Aplicaciones que me gustan

Cuánto tiempo sin escribir aquí. No tengo excusa, bueno sí, he empezado con algunos trabajos y proyectos nuevos y han sido unos meses de mucho trabajo en los que no he podido pararme a pensar mucho más que en preparar clases. Vengo, por otra parte, del primer día de las Jornadas de Difusión en Madrid, y… es que la última de las charlas-conferencias-presentaciones era sobre la reflexión del profesor/a y el desarrollo profesional.

En fin, sin más preámbulos, algunas de las aplicaciones que he utilizado en los últimos meses que me han gustado. Me gustaría indicar que me puse a investigar gracias a un libro fantástico, Mind the App!, una verdadera mina que además ofrece ejemplos de uso y alternativas a las aplicaciones que aparecen. Una de las que más me gusta se llama Audioboo. Hace algunos años estaba bastante obsesionada con el tema de los podcast, y los trabajé bastante en el aula con los estudiantes. Pero en mi opinión se necesita tiempo, y estudiantes dispuestos a los que no asusten los retos técnicos (que no son tantos, pero…). En este caso, con Audioboo,  todo se hace en línea. Te das de alta en la página, haces click en grabar o subir un archivo, grabas lo que quieras y guardas y publicas el audio una vez que estás satisfecho del resultado. Pensé que podía funcionar bien con una de las tareas que pedí a mis estudiantes en este último semestre. No sé si conocéis una de las tareas que está en la Bliblioteca de Gente A1-A2 en la que se trabaja con una canción de Danza Invisible, Sabor de amor”. La canción es bonita, fácil de entender y se les pide a los estudiantes que en lugar de una canción de amor, escriban una canción de odio. Pensé que sería buena idea que no solo la escribieran sino que grabaran la letra de su canción. Hubiera sido divertido que no solo la recitaran, sino que incluyeran música, sonidos… pero reconozco que en medio del semestre, con estudiantes quejicosos por todas las tareas que tenían que hacer, no me atreví a hacerlo. Os incluyo el enlace con una de las que me pareció más divertida, aunque la mayoría de ellas resultaron muy originales, creativas y con mucho sentido del humor.

He pensado que podría venirme bien para hacer algo que he leído en un libro algo antiguo pero con ideas muy interesantes, Ways of Doing. Se trata de una actividad que yo traduciría como “distanciamiento” (distancing en el original), en la que se pretende conseguir que los estudiantes escuchen su propio trabajo en la voz de otra persona (el profesor o profesora) y sean capaces de esa manera de percibir los posibles errores de su trabajo original. En lugar de casetes, como se propone la actividad original, se puede grabar directamente en esta página. No sé si conocéis otras similares, si las soléis utilizar en vuestras clases y qué resultados os dan. ¡Soy toda oídos!