ELE para sinohablantes en #EncuentrosTodoEle

El pasado viernes participé en la mesa redonda organizada por TodoEle, en esta ocasión para charlar con otros compañeros (Ana Martínez Lara, moderadora; Arancha Pastor, Soledad Couto, Liria Chen y José Miguel Blanco) sobre cómo es eso de dar clases a estudiantes chinos, en China continental, Taiwán, Macao y Hong Kong, pero también en contextos de inmersión. Nunca había participado antes y me pareció una experiencia y un formato interesante. En fin, había pasado toda la semana “encerrada” en un hotel trabajando en un curso de inmersión con ingenieros y economistas de Ferrovial, y me pude conectar casi 15 minutos antes de empezar, y me quedé con la sensación de que podía haber dicho muchas más cosas. Y aquí voy a ser como Umbral con su libro, pero voy a enlazar uno de mis primeros blogs, al que tengo mucho cariño precisamente por eso, pero también porque estaba dedicado a hablar de lo que llevaba a cabo con los estudiantes de Hong Kong (en Hong Kong U, y también en Chinese University). Lo hago porque algunas de las ideas que van a aparecer en esta entrada están en él…

Entiendo que lo primero es hacer referencia a que China es un país enorme, con más de 1000 millones de personas, decenas de dialectos, diferentes realidades económicas y sociales, etc. Y que Taiwán, Macao y Hong Kong tienen además particularidades propias. Lo que conozco más es la realidad de Hong Kong, porque nunca he dado clases en el continente, y lo único que sé es por compañeros con los que he coincidido en cursos, congresos, etc.

Empezamos. Nunca me han parecido estudiantes diferentes de los que he tenido y con los que trabajo ahora en Madrid. Ahora, es verdad que en España es más difícil encontrarse con estudiantes que no conozcan absolutamente nada de España o del español, y allí es más normal. Su contexto cultural es diferente, y sus referentes también: Japón, Korea y, en general, los países de su entorno. Normal, ¿verdad? Por otra parte, sí creo que necesitas un poco más de tiempo, sobre todo al principio, con los niveles iniciales. La ventaja de HK es que son muy buenos aprendientes de lenguas, porque hablan como mínimo tres (cantonés, su lengua materna; mandarín e inglés. Las tres son lenguas oficiales), y a veces más. El inglés se utiliza muchas veces como lengua vehicular, y son los mismos estudiantes los que te lo van a pedir. Este verano volví para dar un curso intensivo de español en Chinese University y me volví a sorprender de nuevo. Grupo de iniciales nivel A cero, menos una chica que probablemente había estudiado algo antes (les hacen firmar un documento en el que tienen que decir si lo han hecho antes o no; algunos se meten en estos cursos de niveles más bajitos para conseguir notas muy altas y no está permitido…). En seis semanas muy intensas fueron capaces de enfrentarse a exámenes y tareas semanalmente, y a un examen oral que para mí no lo hubiera querido después de solo seis semanas de clase. En general, les costaba comunicarse de manera oral, pero de nuevo, era un triunfo pensar que pudieran hacer lo que hicieron en un tiempo récord. Eso sí, como buenos estudiantes de lenguas que son, todos venían con las respuestas más que estudiadas y preparadas, no dejaron nada a la improvisación, e intentaban meter lo que habían estudiado con calzador en todas las preguntas que se les hacían. ¿Repiten? Pues claro que sí, y en los niveles iniciales mucho. Una compañera que vino por primera vez este verano comentaba que en la presentación del curso repetían todo lo que ella decía. Es mi experiencia también en las clases de chino. ¿No he contado antes que en mis primeros seis meses, a pesar de haber estudiado chino en Madrid, mi profesora lo único que hizo fue ponerme a repetir tonos y tonos sin parar? Pues sí, se repite, y mucho, a veces hay menos espontaneidad, porque no dejan nada a la improvisación, porque quieren (y necesitan además) hacerlo bien. Ahora, jamás he conocido estudiantes tan trabajadores y comprometidos con su aprendizaje como ellos. Que haya repetición no quiere decir que no sean creativos y originales. Lo son y mucho. Con la ventaja de que son además perfeccionistas y quieren las mejores notas. Y aquí entro de lleno en algo que me preocupaba mucho cuando daba clases de manera regular allí: el sistema de evaluación. Si os pasáis por el blog que escribía en Hong Kong os daréis cuenta de que la mitad de las entradas trataban sobre eso, pero cómo no hacerlo cuando ves la influencia que tiene sobre tus estudiantes. Las notas IMPORTAN, y mucho. Estudiar allí (diría que en todo el sudeste asiático) es una competición continua que jamás termina, porque el objetivo es conseguir el mejor trabajo, el mejor sueldo. Es habitual que los estudiantes comenten cómo fue su entrevista para entrar en el equivalente a educación infantil. Sí, entrevistas a niños de tres y cuatro años. Al principio no podía entender cómo podían estar descontentos por haber sacado el equivalente a un 8 (entre B y B+, depende de los criterios de la universidad y departamentos), pero los entiendes perfectamente cuando te ves limitada por un sistema que te dice cuántas personas pueden tener una A+, una A, una B + o B (con esto no suele haber problema) o C (nadie las suele tener). Y sorprendentemente de esto no se habla cuando se aborda el aprendizaje en el sudeste de Asia.

En cuanto a la adaptación de materiales, a mí no me han parecido nada del otro mundo los que he podido ver (Anaya, Edinumen…), y  siempre que he trabajado allí lo he hecho con materiales que usaba en Europa. Este verano con Nos Vemos, de Difusión, que bueno, es verdad que al principio va un poco más lento (las tres primeras lecciones) y que además hace mucho hincapié en la pronunciación. Desconfío de las adaptaciones que consisten simplemente en la traducción de las instrucciones de las actividades. Me pregunto también si son conscientes de que en la China continental utilizan los caracteres simplificados, pero no en Hong Kong y Macao. Y que los estudiantes de Hong Kong casi que agradecerían que en el caso de estar traducidos, lo estuvieran al inglés… No sé, ¿en realidad se necesitan esas adaptaciones? ¿No se trata de exigencias o deseos editoriales (más de mil millones de potenciales compradores)? ¿O estoy muy cerril con esto?

Lo mismo pienso sobre la formación específica para los profesores que trabajan allí. ¿Son tan tan diferentes que los profesores que trabajan allí necesitan cursos y másteres antes de hacerlo? No discuto que conocer más sobre la tradición y cultura educativa es fundamental, pero también lo sería en el caso de los estudiantes de Singapur, Japón, Tailandia, etc., que con sus diferencias, tienen más cosas en común con ellos que los italianos, por ejemplo. ¿Por qué solo de chinos?

¿Qué pensáis vosotros de esto?

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Enseñar y el sistema de la curva

Para quien no conozca lo que es el sistema de la curva, dejo un enlace de Wikipedia donde explica perfectamente en qué consiste. Recuerdo que era una de mis mayores preocupaciones cuando trabajaba en Hong Kong. Todos nos esforzamos para que nuestras clases sean acogedoras y que nuestros estudiantes se sientan confiados, con ganas de participar, de aprender, de perder sus miedos… y entonces llega el momento de los exásistema de votaciónmenes, las pruebas. Y de corregir. Y de poner las notas. Y de hacer cálculos para no tener problemas con la evaluación, que todo este en su sitio, que nadie se salga de la página de excell. Entiendo que un sistema de estas características está pensado para minimizar las diferencias de criterio (unos somos más blandos, otros más estrictos…) entre distintos profesores, y garantizar una evaluación más transparente y justa. Creo que es lo que peor lleve de los tres años que me pase enseñando aquí, y  ahora que estamos en un curso muy intenso, con muchas quizzes, y con estudiantes pendientes al milímetro de su nota, tengo la misma sensación. Un poco como si nuestras intenciones de buenos profesores que queremos hacer llegar a nuestros estudiantes a este punto, chocaran con las de un sistema que pretende medir de manera científica todo lo que saben o pueden llegar a dar de sí. Bueno, este tipo de pensamientos solo me llegan cuando tengo que hacer exámenes un poco con la cabeza en eso, y cuando tengo que corregirlos. El problema es que en general los estudiantes de Hong Kong son muy buenos estudiantes, y muy trabajadores, así que la competencia por conseguir las notas mas altas puede ser en ocasiones dura. Porque tener buenas notas es importante y necesario siempre, pero en algunos contextos lo es más que en otros, como en el sudeste asiático. Y de nuevo me pregunto lo poco que se habla de esto cuando se habla de la enseñanza a estudiantes chinos, cuando la evaluación está en el centro y preside (casi) todo lo que haces como profesor, además de ser determinante para los estudiantes…

Pronunciación, vídeos y estudiantes de Hong Kong

El reencuentro con los estudiantes de Hong Kong este verano me ha hecho darme cuenta, de nuevo, de la importancia que sí tiene aquí trabajar, machacar, insistir con la pronunciación desde el principio y a lo largo de los cursos. De hecho, en el programa del curso que enseño este verano se ha previsto un taller de pronunciación y otro de producción oral, porque de hecho una de las pruebas evaluables es un test de producción e interacción oral. Así que me he tenido que poner las pilas con cómo enseñar pronunciación, porque trabajando en España y con niveles más altos, creo que es de las cosas que en general se nos suele quedar en el tintero a la mayoría. En esta universidad utilizan en el departamento de español el libro de Nos Vemos, para mí casi desconocido. He de decir que me gusta más la organización del cuaderno de ejercicios que la del libro de estudiantes. Tal vez porque estoy acostumbrada a trabajar con Aula, Gente o Bitácora, que van mucho más rápido y tienen mucho material de soporte para los profesores. Creo que teniendo en cuenta el ritmo de los estudiantes se ajusta a lo que ellos esperan de una clase de una lengua tan alejada de la suya. Pero a lo que iba, pronunciación y cuaderno de ejercicios. En todas las unidades, en la parte del final, hay una sección dedicada a ella. Me ha llamado la atención que desde el principio se plantee explicar las reglas de acentuación a los estudiantes. Reconozco que pocas veces las explico, y la mayoría de las veces cuando lo piden expresamente, o veo que estudiantes de niveles muy altos tienen muchas dificultades con este tema. Tiene sentido, por tanto, empezar la sección de pronunciación con las reglas básicas, para que puedan tener una idea desde el principio de los patrones básicos de acentuación de nuestra lengua. Es sorprendente la capacidad que tienen los estudiantes homngkoneses  (la mayoría son hablantes nativos de cantonés, pero también hay bastantes alumnos de la China continental), al tener una lengua tonal, de percibir fácilmente dónde recae el impulso de voz, algo que en ocasiones cuesta más a quienes tienen como primera lengua idiomas en principio más próximas al español. Probé de nuevo la herramienta de la que hablé hace algunas entradas, WeVideo, para en lugar de una presentación hacer algo más curioso. El problema es que tuve muchas dificultades para que los textos permanecieran más tiempo del que lo hacen, y me lié tanto que al final lo dejé como estaba, por lo que en la clase tuve que ir parando para que pudieran leer los textos con más tranquilidad. Como siempre, creo que necesitas mucho tiempo para ir probando y experimentando, y que merece la pena pasar un poco de tiempo con estas cosas, pero en este caso concreto soy consciente de que bien podía haber puesto una par de diapositivas y no complicarme mucho la existencia.