Fin de curso en CUHK

Pues efectivamente, el curso llega a su fin. Ha sido un bonito reencuentro: con algunas compañeras con las que no trabajaba desde hacía tiempo, y con los estudiantes de Hong Kong. Creo que fue una de las cosas que me apenó más cuando regresé a Madrid, porque realmente el entorno consigue que enseñar aquí sea una muy buena experiencia: recursos, interés por parte de las universidades y de los estudiantes, fundamentalmente. El caso es que antes de que terminara realmente el curso (solo nos queda una clase más, antes de un test y el examen oral) decidí poner en práctica una idea que vi en el curso de formación de formadores del Instituto Cervantes para recoger feedback de los estudiantes. Utilizando la comida como metáfora, colocas cartelones de tamaño A3 por las paredes del aula. En uno recoges los aspectos positivos del curso, por lo tanto es el que recibe el nombre de “delicioso”. En el siguiente les pides que escriban todas las cosas que tienen que digerir, lo que necesitan reposar y dedicar un poco más de tiempo. Por último, el “demasiado picante”, el que no les gustaría que se repitiera en el curso. Casi lloro de emoción cuando he leído lo que han escrito, pero a lo mejor es que estoy con el día sensiblero…

En fin, me da mucha pena marcharme de nuevo, porque como he dicho antes, ¡se trabaja tan a gust0! Especialmente en los cursos de verano, donde no tienes la presión que se suele sentir durante los semestres. Pero en cualquier caso, ha sido un experiencia muy enriquecedora, donde de nuevo he podido disfrutar mucho con los estudiantes y aprender con ellos.

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Y Caperucita se mudó otra vez a Hong Kong…

… aunque esta vez solo por tres meses. La razón es que durante este verano daré un curso de verano en la Universidad China de Hong Kong, algo que ya hice durante dos veranos también mientras vivía y trabajaba en otra universidad hace algunos años (cuatro ya, cómo pasa el tiempo). La suerte ha sido venir casi tres semanas antes de que comience el curso, de manera que te puedes acostumbrar de Nuevo al clima (calor y mucha humedad, y en estos días mucha lluvia), y de Nuevo a la manera de trabajar tan eficiente y regulada (esto sí lo echaba de menos). En esta ocasión nos toca trabajar con Blackboard. Pensé que estaría bien poder probar cosas con redes sociales, como Instagram, que me consta que la utilizan mucho, y en mi caso no la he usado jamás con estudiantes, pero creo que para tareas evaluables no me voy a plantear demasiados experimentos. Es un curso de solo seis semanas. Lo que sí pretendo es usar todas las posibilades que una plataforma como Blackboard tiene, y la posibilidad de integrarla con otras herramientas con las que he estado trasteando este año, como Edpuzzle, de manera que se puedan ver los vídeos que vayamos utilizando a lo largo del curso dentro de la plataforma, sin necesidad de que se den de alta en otra. Y mientras espero a que el curso empiezo, recordando cómo era la ciudad, voy probando otras aplicaciones que me parecen interesantes y que en un curso como este, pueden estar bien: en concreto, PowToon, para presentarme un poca a mí misma y que los estudiantes sepan un poquito (poco, poco) de mí antes de comenzar el curso. Es una herramienta sencillísima. Yo me he limitado a seguir una de sus plantillas y colocar lo que me interesara en cada caso, o eliminar con lo que no estuviera tan conforme. Por el momento no me veo tan suelta como para crear a partir de las plantillas en blanco que tienen, pero todo llegará.

Lo cierto es que a pesar de haber estado trabajando aquí durante tres años, conocer el tipo de estudiantes, ambiente, las expectativas (altas, que los estudiantes son muy exigentes), no hace que tenga menos nervios antes de empezar. De todas formas estoy encantada por poder cambiar durante unos meses y volver a trabajar de nuevo con estudiantes de Hong Kong, tan trabajadores y agradecidos.