Cómo prepararte para las clases individuales de español

En el último año, por unas cosas o por otras, he trabajado bastante con estudiantes individuales. La verdad es que al principio, por un prejuicio un poco arraigado en mí sobre las clases individuales, me costaba disfrutar lo que estaba haciendo. Poco a poco, sin embargo, empecé a ver que es posible hacer cosas interesantes y que las clases sean motivadoras para los estudiantes y para mí misma, que en definitiva es de lo que se trata.

Creo que lo fundamental es crear de manera rápida un vínculo con los estudiantes. En los grupos funciona de la misma manera, pero cuando pensamos en una clase de estas características siempre tenemos en cuenta todo lo relacionado con la gestión de la clase (los tiempos, los agrupamientos, tu participación…) y en el caso de las individuales bastante menos. En mi caso siempre me doy un margen de alrededor de dos o tres días para intentar comprender un poco más cuáles son las necesidades o intereses de mi estudiante respecto al aprendizaje del español, y establecer cuál será el marco de la relación. Es decir, a partir de ese primer momento entiendo que es necesario construir una relación que permita que el alumno te vea como una persona confiable, en la que tener seguridad, en el sentido en que ese espacio y ese momento es seguro y propicio para el aprendizaje y, por tanto, para arriesgarse y poder ir más allá.

Generalmente, suelo planear las clases teniendo en cuenta estos tres momentos diferentes:

  1. el inicio de la sesión, con una actividad de calentamiento, pensada bien para repasar algo que hayamos visto en sesiones anteriores o prepararles para la clase;
  2. la secuencia de actividades y tareas que voy a llevar a cabo durante varias sesiones;
  3. el final de la sesión, con una actividad que permita que se relajen, recapitular lo que hemos trabajado y continuar aprendiendo fuera del aula, etc.

Entiendo que suele depender mucho de los estudiantes, porque algunos es verdad que esperan hacer ejercicio tras ejercicio, o no salirte demasiado de la senda que en principio habéis trazado, pero en general creo que es posible preparar sesiones de este tipo con estudiantes individuales. Me han ayudado mucho materiales como Seeds of Confidende Imagine That!dentro de la serie The Resourceful Teacher de Helbling Languages. Son materiales pensados fundamentalmente para trabajar en grupos, pero muchas de sus actividades permiten ser utilizadas en clases con alumnos individuales. Por otra parte, otros materiales que en principio no están pensados para las clases de lengua, pero que cada vez se usan más y pueden ser interesantes para trabajar aspectos concretos con alumnos individuales:

  1. La serie de cartas Black Stories para trabajar la destreza e interacción oral, la formulación de preguntas, la resolución de problemas fuera del patrón habitual del pensamiento, por ejemplo.
  2. Juegos de cartas para trabajar el vocabulario y la agilidad mental.
  3. Los famosos dados de Rory

También suelo usar las mismas, o casi las mismas, aplicaciones que empleo en mis clases con grupos, aunque evidentemente con un objetivo diferente. Las más habituales, Google Drive para compartir documentos, corregir textos, proponer trabajos que harán durante la semana fuera de nuestro horario de clases y Edpuzzle o Educanon (uso más la primera) para trabajar contenidos concretos también fuera de nuestro horario de clase. En este caso lo que me interesa es poder hacer un seguimiento de lo que hacen durante la semana, y que se puedan sentir un poco más acompañados. Obviamente, esto no siempre es posible. Hay alumnos que no tienen ni tiempo ni ganas para hacer deberes, o trabajar fuera del tiempo de clases. En este sentido he aprendido a controlarme. He tenido alumnos que han escrito semanalmente en un blog, grabado podcast y hecho entrevistas a sus familiares para la clase individual de español, pero con el tiempo me he dado cuenta de que NO es lo más habitual (por las razones que sean), y tampoco pasa nada.

En cualquier caso, me llama la atención el hecho de que en España muchos de nosotros, y sobre todo en determinadas épocas del año, trabajamos más con alumnos individuales o con grupos reducidísimos, pero apenas se dedican comentarios o reflexiones sobre lo que hacemos con ellos. Me gusta bastante De tú a tú, por la manera tan ágil y clara en el que está organizado, pero al estar enfocado a los niveles A2 y B1 me parece un poco limitado si se trata de alumnos con los que vas a trabajar durante periodos prolongados. Así que en general encuentro que hay que adaptar materiales pensados para grupos, o crear algo específico para mis alumnos, sobre todo con alumnos de niveles más elevados.

No sé cuál es vuestra experiencia en este sentido…

Sobre el conectivismo

(Recojo para esta entrada una parte pequeñita de lo que fue mi trabajo final de máster sobre Facebook. Madre mía, no sabía que me iba a dar tanto de sí esta semana… Para el debate del curso sobre Competencia Digital.)

Entiendo el conectivismo como una teoría del aprendizaje, más que como un enfoque. Surge como respuesta a las limitaciones de los enfoques cognitivos, constructivistas y conductistas en relación a la manera en que las tecnologías han modificado y redefinido el concepto de aprendizaje. Desde la perspectiva conectivista, se entiende el aprendizaje como el proceso de creación de nodos, entidades externas (personas, organizaciones, libros, bases de datos…) que forman redes. En este sentido, se entiende que “El aprendizaje que tiene lugar en nuestras cabezas es una red interna (neuronal). Las redes de aprendizaje se perciben de esta manera como estructuras que creamos para adquirir, experimentar, crear y conectar el nuevo conocimiento (externa)” (Siemens, 2006). Estas conexiones son de hecho imprescindibles para permitir el aprendizaje, ya que al tener continuamente acceso a nuevos conocimientos lo fundamental será el ser capaces de distinguir entre el conocimiento relevante y significativo del conocimiento superfluo. La relevancia se define en función de las necesidades y motivación del individuo. Es decir, los individuos aprenden lo que quieren y necesitan, entendiendo que no necesariamente porque hayan sido expuestos a determinado contenido se producirá el aprendizaje (es decir, que no, no vale eso de “si yo lo he dado en clase…”). El aprendizaje y el conocimiento dentro de este marco teórico no son procesos estáticos, sino dinámicas en continuo movimiento. Podemos encontrar bastantes puntos en común con enfoques centrados en el aprendizaje informal, ya que en ambos casos se entiende que el aprendizaje forma parte de nuestra existencia y no solo se produce en contextos formales de instrucción. El aprendizaje informal tiene lugar en cualquier lugar. No hay clases ni listas de asistencia; no hay evaluaciones a través de notas, ni papel que certifique lo que has aprendido. El aprendizaje se produce a través de la observación, de la experiencia, de la conversación con compañeros de trabajo o amigos. Es decir, tiene en gran consideración el elemento social: se aprende actuando, interactuando con los que nos rodean y con nuestro entorno. Esta perspectiva no implica la desvalorización de la importancia del docente, sino un cambio profundo  en sus tareas y funciones. Creo que es reveladora la parte del vídeo que dejo abajo a partir del minuto 4.19, en la que aparecen las nuevas funciones del docente del siglo XXI, que no son más que guiar a los alumnos a mantener su red de aprendizaje.

Traductores sí, traductores no…

No sé qué herramientas o instrumentos usáis la mayoría para estudiar lenguas… Yo por lo que siempre he empezado es por matricularme a un curso (en línea o de manera presencial, normalmente esta última opción) y luego intentar completar las clases a las que no voy por mi cuenta. ¿Cómo? Normalmente, en el caso del inglés, leyendo mucho: cosas relacionadas con el trabajo (lingüística y tecnología) y lecturas más ociosas, más ver toneladas de series en versión original en el ordenador. En el caso del chino, cosas mucho más mecánicas: escuchar audios una y otra vez y comprobar las respuestas. He descubierto que lo que mejor me ha venido ha sido estudiar pensando en un objetivo concreto, como la preparación de un examen, porque de lo contrario ni estudio, ni suelo recordar lo que he podido estudiar en el pasado.

En fin, pero hablamos de traductores, ¿no? No dejo de utilizar una aplicación que se llama CamDictionary. Traduce no solo del chino (tradicional y simplificado) al español, sino que también hace traducciones del  alemán, inglés, coreano y japonés (no lo he probado aún). Para Android es gratis, pero para iPhone, sí, hay que pagar 1,79 euros. He descubierto que sin ella no podría estudiar chino, o no de la misma manera. ¿Cómo funciona? Pasas la cámara por el caracter o caracteres que quieres traducir y, si está en su base de datos, localiza la definición en español y te indica la pronunciación. Me he dado cuenta de que no siempre acierta con la definición correcta, pero para eso me suelo ayudar de la pronunciación de la palabra, en el caso de que no esté muy segura de lo que me está diciendo. Cuando no sé muy bien cómo transcribir en pinyin (la romanización) las palabras que estoy buscando, intento encontrar la traducción de la palabra en el traductor de Google, que también tengo instalado en el teléfono. Lo que encuentro muy muy útil es el ejemplo de pronunciación que tanto CamDictionary como el traductor de Google ofrecen. Este verano, por ejemplo, para asegurarme de que el taxista que nos llevaba al aeropuerto de Pekín nos iba a entender, busqué lo que quería decir, lo escuché un par de veces en chino y lo repetí con éxito (llegamos bien, vaya). Además de estas, utilizo otras aplicaciones mucho más sencillas que son listas de las palabras que necesitas estudiar para los distintos exámenes de chino, y otros diccionarios, como Pleco, que traduce del inglés al chino.

PicMonkey Collage

Creo que el hecho de ser yo misma usuaria de este tipo de aplicaciones me ha hecho ver de manera más benévola el uso que algunos de mis alumnos hacen también de ellas. Hace unos meses vi la actualización de estado de una página de traductores en Facebook donde más o menos se venía a decir que traductores electrónicos sí, pero que son solo las personas con formación las que les podían sacar mejor provecho. No me pareció una apreciación ni justa ni certera, porque de alguna manera invalida el uso que (casi) todos hacemos de ellas como aprendientes de lenguas. Imagino que la mayoría tenemos sobre esto historias para no dormir (¿alguna que querías compartir?), pero creo que las ventajas superan los inconvenientes, seamos o no profesionales de la traducción.