Predominio audiovisual vs. escritura

Hace unos días empecé la lectura de La comunicación jibarizada, de Pascual Serrano y… todavía sigo en ello, pero he de decir que después de las primeras páginas no podía salir de mi asombro. Me ha gustado mucho siempre lo que he leído de él sobre los medios de comunicación, y quiénes están detrás, pero estos primeros capítulos me han dejado un poco turulata. Sí, yo también a veces pienso como Nicholas Carr que no soy capaz de concentrarme como antes, que recuerdo muchas menos cosas y que, en general, me cuesta terminar artículos de revistas y libros. Porque TECLADO ESCRIBIRno tengo tiempo, y porque sí, si no es una llamada, son los mensajes de Whatsapp, o que compruebo mi correo cada cinco minutos, o que me entretengo si veo que me mencionan en Twitter o Facebook. Por eso cuando quiero estudiar de verdad prefiero ir a una biblioteca donde no tengo acceso a Internet, porque sé que de otra manera me disperso y pierdo el hilo fácilmente. Pero creo también que pensar que el dominio de lo audiovisual nos llevará a una pérdida irremediable de la capacidad de reflexión, de análisis, de crítica, es un pelín exagerado. No lo digo yo, lo dicen muchos estudiosos de esto que ahora se llama literacidad, o más bien, multiliteracidad: estamos asistiendo a un cambio de paradigma, una época en la que lo audiovisual ejerce un dominio absoluto sobre cualquier manifestación escrita. Cambio de paradigma, o una vuelta (casi, si nos olvidamos de lo multimedial, si nos atenemos solo a la imagen) a lo que se vivía antes de la irrupción de la imprenta, o en muchas otras culturas. Y en principio, esto no debería ser considerado como negativo. Digámoslo así: con cada nuevo invento (papiro, manuscrito, papel, libro impreso), hemos tenido que enfrentarnos a cambios que han modificado no solo nuestra manera de enfrentarnos a la lectura y escritura, sino también nuestra manera de pensar. E Internet, los nuevos dispositivos, las nuevas herramientas de comunicación, parecen mandarnos un mensaje claro: la palabra escrita ha dejado de ser el único emblema o paradigma del conocimiento. En cualquier caso, y como he empezado la entrada hablando del libro de P. Serrano, he de decir que sí comparto su visión crítica sobre la tecnología que se nos viene encima, que aceptamos y reverenciamos sin rechistar y con la fe de los creyentes. Pero en fin, esa es otra historia…

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