Free Caperucita

A pesar de mi nombre virtual, el cuento con el que me más de identificaba de pequeña y leía de manera compulsiva era Hansel y Gretel. ¡Esos niños eran invencibles! Más tarde, en la universidad, asistí como oyente a una asignatura sobre literatura popular y se me quedaron grabadas algunas de las palabras del profe que la impartía: si no les leemos cuentos a los niños, ¿cómo van a aprender quiénes son los malos? La verdad es que esto lo tenía casi olvidado hasta que tuve que elegir tema para uno de los primeros trabajos académicos más o menas importantes que hice (un TFM). Recordé además cómo durante toda mi etapa de preescolar, mi madre me llevaba al cole con una trenka (imagino que no la llevaba solo ese día, claro) con capucha y una cesta de caramelos días antes de mi cumpleaños para ir repartiendo a las niñas de mi clase y otras clases. En fin, estas y otras cosas me llevaron a elegir mi nombre en este y otros espacios.

No he entendido muy bien los motivos que han llevado a una escuela de Barcelona a retirar de sus bibliotecas esta y otras 200 historias por alimentar el sexismo. En el caso de Caperucita las enseñanzas y simbología de los elementos que aparecen en la historia son evidentes: el bosque como escenario que presagia todos los peligros, en contraposición al poblado seguro; y la necesidad de no confiar en los extraños. En todo caso, más que para alimentar el sexismo, la historia serviría como admonición contra la masculinidad tóxica y la violencia sexual. Cualquier obra literaria codifica de una manera u otra las obsesiones, valores, creencias, etc., de una época y sociedad determinada. Cuando leí por primera vez La fuerza de la sangre, una de las novelas ejemplares de Cervantes, no podía dar crédito: se narraba como si tal cosa la violación de una mujer de 16 años, que termina casándose años después con el violador gracias a la intervención de la madre de tal elemento. La verdad es que la historia es rocambolesca y absolutamente ajena a los valores que cualquiera de nosotros defiende: el consentimiento sexual en las relaciones y la libertad de elección de las mujeres. En cualquier caso, jamás pediría la retirada de ninguna de las obras de Cervantes… No sé, me pregunto si esta retirada de libros servirá, como dice pretender, para que niños y niñas tengan una imagen menos sesgada del papel que muchos de los cuentos tradicionales otorgan a las mujeres (cuidadoras, madres, esposas, etc.). O si simplemente esto podría conseguirse a través del desarrollo de la competencia crítica de los niños y niñas destinatarios de los cuentos, tradicionales o no.

#AprendeMooc_primeras actividades

Viva el multitasking

Estas semanas voy a participar en el Mooc Aprender a aprender, organizado por Intef. Como parte de las primeras tareas tenemos que crear un avatar, y he decidido utilizar la imagen que una de mis amigas, también profe, Celia Carracedo hizo de mí hace un tiempo. Creo que todos los profes tenemos la necesidad constante de hacer cosas (cursos, talleres, etc.) y de aprender. La razón para hacer este curso en concreto es que me encuentro en un momento de cambio profesional (imparto asignaturas nuevas, un poco diferente a lo que he hecho hasta el momento, y con alumnos diferentes también), a veces con muchas dudas sobre lo que hago. Me gustaría poder parar un poco, como he hecho en otras ocasiones, y reflexionar sobre mis necesidades formativas y la manera en la que puedo abordar esta nueva etapa profesional.

¿cómo quiero aprender?

Comparte en esta primera entrada relacionada con el curso una infografía muy simple creada con Canva en la que dejo constancia de algunas de las preguntas iniciales sobre las que nos han pedido que reflexionemos esta semana. En concreto:

  • ¿cómo quiero aprender?
  • ¿con quién quiero aprender?
  • ¿cuándo quiero aprender?
  • ¿cuánto tiempo voy a dedicar a aprender?

Por cierto, he decidido utilizar el blog que hace años abrí para reflexionar sobre mi práctica docente porque este tipo de actividades son las que suelo hacer en él desde que lo abrí. Y también porque me siento más cómoda escribiendo aquí, que haciéndolo en un nuevo espacio que seguramente no volveré a utilizar más.

Lengua, poder… e identidad

El miércoles pasado, presenté junto a una compañera de la UCM una ponencia sobre la diversidad en la identidad y cultura en las redes sociales en las IV Jornadas ELE Complutense: Tendiendo nuevos puentes entre lenguas y culturas. Aoife trabajó en la primera parte el contexto comunicativo, la construcción de la identidad a partir de la pertenencia o no a determinados y qué componentes de la identidad(es) intervienen en las interacciones en línea.

En mi parte, me centré en la exposición de los casos de tres estudiantes (Corina, Somin y Sam) con los que trabajé durante la elaboración de mi tesis para mostrar cómo, a partir de 1) los papeles de Goffman de autor/a, portavoz, animador/a (no menciono en la presentación cómo codifiqué cada una de las posibilidades asociada a los diferentes papeles); 2) el concepto de modelo(s) cultutural(es) de Gee como marco de análisis, junto a los papeles, de algunas de las interacciones en línea de los estudiantes que participaron en la investigación; 3) los conceptos (también de Gee) de estudiantes colonizados (colonized), resistentes (outsiders) e iniciados (insiders). Por cierto, las traducciones son mías… En concreto quería reflexionar un poco sobre determinadas experiencias no tan agradables a las que algunos de estudiantes se enfrentan en su día a día en España (¿recordáis el final de mi entrada anterior?). Dejo por aquí la presentación que, por cierto, hice utilizando Genial.ly por primera vez y me encantó. Al principio estuve dando muchas vueltas para ver cómo podía utilizarla, qué posibilidades me ofrecía, si merecía la pena darse de alta en la cuenta para educadores (lo hice, sí), etc. Y sí la recomiendo, sobre todo porque te permite insertar todo tipo de contenido sobre la misma diapositiva, por lo que cuando estás presentando algo con varias imágenes, mensajes, etc., no necesitas utilizar tres o cuatro diapositivas diferentes, sino permanecer en la misma. Bueno, que la dejo por aquí, porque estoy súper contenta con el resultado.

 

Mi primera vez… en Flickr

Bueno, llevo desde septiembre liada con cursos en línea y mis propias clases. En entradas anteriores hablé de uno que ya terminó, en el Instituto Cervantes, y el otro se llama Curso avanzado: enseñanza en ámbitos específicos, organizado por Fedele y el Instituto Cervantes. El caso es que una de las actividades del primer módulo, español en redes sociales, se abrió un hilo en uno de los foros en el que la gente iba colgando ideas sobre cómo trabajar con imágenes en el aula, y muchas de ellas estaban relacionadas con Flickr. La verdad es que tengo una cuenta desde hace años, pero  nunca la he utilizado más que para ver a veces las fotos que cuelgan otros. Una de las razones es que yo misma hago muy pocas fotos, y ahora que intento hacer más, de las cosas que me llaman la atención (tampoco muchas, pero más que antes), prefiero utilizar Instagram. En cualquier caso, las aportaciones de los compañeros han sido tan interesantes y creativas, que pensé que podía 1) intentar usarla más yo misma; 2) organizar alguna actividad o tarea que implicara su uso en mi clase…

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En fin, no sé si habéis visto esta infografía del País, en la que se ve de manera clara cómo una de las calles más importantes del centro de Madrid, la Gran Vía, se ha visto inundada de centros comerciales y franquicias. De hecho, es un proceso imparable en todo el centro. Es un tema que me interesa en lo personal (soy de Madrid, y me preocupa la desaparición en las ciudades de los espacios comunitarios, ocupados en su lugar por comercios y terrazas), pero pensé que podía dar de sí para una tarea relacionada con uno de los temas que iba a trabajar con mi grupo de C1 de la universidad: los cambios sociales, en este caso en la ciudad de Madrid, vistos a través de sus tiendas y comercios, bares, etc. Así que durante una parte de la clase, estuvimos revisando en parejas este mapa interactivo de la Gran Vía, en el que aparecen todos los tramos de la calle. El objetivo era conocer algo más sobre la historia de la calle, elegir uno de los edificios (aparecen con sus nombres en el mapa), el que más les llamara la atención, por el motivo que fuera, recabar algo de información y presentarlo después a los compañeros. A continuación, pasamos a ver la infografía que os comento del País, para comentar lo que os dije antes: la abundancia de centros comerciales y franquicias, y la ausencia de comercios tradicionales. El debate resultó interesante: intención del periódico en hacer ese trabajo, las ventajas y desventajas, la causa de que esto suceda… Y a partir de aquí, pues les expliqué la tarea que tenían que llevar a cabo: convertirse en fotógrafos por un día, y testimoniar con sus fotografías los cambios que en ese sentido está experimentando la ciudad de Madrid. Para ello tenían que:

 

  1. Si no tenían una ya, crear una cuenta en Flickr (lo hicimos en la clase con los alumnos que no la tenían, así los que sí podían ayudarles).
  2. En esa carpeta, tenían que crear una carpeta que se llamara TAREA 2, COMERCIOS TRADICIONALES  y FRANQUICIAS EN MADRID, en la que subirán fotos relacionadas con el tema que estamos tratando. Les dije que no menos de diez,  pero no puse más limitaciones en el número. Lo cierto es que todos han subido entre nueve y quince.
  3. En cada foto tenían que escribir un título, una etiqueta, y una pequeña descripción.
  4. Cada uno de ellos tenía que elegir un barrio diferente de Madrid, para que el trabajo fuera lo más variado posible y tuviéramos una muestra representativa de imágenes.
  5. Cuando tuvieran las fotos, tenían que colgar el enlace de su carpeta de Flickr en el hilo del grupo de Facebook.
  6. En el hilo, junto con el enlace de la carpeta de Flickr, tenían que a) explicar cuál ha sido la perspectiva que habían elegido para hacer su trabajo (por qué hemos elegido unas u otras fotos, por ejemplo); b) explicar cuál era su comercio, bar, tradicional favorito y por qué lo habían elegido (añadir la foto); c) explicar si en sus países (Finlandia, Togo, Francia, Alemania) ha sucedido o está sucediendo lo mismo; d) por último, comentar en lo que les parecía o pensaban del trabajo de al menos uno de sus compañeros.

 

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DUDAS: a pesar de haber colgado y puesto a su disposición tanto las instrucciones como los criterios de evaluación, muchas preguntas relacionadas con lo que tenían que hacer con la explicación. ¿Son frases? ¿Es un texto? Con el nivel que tienen, y lo avanzado del curso (llevamos ya casi tres meses) no quería decirles “tenéis que escribir unas 200-250 palabras”. Pensaba que quedaba suficientemente claro con los criterios que contestar solo con una par de frases NO era aceptable, y me pregunto qué más podía haber hecho para dejarles claro que la tarea no era solo ir por Madrid haciendo fotos y ya está. Así que he pensado que la próxima vez, para evitar estos estreses, les diga sin más número aproximado de palabras. Por otra parte, uno de mis objetivos es conseguir salir un poco de las paredes de la clase, sobre todo teniendo en cuenta que este curso es un poquito especial. Somos muy poquitos, cinco alumnos, y no quería que el curso se convirtiera en un intercambio unidireccional de tareas y correcciones. Pero a veces me da la impresión de que hacer llegar esta explicación es mucho más difícil de lo que parece, y que preferirían escribir un ensayo el último día y listo, algo que por mi parte considero aburridísimo. No estoy descontenta con el resultado, aunque teniendo en cuenta que la siguiente tarea es grabar un vídeo pensando en que tienen que conseguir una beca  o un trabajo, me preocupa que se sientan de nuevo intimidados por la tecnología y no piensen tanto en otros aspectos.

Dejo el enlace de alguno de sus trabajos, para que se vea lo que han ido haciendo:

http://www.flickr.com/photos/108702117@N06/

http://www.flickr.com/photos/108574447@N03/sets/72157637699808476/

Presentando mi PLE #cfp344

Bueno, esta entrada se corresponde con una de las tareas que tenemos que hacer como parte del curso Competencia Digital Docente del que he hablado con anterioridad. Confieso con un poco de vergüenza que nunca hasta este momento había pensado o reflexionado acerca de mi entorno personal de aprendizaje, o PLE (personal learning environment en inglés). El caso es que mientras leía la información y bibliografía que nos proporcionaron la semana pasada, descubrí con sorpresa que todos tenemos uno, incluida yo misma. Pensé que podía ser una buena idea hacer la presentación a través de un vídeo, porque es una de esas cosas que no me gusta nada hacer (grabarme a mí misma), y bueno, está bien enfrentarte a lo que no te gusta. Como no tenía mucho tiempo libre durante la semana, tuve que esperar al domingo para poder hacer la grabación. Primero probé con Quicktime, pero luego me di cuenta de que si lo hacía a través de iMovie tenía además de la posibilidad de editarlo mínimamente (digo mínimamente, porque me falla la destreza y no he tenido tiempo para dedicarle más tiempo), y así me pasé la noche. No soy normalmente muy buena, o no me encuentro muy cómoda, editando vídeos o audios, pero la verdad es que con iMovie me ha parecido, por lo poco que he visto, facilísimo. Por otro lado, para no mandar el vídeo sin más, hice una mini presentación con Glogster. Hacía tiempo que no utilizaba esta herramienta y me ha parecido muy fácil de usar y manejar y bastante atractiva visualmente. Pero sí, como no me conformaba con las plantillas habituales, al final terminé abriéndome una cuenta de pago durante un año (12 euros, tampoco es tanto).

Mi PLE. Probando, probando.

No quería extenderme mucho (¡y hablé durante 6 minutos!), así que me centré básicamente en la estructura de mi PLE:

1. Herramientas. Los elementos, tecnología, que me ayudan a buscar, clasificar, elaborar y compartir la información y el conocimiento.

2. Recursos. Mis fuentes.

3. Red personal de aprendizaje. Las personas, cuentas (bueno, ya, no dejan de ser personas también), con las que tengo contacto y de las que consigo y a las que también aporto información.

Creo que esa es la parte más fácil, porque se trata en definitiva de listar las herramientas, recursos que utilizas y con quién lo haces. Lo difícil es tomar la perspectiva suficiente que te permita valorar el uso que haces de todas esas herramientas. Reconozco que con mi perfil de FB a veces tengo dudas, algo que en general apenas me ha sucedido con mi cuenta de Twitter, pero claro, también son dos redes muy distintas que utilizo con fines diferentes también: Facebook para socializar, y Twitter para compartir contenido. En el vídeo no he hablado sobre el nombre que utilizo en cada una de ellas. Al principio esto no me parecía tan importante, pero desde hace un año más o menos estoy pensando en unificar el nombre que uso en cada una de ellas. En general, si me dedico a hablar de “mis cosas” prefiero mi nombre “real” (en mi perfil de Facebook, en un blog de Tumblr que abrí hace poco…). Y para mi labor como profe de español, mi alias: Caperucita y sus variaciones (Twitter, blog, página de FB). El único lugar en el que entiendo que necesito que aparezca mi nombre real asociado a mi labor profesional es en About.me, pero nunca he usado mi imagen, sino otras fotografías que me gustan. Por una parte es pudor y, por otra, que a pesar de las listas de reglas (con las que estoy de acuerdo), también me apetece experimentar en redes, blogs, etc., con la seguridad de que lo hago para mí misma, aprendiendo con cada error que cometo. Si después del mini análisis me planteo llegar a alguna conclusión, diría que necesito ser más constante en mi blog, replantearme la existencia de mi página de FB (me daría pena borrarla, pero no la uso ya nunca. O la revitalizo o la abandono completamente), tomármelo con más calma en mi perfil de FB (no tengo que compartir todo, la gente ya lee y se informa por su cuenta), y asumir que no todo lo que haga tiene que estar relacionado con mi profesión…

Ah, dejo aquí el enlace e imagen del Glogster que he creado, donde está por cierto el vídeo que grabé.

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Sobre el conectivismo

(Recojo para esta entrada una parte pequeñita de lo que fue mi trabajo final de máster sobre Facebook. Madre mía, no sabía que me iba a dar tanto de sí esta semana… Para el debate del curso sobre Competencia Digital.)

Entiendo el conectivismo como una teoría del aprendizaje, más que como un enfoque. Surge como respuesta a las limitaciones de los enfoques cognitivos, constructivistas y conductistas en relación a la manera en que las tecnologías han modificado y redefinido el concepto de aprendizaje. Desde la perspectiva conectivista, se entiende el aprendizaje como el proceso de creación de nodos, entidades externas (personas, organizaciones, libros, bases de datos…) que forman redes. En este sentido, se entiende que “El aprendizaje que tiene lugar en nuestras cabezas es una red interna (neuronal). Las redes de aprendizaje se perciben de esta manera como estructuras que creamos para adquirir, experimentar, crear y conectar el nuevo conocimiento (externa)” (Siemens, 2006). Estas conexiones son de hecho imprescindibles para permitir el aprendizaje, ya que al tener continuamente acceso a nuevos conocimientos lo fundamental será el ser capaces de distinguir entre el conocimiento relevante y significativo del conocimiento superfluo. La relevancia se define en función de las necesidades y motivación del individuo. Es decir, los individuos aprenden lo que quieren y necesitan, entendiendo que no necesariamente porque hayan sido expuestos a determinado contenido se producirá el aprendizaje (es decir, que no, no vale eso de “si yo lo he dado en clase…”). El aprendizaje y el conocimiento dentro de este marco teórico no son procesos estáticos, sino dinámicas en continuo movimiento. Podemos encontrar bastantes puntos en común con enfoques centrados en el aprendizaje informal, ya que en ambos casos se entiende que el aprendizaje forma parte de nuestra existencia y no solo se produce en contextos formales de instrucción. El aprendizaje informal tiene lugar en cualquier lugar. No hay clases ni listas de asistencia; no hay evaluaciones a través de notas, ni papel que certifique lo que has aprendido. El aprendizaje se produce a través de la observación, de la experiencia, de la conversación con compañeros de trabajo o amigos. Es decir, tiene en gran consideración el elemento social: se aprende actuando, interactuando con los que nos rodean y con nuestro entorno. Esta perspectiva no implica la desvalorización de la importancia del docente, sino un cambio profundo  en sus tareas y funciones. Creo que es reveladora la parte del vídeo que dejo abajo a partir del minuto 4.19, en la que aparecen las nuevas funciones del docente del siglo XXI, que no son más que guiar a los alumnos a mantener su red de aprendizaje.

Redes abiertas vs. Plataformas cerradas

Desde hace tres semanas estoy haciendo un curso de formación de profesores con el Cervantes, Competencia digital docente II. Dirección de cursos en red y gestión de contenidos digitales, y una de las tareas es precisamente debatir precisamente sobre el uso de plataformas de aprendizaje cerradas (Moodle, Blackboard, etc.) frente a redes o espacios abiertos (Facebook, Google +, etc.). Para mí no hay color. He usado plataformas como profesora (Blackboard sobre todo) y muchas veces como estudiante. Creo que empecé a ver las ventajas de usar otros espacios, Facebook fundamentalmente, porque eran mis propios estudiantes quienes me mandaban demasiadas invitaciones de “amistad”, quienes escribían frenéticamente y quienes me animaron con su uso a emplearlo tímidamente en nuestras clases. Con el tiempo he desarrollado una actitud un poco más crítica y menos “evangelizadora”. Me preocupa mucho todo lo relacionado con la privacidad y, sobre todo, el poder que todas estas empresas (Google, Facebook, Twitter…) tienen respecto a nuestra información. Pero la realidad es que, pese a estos temores, me siento mucho más cómoda estudiando y trabajando en redes que no han sido creadas teniendo en mente que se conviertan en plataformas de aprendizaje. De hecho, en general y con contadas excepciones, no me gustan las que se han  creado única y exclusivamente para “aprender”. Mi proyecto de fin de máster de hace un par de años trataba fundamentalmente de la posibilidad de utilizar Facebook como plataforma de aprendizaje. Fue la elegida después de pasarme meses probando e invitando a amigos a colaborar en otras como Edmodo, SocialGo, Ning, etc. No me resultó complicado decidirme. ¿Para qué vas a participar en una red en la que solo vas a encontrarte con las cinco, diez, quinces personas que han decidido darse de alta para hacer un favor? Las dificultades de usar un red “real” (todas son reales, pero unas más relevantes que otras, eso está claro) son evidentes. La principal para mí es que te expones a cambios constantes (sobre todo con Facebook) sobre los que poco puedes hacer. Si un día deciden que no les resulta rentable, o no les interesa mantener los foros de las páginas de Facebook, los quitan sin más. Porque las páginas fueron creadas pensando en las empresas, no en tus alumnos, y parece que a algunas no les gustaba que hablaran mal de ellas desde sus propias páginas. Es un riesgo, pequeño en comparación con todo lo que puedes conseguir cuando usas una herramienta real, presente en la vida de la mayoría de nosotros, en la que participamos y compartimos lo que nos gusta o disgusta a menudo. Una compañera del curso hablaba de cómo el carácter podía incidir en el sentido de preferir unas sobre otras. Las redes abiertas nos asustan, porque son más imprevisibles; los entornos cerrados son más fáciles de controlar. Pero me pregunto si como profesores no tenemos en cierta manera la “obligación” de tensar siempre un poco la cuerda, intentando no quedarnos en nuestra zona de confort.

Trolls y Twitter

Hace unos días empecé a leer lo que le estaba pasando a Caroline Criado-Pérez, una escritora feminista británica, en Twitter. Por lo visto, solicitar al Banco de Inglaterra que mantegan en sus billetes la imagen de mujeres ilustres fue motivo suficiente como para iniciar una campaña de odio y amenazas sin control a través de Twitter. Días más tarde fueron otras dos mujeres, Stella Creasy e Yvette Cooper, las que tuvieron la mala suerte de ser el objetivo de grupos de energúmenos que, como en la anterior ocasión, inundaron su timeline con amenazas de muerte y violación. Lo más llamativo de todo esto sea probablemente la respuesta inicial de Twitter, por lo tibia e insuficiente. Afortunadamente, parece que la presión “popular” a través de las peticiones en línea para mejorar su seguridad han surtido efecto, y van a incluir un botón que sirva para denunciar directamente (en lugar de tener que rellenar un formulario) los mensajes con insultos o amenazas.

Lo cierto es que yo nunca he tenido ningún problema de este tipo en Twitter, porque el uso que hago de mi cuenta es bastante “light”. He decidido que me interesa utilizarlo como otra herramienta de mi trabajo más: para mantenerme informada de lo que hacen otros profesores, instituciones… y difundir aquellas cosas que me parecen interesantes. Vaya, nada del otro mundo. No he vivido ninguna polémica, ni recibido insultos, ni nada por el estilo. Sí he vivido de cerca el caso de una persona a la que frieron a insultos y calumnias (y hablo de mentiras graves) durante un par de semanas a través de distintas cuentas (algunas de ellas claramente FALSAS) en Twitter. Entiendo la impotencia y la frustración que supone verte atacado por defender ideas distintas a las de las personas que hacen un uso perverso de la tecnología. Por eso, no dejan de sorprenderme los comentarios jocosos o ligeros de los lectores en la noticia que sobre el caso publicó hace dos días el periódico El País, teniendo en cuenta que a cualquiera de nosotros podría sucedernos lo mismo y que, por lo tanto, cualquier medida encaminada a defender nuestra seguridad es no solo necesaria sino positiva.

Predominio audiovisual vs. escritura

Hace unos días empecé la lectura de La comunicación jibarizada, de Pascual Serrano y… todavía sigo en ello, pero he de decir que después de las primeras páginas no podía salir de mi asombro. Me ha gustado mucho siempre lo que he leído de él sobre los medios de comunicación, y quiénes están detrás, pero estos primeros capítulos me han dejado un poco turulata. Sí, yo también a veces pienso como Nicholas Carr que no soy capaz de concentrarme como antes, que recuerdo muchas menos cosas y que, en general, me cuesta terminar artículos de revistas y libros. Porque TECLADO ESCRIBIRno tengo tiempo, y porque sí, si no es una llamada, son los mensajes de Whatsapp, o que compruebo mi correo cada cinco minutos, o que me entretengo si veo que me mencionan en Twitter o Facebook. Por eso cuando quiero estudiar de verdad prefiero ir a una biblioteca donde no tengo acceso a Internet, porque sé que de otra manera me disperso y pierdo el hilo fácilmente. Pero creo también que pensar que el dominio de lo audiovisual nos llevará a una pérdida irremediable de la capacidad de reflexión, de análisis, de crítica, es un pelín exagerado. No lo digo yo, lo dicen muchos estudiosos de esto que ahora se llama literacidad, o más bien, multiliteracidad: estamos asistiendo a un cambio de paradigma, una época en la que lo audiovisual ejerce un dominio absoluto sobre cualquier manifestación escrita. Cambio de paradigma, o una vuelta (casi, si nos olvidamos de lo multimedial, si nos atenemos solo a la imagen) a lo que se vivía antes de la irrupción de la imprenta, o en muchas otras culturas. Y en principio, esto no debería ser considerado como negativo. Digámoslo así: con cada nuevo invento (papiro, manuscrito, papel, libro impreso), hemos tenido que enfrentarnos a cambios que han modificado no solo nuestra manera de enfrentarnos a la lectura y escritura, sino también nuestra manera de pensar. E Internet, los nuevos dispositivos, las nuevas herramientas de comunicación, parecen mandarnos un mensaje claro: la palabra escrita ha dejado de ser el único emblema o paradigma del conocimiento. En cualquier caso, y como he empezado la entrada hablando del libro de P. Serrano, he de decir que sí comparto su visión crítica sobre la tecnología que se nos viene encima, que aceptamos y reverenciamos sin rechistar y con la fe de los creyentes. Pero en fin, esa es otra historia…

Internet y libertad

Claro, después de un titular así, tan similar al título de la peli de Ken Loach… Me explico. Hace poco más de un año asistí a unas jornadas sobre internet y revoluciones sociales en el siglo XXI en la Casa Encendida. En esos momentos estaba cursando un máster sobre nuevas tecnologías para educadores, e imagino que mi postura en era de un optimismo desbordante sobre internet y las tecnologías de información y comunicacón. La verdad es que fue en el contexto de estas jornadas en las que, por primera vez, escuché voces discordantes acerca del papel “empoderador” de empresas como Facebook, Twitter, Youtube, etc. Sobre todo después de las noticias que nos estaban llegando desde Egipto, y muy poco después desde España, en las que parecía que nada de eso hubiera sido posible sin la ayuda de la tecnología. Y era la primera vez que escuchaba, también, cómo los activistas de los derechos humanos de países como Túnez, Egipto, etc., habían visto a sus gobiernos hacer un uso perverso de la tecnología para identificar, perseguir y encarcelar, entre otras cosas, a los “disidentes”.

Seguridad y privacidad. Hasta ese momento había aceptado casi casi como un dogma de fe las premisas lanzadas por una compañía como Facebook acerca de la gestión de nuestra identidad. Transparencia. Identidad real. Repetido como un mantra. A pesar de las dudas que también se pasaban por mi cabeza. Yo no soy igual, ni hablo de las mismas cosas, ni me expreso de la misma manera, con mis jefas, con mi madre, con mi pareja, con mis amigos, con mis compañeras de trabajo, con mis estudiantes. Lo cierto es que este es el mensaje que se repite sin cesar por los dueños de determinadas compañías, a pesar de las quejas de los usuarios, porque el empeño es convertir el mundo en un lugar más abierto y conectado. ¿Os suena? ¿Pero qué sucede cuando utilizar tu identidad real supone una amenaza seria para tu vida? En los últimos meses, entre clase y clase y los estudios, mis lecturas se han centrado en gran manera en estas luchas que se están llevando a cabo por el control de internet por parte de gobiernos y empresas de tecnología, y que en la mayoría de los casos pasan bastante desapercibidas para la mayoría de nosotros. Podemos pensar que son cosas que no nos afectan, que en nuestro caso vivimos en países donde los conceptos de democracia y libertad están asegurados, pero ¿pensaríamos lo mismo si supiéramos que lo que compartimos en nuestras redes sociales puede impedirnos en algún momento llegar a ocupar determinados puestos de trabajo, o incluso el despido? Entiendo que como usuarios somos responsables de lo que colgamos, compartimos, escribimos, comentamos, nos gusta o disgusta. Pero de la misma manera, deberíamos tener el control real de lo que queremos que se sepa de nosotros en cada momento, convirtiéndonos en los únicos dueños de nuestra información en internet.

¿Basta solo con pedir privacidad? Hace unos días la revista The Atlantic publicó un artículo muy interesante en el que se ponía de relevancia cómo en todos los debates sobre redes (en concreto sobre el cambio de la política de privacidad de Facebook), se suele olvidar un concepto importante acerca de nuestra seguridad en internet: obscurity, que traduciré por mi cuenta como oscuridad. Oscuridad es lo que nos permitiría mantener nuestra información, nuestra identidad, inaccesible y, por tanto, segura, a salvo de buscadores y sistemas de búsqueda. En fin, me acabo de suscribir a la lista de espera para probar la versión beta del nuevo sistema de búsqueda de Facebook. Y sí, creo que es un debate necesario, interesante, con muchas aristas y que da mucho que pensar.