Mi transición: de clases presenciales a clases online

Imagino que la mayor parte de nosotros estamos en estos días igual: debido a la emergencia sanitaria causada por la propagación del coronavirus, desde el 11 de marzo se cancelaron las clases presenciales en la Comunidad de Madrid en todas las etapas educativas. Y a partir de ahí, he perdido la cuenta en estas dos semanas de todo lo que ha pasado en tan poco tiempo. Como tengo amigas en China y Hong Kong, que llevaban dando clases en línea desde finales del Año Nuevo Lunar, imaginaba que lo más probable es que al menos en Madrid esas medidas preliminares respecto a los centros educativos (cancelación durante 15 días) se iban a alargar más tiempo.

La primera semana fue un poco caótica: muchos comunicados, muchos correos… y desde el primer momento recomendando que se intentara seguir con la actividad académica de manera no presencial. Afortunadamente, hacía poco tiempo se integró en Moodle (la LSM que utilizamos) Blackboard Collaborate, y aunque en principio no tiene las mismas prestaciones que en Blackboard, funciona bastante bien. Bueno, la suerte es que en las universidades se cuenta con más recursos de este tipo y ha sido más sencillo contar con espacios para plantear la docencia online. No me quiero imaginar cómo ha podido ser para los profes de otra etapas, que tienen un porcentaje alto de alumnos sin ordenador (solo tienen teléfono) y sin wifi en casa.

En cualquier caso, creo que lo más abrumador ha sido intentar gestionar o incorporar toda la información acerca de cómo mover las clases a un entorno tan diferente. La semana pasada iba apuntando en una nota en el ordenador o el teléfono enlaces interesantes de todo lo que iban compartiendo los compañeros. Para organizar las tareas. Para investigar herramientas alternativas. Para mantener la atención de los estudiantes. Para enseñar online. Con sugerencias y recursos. En fin, os hacéis una idea porque seguro que habéis hecho lo mismo. Hasta que dije basta y me relajé. Coincido con otras compañeras en que menos es más, en general para todo, pero con esta situación, dudo que beneficie mucho a los estudiantes que les saturemos con tareas y herramientas. Tal vez en la primeros días se nos ha ido de la mano un poco todo a todos, y conviene recordar que lo prioritario en una situación así es el apoyo y los cuidados, y eso nos incluye a nosotros, los profesores. (Qué difícil, por otra parte, cuando tenemos asumido eso: que nuestra vida como profes es pasarnos festivos, fines de semana, etc., trabajando y corrigiendo).

Así que me he centrado en intentar sacar todo el partido a lo que ya tenemos disponible y en intentar hacer las sesiones a través de videoconferencia lo más interactivas posible, que no sea yo la única que se pasa 60 minutos hablando. El mismo objetivo que me planteo en las sesiones presenciales, la verdad. Después de las primeras dos clases, les mandé un cuestionario online (claro) para saber un poco más sobre ellos y organizar mejor las siguientes sesiones. Puse, teniendo en cuenta también sus observaciones, algunas reglas para seguir de manera más adecuada las siguientes sesiones: 1. quitar el micro al conectarnos, porque se acopla y produce mucha distorsión; 2. posibilidad de participar a través del chat, usando cámara y audio o solo audio (en ese caso, decir el nombre, porque con más de 50 cuesta adivinar quién está hablando); 3. indicar a través del chat las preguntas que se puedan tener y, sobre todo, cuando les mando a salas privadas para hacer alguna tarea, señalar si necesitan o no más tiempo a través de ese medio también (yo les voy poniendo mientras tanto: volvemos a la sala principal en 5m para que se vayan orientando).

Por el momento creo que han funcionado bien, porque cuento con estudiantes que PUEDEN y se quieren conectar y PARTICIPAN. Están muy preocupados por el desarrollo del curso y algo angustiados por la evaluación (¿habrá examen? ¿volveremos a clase? ¿cómo vamos a terminar el curso? y cosas así). Con la clase de Adquisición del Lenguaje hemos continuado con los cuentos en el aula de Infantil (después de trabajar una posible clasificación, y analizar cómo es la mejor manera de llevar a cabo una narración oral para niños/as de esa etapa). Pudimos, uno de los días, organizarnos en grupos a través de Collaborate y llevar a cabo un “taller de cuentos” (bueno, lo que se pudo hacer; en el Genially podéis leer un poco más): improvisando un microcuento a partir de la primera palabra que encontraron en un libro o revista; improvisando un argumento a partir de dos palabras sin relación aparente (el concepto de binomio fantástico de Rodari); improvisando un final alternativo para un cuento clásico (Cenicienta, Caperucita, Hansel y Gretel, etc.); buscando canciones para esos mismos cuentos (infantiles o no; me encantó la asociación que uno de los grupos hizo entre el cuento de Los tres cerditos y la canción “Blow” de Kesha), etc.

Con la clase de Didáctica de la Lengua en Primaria vimos una clasificación del tipo de actividades y ejercicios para trabajar la expresión e interacción oral en el aula (a partir de la que aparece en Enseñar Lengua, de Cassany, Luna y Sanz). Y como nos centramos en los juegos lingüísticos, pudimos dedicar algo de tiempo a ver cómo funcionan las Black Stories (muchas no son apropiadas para niños/as de Primaria, pero hay juegos de enigmas similares para esas edades y en todo caso siempre los pueden crear ellos) y tratar entre todos de resolver la historia.

Y los Story Cubes, que muchos no conocían: les mandé las imágenes de mis dados por la plataforma (tengo cuatro juegos de dados), les organicé en diferentes grupos y unos tenían que escribir una historia; otros tenían que dibujarla a partir de lo que habían entendido de las imágenes de sus dados; y otros explicar su historia en menos de dos minutos. Y hacer la puesta en común entre todos pasado un tiempo. Bueno, no muy diferente a lo que solemos hacer en clase, solo que comunicándonos a través de videoconferencia. Con esta misma clase, la semana antes de Semana Santa no tendré sesiones online, así que he planteado pequeñas actividades a través de Flipgrid (están configurados como privados, solo tienen acceso ellos a través de una contraseña) y un foro en el campus virtual que les permitan estos días sin clase ir trabajando por su cuenta y con otros compañeros 1. la planificación de la expresión oral, 2. la manera de evaluar y dar feedback y de corregir errores, 3. así como el análisis de manuales para poder valorar el tipo de actividades de expresión oral que se suele promover en ellos.

Lo cierto es que preferiría, por muchas razones, que volviéramos a la facultad y reanudar la actividad normal, pero me temo que el final de curso lo viviremos de esta manera. Así que mis tareas son por una parte no estresarme ni estresarles por la cantidad de trabajo, aunque es obvio que se genera mucha actividad. Es decir, no matarme a mí ni a ellos a tareas que no nos llevan a ningún sitio, más que a producir y producir sin sentido alguno. Y por otra, intentar promover más interacción y participación.

Portfolios digitales

En los dos últimos cuatrimestres he estado trabajando en la universidad, con los estudiantes de Didáctica de la Lengua en Primaria y de Adquisición y Desarrollo del Lenguaje, con portfolios digitales. Es la primera vez, curiosamente, que hago este tipo de trabajo con estudiantes nativos, porque hasta el momento solo lo había llevado a cabo con estudiantes de origen extranjero en mis clases de ELE.

En el pasado, con los estudiantes, solía usar Blogger, pero este año los estudiantes propusieron hacerlo a través de Google Sites (estaban probando la herramienta con otra asignatura) y Wix. El primer cuatrimestre la verdad es que me he limitado a ofrecerles 1. las instrucciones, 2. la rúbrica y checklist con la que ir comprobando que iban incorporando lo que se les pedía y 3. feedback por mi parte antes de la evaluación final.

En este cuatrimestre pretendo hacerlo de manera más pautada. Primero lo han creado; luego les puse como tarea presentarse (me ha llamado la atención que en este curso la mayoría ha decidido hacerlo sin imagen personal); y después les he pedido escribir los objetivos personales que persiguen con este trabajo (además de aprobar y sacar buena nota en la asignatura). Lo siguiente que haré será proporcionarles feedback usando la lista de verificación, y antes de que lo entreguen les pediré que lo hagan ellos mismos, y que esa información la incluyan en una entrada. Proporcionar feedback es lo que más trabajo me lleva, y me gustaría que pudieran ir auto-evaluándose ellos mismos a medida que estén más cómodos con la herramienta y el formato.

No he pasado ningún cuestionario (este cuatrimestre sí lo haré) para averiguar su nivel de satisfacción con el trabajo, aunque por lo que observo por sus conclusiones (tenían que completar una entrada incluyéndolas) es que en general han dedicado a esta tarea bastante tiempo y esfuerzo. Os pongo por aquí las que han escrito cinco alumnas, elegidas de los 65 estudiantes de manera aleatoria, para que os podáis hacer una idea de sus impresiones.

#AprendeMooc_primeras actividades

Viva el multitasking

Estas semanas voy a participar en el Mooc Aprender a aprender, organizado por Intef. Como parte de las primeras tareas tenemos que crear un avatar, y he decidido utilizar la imagen que una de mis amigas, también profe, Celia Carracedo hizo de mí hace un tiempo. Creo que todos los profes tenemos la necesidad constante de hacer cosas (cursos, talleres, etc.) y de aprender. La razón para hacer este curso en concreto es que me encuentro en un momento de cambio profesional (imparto asignaturas nuevas, un poco diferente a lo que he hecho hasta el momento, y con alumnos diferentes también), a veces con muchas dudas sobre lo que hago. Me gustaría poder parar un poco, como he hecho en otras ocasiones, y reflexionar sobre mis necesidades formativas y la manera en la que puedo abordar esta nueva etapa profesional.

¿cómo quiero aprender?

Comparte en esta primera entrada relacionada con el curso una infografía muy simple creada con Canva en la que dejo constancia de algunas de las preguntas iniciales sobre las que nos han pedido que reflexionemos esta semana. En concreto:

  • ¿cómo quiero aprender?
  • ¿con quién quiero aprender?
  • ¿cuándo quiero aprender?
  • ¿cuánto tiempo voy a dedicar a aprender?

Por cierto, he decidido utilizar el blog que hace años abrí para reflexionar sobre mi práctica docente porque este tipo de actividades son las que suelo hacer en él desde que lo abrí. Y también porque me siento más cómoda escribiendo aquí, que haciéndolo en un nuevo espacio que seguramente no volveré a utilizar más.

Apps y producción y comprensión oral

Ya he comentado en mi entrada anterior como estos dos últimos meses me he hinchado a preparar Power Points (con lo poco que me gustan…). En fin, este es el que preparé para una sesión que organicé como un pequeño taller en la que vimos algunas herramientas útiles para trabajar la comprensión y producción oral en el aula, en concreto, en el aula de Primaria, pero como veis son fácilmente exportables a nuestras clases con alumnos extranjeros. Algunas de las ideas que aparecen están tomadas de este manual, Mind the App!

Mis apps y suscripciones del semestre

Este semestre he hecho un pequeño desembolso para probar algunas aplicaciones o herramientas de las que hasta el momento solo había utilizado la versión gratuita. La primera ha sido Evernote. La empleo desde hace un par de años, para guardar todo tipo de listas y documentos, sobre todo pdf. Como cada cierto tiempo te avisa de que estás llegando al límite de la capacidad, pues me decidí a pagar la versión premium durante tres meses. ¿Merece la pena? Por casi cinco euros al mes, creo que se me queda un poco grande. Está muy bien tener 10 GB de capacidad, poder convertir tus pdf en presentaciones y, sobre todo, poder hacer anotaciones en las notas y documentos que almacenas, pero poco más. Respecto a las anotaciones, ahora que trabajo con Adobe Acrobat (sin tener que pagar nada), pues he decidido que es el momento de volver a la versión gratuita, que para lo que la uso es más que suficiente. Los que sí hacéis uso de Evernote en la versión premium, ¿ sacáis más provecho de ella? ¿Estáis satisfechos? ¿La usáis con los estudiantes? Recuerdo que hace un par de años no dejaban de llegarme notificaciones sobre cursos de Evernote para profes, pero la verdad es que no conozco a profesores en mi círculo que la usen en sus clases.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

A la que pienso sacar más partido es a esta herramienta para crear infografías, Picktochart. Hasta el momento solo había utilizado la versión gratuita, y siempre que veía el resto de plantillas disponibles para la versión pro me preguntaba si merecía la pena el desembolso. ¡Sí! Por el momento la he utilizado para crear alguna infografía muy sencilla, y crear alguna diapositiva con la que enriquecer los Power Points, que este semestre he producido en serie. Pero este fin de semana, con algo más de tiempo, voy a probar a hacer una presentación completa para el tema con el que me toca trabajar, la comprensión auditiva y audiovisual. En mi caso tengo la cuenta  educativa, que son solo 40 dólares al año, y probablemente la renueve el año que viene, porque me parece bastante útil.

Y por último, la plataforma digital de Difusión. Por el momento estoy disfrutando de unos meses de manera gratuita (estaba suscrita al material de Hoy en clase, y respondí a una encuesta en la que si contestábamos a unas preguntas sobre el funcionamiento de la plataforma te ofrecían el acceso sin pagar durante unos meses), y me está gustando bastante. Primero, porque estos meses apenas he tenido tiempo para plantearme buscar nuevos recursos, materiales, actividades, etc., para mis clases de español, y los deberes que solía plantear en línea (vídeos, sobre todo) necesitan preparación o edición. He compartido distintos manuales con alumnos individuales (Aula Internacional) y quiero trabajar así con otro de mis grupos también. Como estamos empezando, quiero ver exactamente el provecho que puedo sacar a la plataforma para supervisar la actividad de mis estudiantes, de manera que puedan trabajar de manera autónoma las actividades, vídeos o ejercicios interactivos, y yo puedo tener una idea más exacta de su progreso o de las zonas que conviene trabajar más. Por otro lado, me evito tener que funcionar siempre con fotocopias (no les obligo a comprar ningún manual el concreto, en todo caso material de apoyo con el que puedan trabajar fuera del aula). Me gustaría que tuviéramos más acceso a más manuales de los que están en la actualidad disponibles, pero entiendo que es una cuestión de tiempo. Así que de nuevo, con esta, ¡sí!, la recomiendo y cuando termine mi periodo de prueba tengo pensado suscribirme, sobre todo porque veo que puedo sacarle partido con mis estudiantes individuales y mis grupos.

¿Quién controlará nuestro futuro?

Llevo las dos últimas semanas leyendo ¿Quién controla nuestro futuro? de Jaron Lanier. No había leído el que creo es su libro más popular, Contra el rebaño digitaly este me ha sorprendido bastante. La tesis principal del libro gira en torno al desarrollo de los servidores sirena (los superordenadores de empresas como Google, Facebook, Amazon… capaces de acumular una gran cantidad de datos sobre los usuarios de Internet y, por tanto, obtener así el control de la información que se comparte), y cómo el crecimiento tecnológico desmesurado, a menos que le pongamos remedio, llevará aparejado la desaparición de prácticamente cualquier profesión u oficio. Pone como ejemplos el desplome de la industria musical, donde han desaparecido prácticamente todos los empleos relacionados con la clase media; o la desaparición de Kodak, que no supo prever el paso de la imagen en papel a digital, aunque el ejemplo de empresa triunfadora (Instagram) solo tenga una docena de trabajadores en su sede, porque el grueso de su contenido se ofrece voluntaria y gratuitamente por los que somos usuarios. Pero tal vez de todas los ejemplos que menciona, el que más me llama la atención es el desplome de la importancia de las universidades, en un momento además en que las tasas universitarias no dejan de subir en países como EE.UU. o Gran Bretaña, y en España se nos recuerda en ocasiones que determinados tramos educativos no tienen por qué ser gratuitos… Está bien ofrecer lecciones y cursos de manera gratuita, pero sin olvidarnos de cómo retribuir el trabajo, esfuerzo y formación de los profesores. Es decir, igual que ha pasado antes con las industrias creativas, todos podremos tener acceso a formación, pero tendremos muy difícil poder dedicarnos a enseñar de manera retribuida. En definitiva, que las personas tenemos que estar por encima de la tecnología.

No soy economista y estoy segura de que se pueden achacar a su teoría de pagar las aportaciones de los usuarios en Internet bastantes inconvenientes, pero también creo que habría que reflexionar un poco más en ocasiones sobre lo que supone realmente vivir en una sociedad líquida, transparente y en enjambre. Pienso en mí misma, y  en el entusiasmo con el que he me lanzado a adoptar la última novedad en mis clases, con mis alumnos, conmigo misma, sin detenerme a pensar detenidamente y dejándome arrastrar por el mantra de que compartir es vivir. Así que siento que en los últimos años he vivido en cierta manera expuesta ante los demás y sobreexpuesta a un flujo de información inabordable, vigilando y vigilada. En fin, me pongo como tarea personal aplicarme esta reflexión constante, sin llevarme por lo que nos repetimos constantemente (hay que cambiar, hay que ser transparente, etc.), y sin ser a veces realmente consciente de lo que significa asumirlo hasta las últimas consecuencias.

Ocho aplicaciones para crear y editar vídeos en línea

Escribo esta entrada como remate de este mes en el que he estado probando distintas aplicaciones y herramientas en gran parte por el curso que he estado haciendo con el Cervantes, y que ya termina: Diseño de material en línea para aprender españolLo que comparten todas estas herramientas son dos características básicas y diría que fundamentales: son gratuitas y disponibles para todos en la red. Hace un año o así hablaba con una futura compañera (estaba formándose para ser profe) y me comentaba que no veía la ventaja de usar cualquiera de estas aplicaciones respecto a Windows Movie Maker (que era la que ella solía usar), o iMovie, por ejemplo. Para mí lo fundamental es que como profes contemos con una batería de herramientas para usar en función de lo que queramos trabajar con los estudiantes, en línea, y que no les cueste dinero, y si encima lo pueden hacer desde su teléfono o tableta (que es lo que más usan), ¡perfecto! Claro, yo también me manejo muy bien con el iMovie, que me parece genial, pero entiendo que no todos los estudiantes lo tendrán instalado… No voy a incluir aquí aplicaciones para crear y editar vídeos con el teléfono o tableta, porque no es lo que más uso, aunque me lo apunto como asignatura pendiente para los próximos meses. Tengo amigos (profes y no profes) que trabajan habitualmente con aplicaciones como iMovie en el teléfono (sí, tienen un iPhone) o Flipagram, y los resultados son bastantes buenos.

1. Wevideo. ¿He hablado de ella antes? Pues sí, bastantes veces, porque me encanta. Es gratuita, pero como a veces pasa con estas cosas, para algunas funcionalidades necesitas hacerte una suscripción. Yo he sido suscriptora durante un par de meses (no recuerdo bien, unos 4€ al mes), fundamentalmente porque una vez creado y colgado el vídeo en su plataforma, solo podía compartirlo directamente desde ahí a Facebook o Twitter. Me di cuenta de que de esta manera el vídeo tardaba un poco en verse de manera completa, así que si quería descargarlo en mi ordenador y luego a Youtube era imprescindible. Insisto, no es necesario, pero ya sabéis, si lo queréis ver fuera de su plataforma, tendréis que pagar un poco. En cualquier caso, creo que estamos de suerte, porque ahora ofrecen que podamos probarla gratis y ver cómo funciona durante 30 días.

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Nunca la he usado nunca ni con compañeros ni con estudiantes, así que bueno, tal vez sea el momento de pensar en hacerlo aprovechando que la opción de pago en prueba nos permite incluir a otros usuarios para trabajar de manera colaborativa.

Captura de pantalla 2014-11-17 a la(s) 18.57.11Vale, ya hemos visto que la desventaja es tener que ver tus creaciones a través de su plataforma. Las ventajas, sin embargo, creo son bastantes: las plantillas son muy atractivas, y ponerte a tocar y crear tus propios vídeos es un proceso relativamente sencillo.

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Por el momento, esta es la que más me gusta y con diferencia.

2) Animoto. De las fáciles. Necesitas cuenta y, de nuevo, si quieres un vídeo de más de 30 segundos, tienes que pagar una suscripción. Solo necesitas subir fotos de tu ordenador o de algunas de tus redes, Dropbox, etc., y empezar a crear. En fin, no tiene más misterio, sobre todo si elegimos la opción gratuita, pero bien podemos usarla para crear la entradilla a una lección, sesión, una presentación visual breve sobre nosotros, etc.

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3) Magisto. Facilísima también y muy similar a la anterior. Podemos subir vídeos e imágenes, elegir entre las opciones de plantillas y, por último, la música.

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A partir de aquí, esperamos unos a que nos envíen el enlace de nuestro vídeo y, como casi siempre con estas aplicaciones, si queremos descargarlo necesitaremos una opción premium. 

4) Loopster. Esta la descubrí entre la lista de distintas aplicaciones y herramientas que probamos en el curso del Instituto Cervantes que comentaba antes. Al principio pensaba que era un poco sosa, pero lo cierto es que da lo que promete, y aunque no disponga de plantillas vistosas, permite hacer vídeos más que decentes: podemos añadir textos, audios y transiciones.

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La ventaja respecto a otras aplicaciones es que podemos publicarlo bien en Facebook o Youtube directamente, o descargarlo en nuestro ordenador, sin tener que visionarlo desde su propia plataforma. Eso sí, si queremos que su marca de agua desaparezca, hay que pagar dinero.

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5) PowToon. El formato es un híbrido entre el vídeo y una presentación un poco más tradicional. Es bastante simpática y sí, la he usado para hacer la típica presentación del curso que quieres que quede un poco diferente de las habituales. Cuenta con bastantes plantillas, de manera que la creación, edición, etc., nos resulte mucho menos pesado.

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La opción gratuita es completísima pero, eso sí, si queremos modificar el título o quitar la marca de agua no podremos hacerlo si no tenemos una suscripción. Podemos compartirla directamente en Youtube, Wistia, como una presentación o en mp4 con suscripción.

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6) Stupeflix. Bastante similar a Animoto o Magisto, aunque con algunas pocas más opciones de edición, como por ejemplo añadir transiciones entre diapositivas o textos en cada una de ellas.

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7) Wideo. Está más enfocada al mundo de los negocios, así que puede ser una buena idea usarla con nuestros estudiantes para trabajar precisamente ese tema: presentaciones comerciales, un vídeo currículum, una presentación sobre cómo funciona un producto, etc.

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Como suele ser habitual con estas aplicaciones, podemos compartirla directamente a Youtube, Facebook y Twitter, mandar el enlace o hacer embed en nuestro blog. Ahora, si queremos eliminar la línea de agua o descargarlo en mp4 necesitamos una suscripción.

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8) Moovly. Como otras de las que he hablado, podemos trabajar a partir de sus plantillas o crear nuestro vídeo de cero.

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Me recuerda a PowToon, por la cantidad de recursos con los que cuenta. Podemos subir vídeos o imágenes con los que editar y crear un nuevo recurso audiovisual, añadir música o nuestra voz, añadir transiciones, añadir y modificar textos, etc.

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A la hora de compartirlo, de nuevo, podemos hacerlo directamente en Youtube, Facebook o su propia plataforma. Y ¡hurra!, nos lo podemos descargar, como vídeo o como flash de manera gratuita.

Y lo dejo aquí por el momento. ¿Usáis alguna que pensáis debería estar en la lista y que os funciona muy bien?