Creación de e-actividades

Una de las últimas tareas del curso de Diseño de Cursos en Línea ha sido el diseño de una e-actividad, para lo que se nos ha facilitado el conocido esquema de Gilly Salmon:

  • Nombre de la actividad
  • Propósito
  • Chispa
  • ¿Cuántos participantes?
  • Estructura
  • Tiempo transcurrido
  • Tiempo del e-moderador
  • Acciones del e-moderador
  • Tiempo de los participantes
  • Acciones de los participantes
  • ¿Cómo evaluar?

De todas las tareas que hemos llevado a cabo, esta ha sido para mí la más agradecida. He de decir que, aunque no tengo muchísima experiencia en la creación de e-actividades, las veces que he tenido que llevarlo a cabo he disfrutado muchísimo. Me interesan, de hecho, más las e-actividades en los cursos en línea, que cualquier actividad interactiva, aunque reconozco que estas son mucho más vistosas. Esto es lo que me parece más interesante y productivo del modelo de Salmon: más importante que la tecnología, la plataforma, etc., será conseguir crear e-actividades motivadoras, basadas en la interacción, baratas y fáciles de organizar. Y yo añadiría a las características utilizadas por Salmon, la originalidad, la sorpresa, bueno, la famosa chispa de Salmon. A mí se me ocurrió que podíamos usar algunas de las ideas que ofrece Salmon sobre debates, pero con un pequeño cambio: en lugar de debate, un juicio. Sé que en algunos talleres presenciales sobre redes sociales (nuestro diseño de curso es presisamente sobre ellas) han hecho algo similar, así que ¿por qué no intentar hacer lo mismo con nuestra e-actividad? Dejo aquí el enlace de la wiki donde hemos desarrollado la e-actividad, junto con el debate y la discusión necesaria para que saliera adelante:

http://cfp27111grupo2.wikispaces.com/Diseño+de+una+E-actividad

La tarea en cualquier caso era doble. Por un lado, debíamos diseñar la e-actividad siguiendo las características enunciadas por Salmon. Por otro, debíamos llevar a cabo la e-actividad que nos sugerían los tutores, y colgar tanto el resultado como nuestras impresiones acerca de la misma en el filo correspondiente del foro de la plataforma. En nuestro caso se trataba de la creación de un texto de dos párrafos en el que debíamos incluir las siguientes palabras: diseño de cursos en línea; centrado en el alumno; trabajo colaborativo; construcción del conocimiento; y evaluación formativa. La verda es que esta tarea, comparada con las e-actividades que el resto de grupos tenían que realizar, era mucho más aburrida. Tal vez fueron las ganas de terminar pronto, el cansancio… el caso es que la primera persona que se conectó fue la que escribió el texto, y ese fue el que se colgó en la plataforma. Es decir, ni interacción, ni diálogo.

En fin, el curso del Cervantes está ya terminado, aunque nos han dado un poquito más de tiempo para revisar objetivos, estructura, objetos de aprendizaje, etc., antes de que los tutores comiencen a evaluarlo. Ha sido duro (muchas horas), pero tremendamente productivo. Ahora ya solo queda empezar a poner en práctica todo lo aprendido.

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