapaz de hacerlo). Por el momento lo que sí me deja hacer es colgarlo en screencast (me he tenido que crear una cuenta), y poder copiar al final de la entrada el enlace desde dónde se puede ver.

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Ah, el final es un poco abrupto. Tienes cinco minutos para grabar, y a partir del cuatro ya empieza a ponerse el reloj en rojo. Entiendo que la versión de pago no es así. La verdad es que me planteo, una vez que tenga claro cómo cambiar el formato, sin estos quebraderos de cabeza, comprar la versión para educación (pensando en otras cosas, no solo en los video tutoriales).

 VIDEO TUTORIAL SOBRE WE VIDEO

V Jornadas Difusión en Madrid

Bueno, otro año más, para mí el segundo, con las jornadas de Difusión en Madrid. La primera de las conferencias fue la de Daniel Cassany, La lectura en ELE, en línea y en el aula. La verdad es que le he leído tanto y asistido ya a unas cuantas de sus conferencias y… bueno, ya lo dijo, que en estas ocasiones era más fácil repetirse. En cualquier caso, como siempre, muy interesante. Me quedaría con dos ideas fundamentales:

1) Más allá del rollo que se suele contar sobre el hipertexto, leer y escribir a través de pantallas, el cambio fundamental ha sido el hecho de estar conectados a los textos, experiencias, de cientos de millones de personas. En este sentido, el cambio es tan importante como lo pudo ser la imprenta en su momento.

2) La lectura crítica. El hecho de que Internet nos facilite el acceso a un caudal de información enorme, inabarcable, implica también que mucha de esta información es falsa, o directamente sin valor. Es decir, la lectura en línea implica tener en todo momento en cuenta la intención del autor, el propósito que le mueve a escribir un texto, y cómo ese discurso busca el diálogo con la comunidad a la que va dirigida.

Es gracioso, porque justo este fin de semana estaba comentando con alguien este artículo (a propósito de Venezuela) sobre la desinformación en Twitter, y discutíamos cómo las malas interpretaciones sobre el uso de las herramientas se confunden con el poco análisis que se hace habitualmente de las noticias que nos llegan, sobre todo desde fuera.  Vaya, no soy una defensora a ultranza de Twitter, pero me temo que las noticias falsas, las fotografías falsas, los tuits interesados, las mentiras, tienen que ver más con la manipulación y los intereses de las personas que lo publican, que con la naturaleza de la red.

Más conferencias o plenarias: la descripción de la parrilla EPGEl aula como espacio de interacción, de Begoña Montmany. Esta última me hizo pensar que tal vez sea una buena idea grabar mi clase y analizar las interacciones y dinámicas que aparecen durante las sesiones. Quién habla más (qué miedo me da esto), qué tipo de preguntas se repiten con más frecuencia (procedimentales, convergentes, divergentes); y por otra mi posición en el aula y el tipo de comunicación no verbal. En fin, una idea para las próximas semanas que veré cómo podría llevar a cabo, si en solitario o con compañeras…

No había mucha posibilidad de elegir entre distintos talleres, pero los tres a los que pude ir fueron bastante interesantes. El que más me sorprendió, fundamentalmente por mi falta de conocimientos y las ganas de seguir investigando sobre ello, fue el de Xabier San Isidro, CLIL: Un viaje a H.O.T.S. Empezó haciendo un recorrido por el tiempo, desde el momento en el que surge CLIL (cuyas siglas en inglés se refieren a content and language integrated language), hasta la actualidad, en una presentación vertebrada a través de la película El mago de Oz. A través de la taxonomía de Bloom para la era digital, revisitada por Churches, fuimos más o menos capaces de identificar las operaciones cognitivas que se llevan a cabo en distintas actividades, proyectos o tareas, de acuerdo a las taxonomías, y de manera muy muy breve, cómo se puede diseñar un curso de estas características.

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Revisando el material del dossier que nos entregaron, me doy cuenta de la cantidad de información en escasa hora y cuarto. ¿En qué me gustaría investigar? Taxonomía de Bloom, Churches, y la taxonomía de Kathy Schrock relacionadas con herramientas digitales.

Hay dos cosas, sin embargo, que no entendí mucho de las Jornadas. Primero, los momentos publicitarios, que al menos fueron breves (presentaciones de Habla con eñe y la misma Difusión) y, sobre todo, la conferencia final, El español aplicado a la Ciencia y Tecnología para alumnos universitarios chinos. Sinceramente, me cuesta entender la inclusión de una charla de presentación sobre un programa que se lleva a cabo en la UPM con estudiantes chinos, que no tenía ni relación con el título, ni con el resto de talleres o conferencias…

Presentando mi PLE #cfp344

Bueno, esta entrada se corresponde con una de las tareas que tenemos que hacer como parte del curso Competencia Digital Docente del que he hablado con anterioridad. Confieso con un poco de vergüenza que nunca hasta este momento había pensado o reflexionado acerca de mi entorno personal de aprendizaje, o PLE (personal learning environment en inglés). El caso es que mientras leía la información y bibliografía que nos proporcionaron la semana pasada, descubrí con sorpresa que todos tenemos uno, incluida yo misma. Pensé que podía ser una buena idea hacer la presentación a través de un vídeo, porque es una de esas cosas que no me gusta nada hacer (grabarme a mí misma), y bueno, está bien enfrentarte a lo que no te gusta. Como no tenía mucho tiempo libre durante la semana, tuve que esperar al domingo para poder hacer la grabación. Primero probé con Quicktime, pero luego me di cuenta de que si lo hacía a través de iMovie tenía además de la posibilidad de editarlo mínimamente (digo mínimamente, porque me falla la destreza y no he tenido tiempo para dedicarle más tiempo), y así me pasé la noche. No soy normalmente muy buena, o no me encuentro muy cómoda, editando vídeos o audios, pero la verdad es que con iMovie me ha parecido, por lo poco que he visto, facilísimo. Por otro lado, para no mandar el vídeo sin más, hice una mini presentación con Glogster. Hacía tiempo que no utilizaba esta herramienta y me ha parecido muy fácil de usar y manejar y bastante atractiva visualmente. Pero sí, como no me conformaba con las plantillas habituales, al final terminé abriéndome una cuenta de pago durante un año (12 euros, tampoco es tanto).

Mi PLE. Probando, probando.

No quería extenderme mucho (¡y hablé durante 6 minutos!), así que me centré básicamente en la estructura de mi PLE:

1. Herramientas. Los elementos, tecnología, que me ayudan a buscar, clasificar, elaborar y compartir la información y el conocimiento.

2. Recursos. Mis fuentes.

3. Red personal de aprendizaje. Las personas, cuentas (bueno, ya, no dejan de ser personas también), con las que tengo contacto y de las que consigo y a las que también aporto información.

Creo que esa es la parte más fácil, porque se trata en definitiva de listar las herramientas, recursos que utilizas y con quién lo haces. Lo difícil es tomar la perspectiva suficiente que te permita valorar el uso que haces de todas esas herramientas. Reconozco que con mi perfil de FB a veces tengo dudas, algo que en general apenas me ha sucedido con mi cuenta de Twitter, pero claro, también son dos redes muy distintas que utilizo con fines diferentes también: Facebook para socializar, y Twitter para compartir contenido. En el vídeo no he hablado sobre el nombre que utilizo en cada una de ellas. Al principio esto no me parecía tan importante, pero desde hace un año más o menos estoy pensando en unificar el nombre que uso en cada una de ellas. En general, si me dedico a hablar de “mis cosas” prefiero mi nombre “real” (en mi perfil de Facebook, en un blog de Tumblr que abrí hace poco…). Y para mi labor como profe de español, mi alias: Caperucita y sus variaciones (Twitter, blog, página de FB). El único lugar en el que entiendo que necesito que aparezca mi nombre real asociado a mi labor profesional es en About.me, pero nunca he usado mi imagen, sino otras fotografías que me gustan. Por una parte es pudor y, por otra, que a pesar de las listas de reglas (con las que estoy de acuerdo), también me apetece experimentar en redes, blogs, etc., con la seguridad de que lo hago para mí misma, aprendiendo con cada error que cometo. Si después del mini análisis me planteo llegar a alguna conclusión, diría que necesito ser más constante en mi blog, replantearme la existencia de mi página de FB (me daría pena borrarla, pero no la uso ya nunca. O la revitalizo o la abandono completamente), tomármelo con más calma en mi perfil de FB (no tengo que compartir todo, la gente ya lee y se informa por su cuenta), y asumir que no todo lo que haga tiene que estar relacionado con mi profesión…

Ah, dejo aquí el enlace e imagen del Glogster que he creado, donde está por cierto el vídeo que grabé.

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Redes abiertas vs. Plataformas cerradas

Desde hace tres semanas estoy haciendo un curso de formación de profesores con el Cervantes, Competencia digital docente II. Dirección de cursos en red y gestión de contenidos digitales, y una de las tareas es precisamente debatir precisamente sobre el uso de plataformas de aprendizaje cerradas (Moodle, Blackboard, etc.) frente a redes o espacios abiertos (Facebook, Google +, etc.). Para mí no hay color. He usado plataformas como profesora (Blackboard sobre todo) y muchas veces como estudiante. Creo que empecé a ver las ventajas de usar otros espacios, Facebook fundamentalmente, porque eran mis propios estudiantes quienes me mandaban demasiadas invitaciones de “amistad”, quienes escribían frenéticamente y quienes me animaron con su uso a emplearlo tímidamente en nuestras clases. Con el tiempo he desarrollado una actitud un poco más crítica y menos “evangelizadora”. Me preocupa mucho todo lo relacionado con la privacidad y, sobre todo, el poder que todas estas empresas (Google, Facebook, Twitter…) tienen respecto a nuestra información. Pero la realidad es que, pese a estos temores, me siento mucho más cómoda estudiando y trabajando en redes que no han sido creadas teniendo en mente que se conviertan en plataformas de aprendizaje. De hecho, en general y con contadas excepciones, no me gustan las que se han  creado única y exclusivamente para “aprender”. Mi proyecto de fin de máster de hace un par de años trataba fundamentalmente de la posibilidad de utilizar Facebook como plataforma de aprendizaje. Fue la elegida después de pasarme meses probando e invitando a amigos a colaborar en otras como Edmodo, SocialGo, Ning, etc. No me resultó complicado decidirme. ¿Para qué vas a participar en una red en la que solo vas a encontrarte con las cinco, diez, quinces personas que han decidido darse de alta para hacer un favor? Las dificultades de usar un red “real” (todas son reales, pero unas más relevantes que otras, eso está claro) son evidentes. La principal para mí es que te expones a cambios constantes (sobre todo con Facebook) sobre los que poco puedes hacer. Si un día deciden que no les resulta rentable, o no les interesa mantener los foros de las páginas de Facebook, los quitan sin más. Porque las páginas fueron creadas pensando en las empresas, no en tus alumnos, y parece que a algunas no les gustaba que hablaran mal de ellas desde sus propias páginas. Es un riesgo, pequeño en comparación con todo lo que puedes conseguir cuando usas una herramienta real, presente en la vida de la mayoría de nosotros, en la que participamos y compartimos lo que nos gusta o disgusta a menudo. Una compañera del curso hablaba de cómo el carácter podía incidir en el sentido de preferir unas sobre otras. Las redes abiertas nos asustan, porque son más imprevisibles; los entornos cerrados son más fáciles de controlar. Pero me pregunto si como profesores no tenemos en cierta manera la “obligación” de tensar siempre un poco la cuerda, intentando no quedarnos en nuestra zona de confort.

Reinventarse o morir

Hacía mucho que no escribía y la verdad es que tengo una razón… importante. Bueno, al menos de peso para mí. Desde hace unos meses estoy llevando a cabo un curso sobre cómo crear una empresa en EOI. Lo cierto es que jamás se me había pasado por la cabeza que yo algún día pudiera ser empresaria, ya que tampoco di nunca el paso ni siquiera de hacerme autónoma, pero las circunstancias parece que me llevaron a ello. Hace ya algo más de año y medio que volví a Madrid y si bien sabía perfectamente lo que es trabajar como profesor de español en nuestro país, me ha sorprendido la negatividad en el ambiente y las pocas perspectivas profesionales que sentimos todos ante el futuro. Es un poco raro. Antes, de mi grupo de amigos, yo era la única que sufría en silencio el peligro de precarizarme; ahora lo sufrimos todos. En fin, como en cualquier caso más que el dinero, lo que me ha preocupado siempre es poder disfrutar con el trabajo que lleve a cabo, pensé que era el momento de visualizarme haciendo esas cosas que me dan tanto miedo: 1) intentar establecerme por mi cuenta y montar el negocio, el trabajo que quiero hacer. Los últimos años he centrado mis intereses en elas nuevas tecnologías: por un lado, el uso de las redes sociales en educación, la manera en que nos relacionamos en ella, cómo están cambiando nuestros hábitos de escritura y de lectura, y por otro, la enseñanza en línea y en entornos virtuales. Creo que ese el futuro, e instituciones importantes de este país lo han entendido así también. Pienso en la UNED, la UOC, la Universidad de Granada (estoy asombrada de la cantidad de cosas que están haciendo desde el Centro de Enseñanzas Virtuales), entre otros y mi proyecto (y futura empresa) sigue esa misma línea de enseñanza y formación en línea. En estos momentos, estoy nerviosa y un poco asustada, pensando en cosas como el dinero necesario para hacerlo, con quién trabajar y colaborar, y todas esas cosas de las que nos han hablado en el curso tan difíciles de retener en la cabeza (planes financieros, plan estratégico, de implementación, comercial…), pero creo que el esfuerzo va a merecer la pena. Primero, porque esto es lo que quiero hacer, y segundo, porque llega en el momento justo para llevarlo a cabo. En fin, meses de trabajo duro por delante.

Cosas que hacer en FB con los estudiantes

Estaba leyendo sobre las nuevas funcionalidades de Twitter al mismo tiempo que un interesante libro sobre redes sociales y formación (Social Media for Trainers: Techniques for Enhancing and Extending Learning, de Jane Bozarth) y he pensando que, a pesar muchas veces de hablar de las posibilidades de Facebook para los profes (y para los profes de español, que para eso yo me dedico a eso) pues nunca había escrito una entrada para ponerlo por escrito. Y eso es lo que estoy haciendo.

Si alguien me preguntara por qué emplear Facebook antes que cualquier red social, mi primer argumento iría relacionado con su popularidad. Son más de 600 millones de usuarios en la actualidad, así que, aunque me repita mucho, ¿por qué no nos aprovechamos de esta popularidad? ¿Por qué no usar los conocimientos de uso y de la herramienta que la mayoría de nuestros estudiantes ya poseen? Bueno, antes de nada, jamás recomendaría organizar un curso o el trabajo de alguno de mis estudiantes a través de mi perfil personal. Jamás suena demasiado rotundo, y tal vez merezca la pena detenerse un poco en esto. Aunque he conocido profesores que lo usan, con éxito, con alumnos individuales, a mí en particular no es algo que me suela gustar, pero asumo mis propias contradicciones: la cuarta parte de mis contactos son estudiantes que en el momento álgido del asunto Facebook pidieron ser mis “amigos”. En cualquier caso, la razón principal que esgrimiría en contra de esto es, por supuesto, la privacidad. Aunque también influye el hecho de que tal vez sea a ellos a los que no interese que su profesora o profesora tenga acceso directo a la información de su perfil. La ventaja es que Facebook ofrece otras posibilidades de trabajo que no pasan por incluir entre nuestros contactos a los estudiantes: los grupos y las páginas.

¿Para qué sirven los grupos? Creo que es una de las opciones más útiles para organizar el trabajo de los estudiantes en línea. Podemos:

1) Colgar fotos y vídeos, así como enlaces.

2) Escribir publicaciones.

3) Abrir documentos colaborativos (aunque eso sí, no ofrecen muchas posibilidades de edición).

4) Chat para el grupo.

5) Crear eventos.

Si os preocupa el tema de la privacidad, el acceso al contenido que tanto tú como tus alumnos vais publicando, tened en cuenta que los grupos pueden configurarse como:

1) Abiertos. En los que cualquier usuario de Facebook puede verlos, aunque no haya pedido unirse a ellos.

2) Cerrados. Todos los usuarios de Facebook pueden ver su ver su nombre y los usuarios que participan en él, pero solo los miembros pueden ver el contenido. Es decir, que necesitarían pedir unirse para tener acceso a las fotos, vídeos, documentos… que se hayan ido publicado.

3) Secretos. Ni aparecen en el resultado de las búsquedas, ni las personas que no estén dentro del grupo pueden ver nada de él. Solo tendrían acceso una vez que alguno de los miembros le añada directamente. Recordad que solo podemos añadir a los grupos a las personas que tengamos como contactos en nuestro perfil.

Yo siempre recomiendo visitar la página de ayuda de Facebook para consultar toda estas cuestiones relacionadas con la privacidad, configuración, funcionalidades, herramientas y recursos, etc. Cuanto más conozcamos de la herramienta que usemos, en este caso los grupos de Facebook, nos resultará más sencillo hacernos una idea de lo que podemos o debemos hacer.

Además de grupos, podemos abrir páginas. Para mí esta es la opción de lejos más interesante, porque además de las aplicaciones propias de Facebook (fotos, vídeo, eventos, notas, enlaces, preguntas), permiten la integración con cientos de miles (no es exageración) de aplicaciones externas. La principal diferencia con los grupos, en los que podemos decidir la configuración, es que las páginas están accesibles para todos los usuarios de Facebook, son públicas. Además, los administradores pueden ir creando pestañas diferentes o integrar otras aplicaciones. En mi opinión, esto requiere un poco de tiempo e investigación, porque como he dicho antes las posibilidades son INMENSAS. Vale, concretemos, ¿qué aplicaciones nos pueden interesar a los profesores que se pueden integrar en nuestra página? Youtube y Vimeo, Scribd, Flickr, NetworkedBlogs y RSS Grafitti (seguro que hay muchas más de estas, aplicaciones que nos permiten sincronizar blogs con nuestra página de Facebook; en el caso de RSS Grafitti páginas web también), Slideshare, Twitter, Forum for pages, entre otras. Es decir, imaginemos que abrimos una página para uno de nuestros cursos. En ella podemos tener acceso directo a una cuenta de vídeo (Youtube, Vimeo, o la misma aplicación de Facebook) en la que colguemos vídeos que nos interese que vean los estudiantes o sus propias producciones. Podemos sincronizar el blog del curso, o los blogs de los estudiantes, para que a medida que vayan escribiendo aparezca en el muro de la página. Podemos crear también una pestaña de fotos, con la aplicación de Facebook o la conocida Flickr. En ella podemos colgar contenido interesante para los estudiantes, o fotos que tanto nocotros como los estudiantes vayamos haciendo a lo largo del curso. Podemos integrar, asimismo, la cuenta de Twitter de la escuela, del curso, la que tengamos para comunicarnos con padres y estudiantes… Y si queremos pasar un poquito más de tiempo en esto, pensemos en Pagemodo o Wix, para crear páginas personalizadas e integrarlas (otra vez la maldita palabreja) en la que tengamos en Facebook. El único inconveniente, en mi opinión, son los continuos cambios que desde Facebook se llevan a cabo, más en las páginas que en los perfiles. Sin ir más lejos, hasta hace poco utilizaba sin problema a través de Facebook un interesante y útil (muy útil, de hecho) servicio en línea de gestión del correo, documentos, presentaciones, etc. como Zoho docs y ahora por más que lo intento no me lo permite (parece que de forma temporal, porque en el mensaje que aparece dice que la aplicación de Zoho docs no soporta en la actualidad el sistema de navegación segura). Así que para los que solo somos profesores, y no informáticos, va a requerir pasar tiempo delante del ordenador viendo qué es lo que se nos permite hacer y asumir, por otra parte, que los cambios son continuos. Y que estos cambios representan, de hecho, una de las bases de compañías como Facebook.

En fin, os animo a que le deis un par de vueltas al tema de las páginas y que investiguéis de qué manera os puede resultar rentable para vosotros y para vuestros estudiantes, claro.

Nuevo curso escolar, nuevo curso en línea…

Esta semana he comenzado un nuevo curso en el Cervantes, “Diseño de cursos de formación de profesores en línea”. He de reconocer que he llevado a cabo tantos cursos en línea en los últimos tres años que… ahora me cuesta tomármelo con tanta ilusión como antes. O tal vez sea el cansancio post-vacacional. En cualquier caso, sé que en cuanto nos metamos en faena, voy a meterme en el curso de lleno y a echar más horas que yo qué sé.

Por el momento, como suele ser lo habitual, hemos pasado la semana presentándonos, echando un vistazo a los contenidos y material del módulo y lo que se espera de nosotros, y lo más importante: decidir cuál será el tema del curso o proyecto que llevaremos adelante a lo largo del curso con distintos compañeros. En mi línea, he propuesto el diseño de un curso de redes sociales en línea. Como he escrito antes, este verano en mi centro he realizado sesiones formativas para profesores de español extranjeros, y realizado para el máster que hice el diseño esquemático de distintos cursos en línea… esto ya me parece palabras mayores. Todo un reto, vaya.

Por otra parte, he descubierto que la semana que viene empezaremos revisando y reflexionando sobre distintos modelos o estructuras ideados para facilitarnos la tarea. Estoy deseando ver lo que nos espera.