Diez posibles actividades de escritura en Twitter… con estudiantes de español

Antes de nada, creo que merece la pena dedicar un tiempo a pensar cómo podemos organizar a los estudiantes y sus respectivos grupos. La opción que mencioné en la entrada anterior de GroupTweet es la más conveniente. Me pasé parte de la noche intentando ver cómo funcionaba, de manera que creé una cuenta y me añadí a mí misma y varios amigos en Twitter como miembros. Para que ellos puedan publicar y salga directamente en esa cuenta, primero tienen que seguirla y después, lo único que tienen que hacer es escribir via @nombredelacuenta + su nombre (para que sepáis quién lo envía) + su mensaje. No he probado todavía a crear grupos privados, pero también da la posibilidad de hacerlo. Lo bueno, en cualquier caso, es que abiertos o privados, podamos tener accesibles en una sola cuenta los mensajes de los estudiantes. Una vez que ya sabemos qué herramienta utilizaremos y las prestaciones que ofrece, podemos pensar en adaptar actividades de escritura para llevarlas a cabo a través de Twitter. Empecemos, pues…

1) Escribir frases a partir de una imagen. Lluvia de ideas en la que pedimos a los estudiantes que den entre 10 y quince palabras que les sugiere. Escriben frases utilizando siete de las palabras que han surgido durante la lluvia de ideas. Otra idea puede ser, tal vez para un nivel más alto, que en lugar de escribir frases con las palabras de la lluvia de ideas, lo hagan con sus sinónimos, o incluso con sus antónimos. (Adaptada de Christine Frank y Mario Rinvolucri).

2) Lluvia de ideas para repasar el vocabulario que hemos visto en la última clase, o antes de terminar, relacionadas con uno o varios campos semánticos. Se les pide que escriban una definición para alguna de las palabras que han ido saliendo. El resto tiene que adivinar de qué se trata.

3) Repaso de los tiempos verbales. Escribimos vivo, viví, vivía, he vivido, había vivido, viviré, viviría, me gustaría vivir, habría vivido… Bueno, dependerá del nivel de los estudiantes. Se les pide que continúen las frases. Esta parte está tomada tal cual de Christine Frank y Rinvolucri. Ellos después proponen intercambiar sus frases con los compañeros, que señalarán aquellas que han despertado más su interés. Claro, hay que pensar algo diferente, porque ¿cómo se las pueden intercambiar aquí? Tal vez pueda funcionar la parte del principio como actividad de precalentamiento en un grupo nuevo, que no se conoce mucho. Se les puede organizar por parejas después para que se hagan preguntas en función de la información proporcionada por las frases. Incluso pueden usar esa información para presentarlos después.

4) Cinco frases y una falsa. Esta es la típica actividad que a menudo hago para que los estudiantes conozcan un poquito más de mí. Escribo cinco frases, una de las cuáles no es verdadera. Las leen y tienen que adivinar cuál de ellas es mentira. Se les pide hacer lo mismo: escriben cinco frases en la que incluyen una con información falsa y el resto tiene que adivinar de cuál se trata.

5) Construir historias colaborativas. Esta está tomada, de nuevo, de Christine Frank y Mario Rinvolucri. Ellos la llaman “Sandwich Story Technique”. Escribimos la primera parte de la historia:

Los tres vivían juntos en el pueblo: la madre, el padre y el hijo de tres años. No eran los más pobres del pueblo. La madre no era una mujer feliz.

Se les pide que escriban tres frases negativas sobre la familia y el pueblo. Cuando han terminado, escribimos una nueva parte de la historia:

Y entonces un día, se declaró la guerra y el padre tuvo que alistarse en el ejército. ¿Qué significaba la guerra? ¿Qué le pasaría al padre?

Se les pide que escriban tres preguntas más. Cuando han terminado, dictamos la siguiente parte de la historia:

El hijo preguntaba muchas veces a su madre: ¿Dónde se ha ido papá? Pero el niño preguntaba muchas más cosas.

Se les pide que escriban dos preguntas más del niño a la madre. Continuar con la historia una vez han terminado de escribir:

Era de noche y el niño preguntó de nuevo por su padre. La madre, que estaba cerca de su cama, encendió una vela y señalando a la sombra que esta hacía, dijo: “Mira, ahí viene tu padre”.

Se les pide que escriban cinco frases en las expliquen cómo es la vida de la madre y del niño sin el padre en el pueblo. Continuar con la última parte de la historia:

El padre-soldado fue herido en la guerra. Volvió a casa, llegó hasta la ventana y vio a su hijo jugando dentro. Entró y le cogió en brazos. El niño le preguntó quién era. “Soy papá”. “Tú no eres mi papá. El siempre viene por las noches.”

Se les pide que escriban un pare de frases más, para conseguir terminar la historia. Podemos pedirles que elijan cuál creen que es el mejor final, con una encuesta por ejemplo, a través de Twtpoll. La primera parte puede desarrollarse de manera síncrona, mientras que la parte en la que deciden y votan por el mejor final, podemos dejarlo para tarea asíncrona.

6) Los lectores, los fans, los estudiantes, los seguidores… preguntan. Una de las actividades que proponía Jane Bozarth era precisamente la de organizar charlas con expertos. Esa podría ser una opción. Se me ocurre que también se podría plantear como un role-play, en el que repartimos los papeles entre los estudiantes, y se les da instrucciones para que tanto sus preguntas como sus respuestas se ajusten al personaje que se les haya asignado.

7) Aforismos, chistes, moralejas, refranes, cuentos breves-breves…

8) Speed writing. Como actividad de precalentamiento, antes de una clase, antes de un examen escrito, por ejemplo. Planteamos un tema, y decimos a los estudiantes que tienen 90 segundos para escribir lo que quieran, aunque se les pide que escriban frases completas, y no listas de palabras. Terminados los 90 segundos paramos y les pedimos que cuenten el número total de palabras que han escrito. De nuevo, planteamos un tema para que los estudiantes escriban, en este caso durante 120 segundos.

9) El libro en un tuit. Joanne Collie y Stephen Slater plantean una actividad en la que los estudiantes deben expresar su opinión sobre una obra literaria en solo 50 palabras. ¿Y por qué no en un tuit?

10) Expandiendo textos. Escribimos un verbo e invitamos a los estudiantes a escribir una, dos o tres palabras como máximo por turno. No pueden borrar nada de lo que hayan escrito los compañeros, aunque sí modificar la puntiación. Variación: se les puede permirtir que cambien el orden de las palabras escritas por los compañeros. (Adaptada de Penny Ur y Andrew Wright).


Bueno, tengo que darle una vuelta a todo esto y, claro, probarlo con mis propios estudiantes para ver si funciona y sobre todo cómo hacerlo y en qué momento plantear estas he escrito como ejemplo u otras similares.