Lengua, poder… e identidad

El miércoles pasado, presenté junto a una compañera de la UCM una ponencia sobre la diversidad en la identidad y cultura en las redes sociales en las IV Jornadas ELE Complutense: Tendiendo nuevos puentes entre lenguas y culturas. Aoife trabajó en la primera parte el contexto comunicativo, la construcción de la identidad a partir de la pertenencia o no a determinados y qué componentes de la identidad(es) intervienen en las interacciones en línea.

En mi parte, me centré en la exposición de los casos de tres estudiantes (Corina, Somin y Sam) con los que trabajé durante la elaboración de mi tesis para mostrar cómo, a partir de 1) los papeles de Goffman de autor/a, portavoz, animador/a (no menciono en la presentación cómo codifiqué cada una de las posibilidades asociada a los diferentes papeles); 2) el concepto de modelo(s) cultutural(es) de Gee como marco de análisis, junto a los papeles, de algunas de las interacciones en línea de los estudiantes que participaron en la investigación; 3) los conceptos (también de Gee) de estudiantes colonizados (colonized), resistentes (outsiders) e iniciados (insiders). Por cierto, las traducciones son mías… En concreto quería reflexionar un poco sobre determinadas experiencias no tan agradables a las que algunos de estudiantes se enfrentan en su día a día en España (¿recordáis el final de mi entrada anterior?). Dejo por aquí la presentación que, por cierto, hice utilizando Genial.ly por primera vez y me encantó. Al principio estuve dando muchas vueltas para ver cómo podía utilizarla, qué posibilidades me ofrecía, si merecía la pena darse de alta en la cuenta para educadores (lo hice, sí), etc. Y sí la recomiendo, sobre todo porque te permite insertar todo tipo de contenido sobre la misma diapositiva, por lo que cuando estás presentando algo con varias imágenes, mensajes, etc., no necesitas utilizar tres o cuatro diapositivas diferentes, sino permanecer en la misma. Bueno, que la dejo por aquí, porque estoy súper contenta con el resultado.

 

Lengua y poder

Hace una semana y un poquito más estuve en el congreso Aesla, cuyo lema en esta edición ha sido “Lingüística aplicada y transferencia del conocimiento: empleabilidad, internalización y retos sociales”. Una de las conferencias que me pareció más interesante, y que creo que nos hizo pensar a todos los que estábamos allí, fue la de Martha Pennington sobre la pronunciación y la empleabilidad internacional (“Pronunciation and international employability”). Me llamaron mucho la atención los ejemplos que utilizó para mostrar cómo determinados acentos están asociados en la mente de los hablantes nativos con estereotipos muy concretos, o cómo en ocasiones pueden impedir o interferir con la comunicación. Precisamente, uno que conozco muy bien, el de los hongkoneses cuando hablan en inglés. Puso como ejemplo a un antiguo estudiante de Derecho de la Universidad de Hong Kong, con un máster en Derecho Internacional. A pesar de su formación, tenía dificultades para encontrar trabajo en entornos laborales con, al parecer, poca tolerancia a la diversidad de acentos, como el Reino Unido (¿en serio?!). En la actualidad parece que trabaja para un bufete internacional en Hong Kong, y viaja a menudo a Beijing sin ningún problema, con el mismo acento que le hacía ser “inempleable” en Londres. O el ejemplo de profesores de origen filipino con un nivel alto de inglés y altamente cualificados, pero cuyo acento les impedía trabajar como profesores en Hawai.

La verdad es que se habla poco de este tema en el mundo de la enseñanza de lenguas en general, y en ELE en particular. A veces salen polémicas curiosas. No sé si seguís la serie La pesteYo la he visto poquito, pero me pareció que tenía un planteamiento interesante y que merecía la pena verla. Pues bien, no todo el mundo, a pesar de las críticas positivas y el buen recibimiento estaba de acuerdo. Por lo visto no se entiende a los actores porque tienen acento andaluz, en una serie ambientada en Andalucía… El fin de semana en el que se publicó el artículo de Álex Grijelmo sobre el tema en El País, algunos compañeros colgaron la noticia en algún foro de profes en Facebook, y cuál no sería mi sorpresa cuando bastantes compañeros abogaban por realizar productos culturales (pelis, series, etc.) con un “acento neutro”. Me pregunto en qué consistirá el acento neutro al que hacían referencia, aunque entiendo que para los españoles se trata del estándar al que estamos más o menos acostumbrados en las televisiones españolas, donde los actores o presentadores (aunque esto está cambiando) enmascaran sus acentos de procedencia, y parece que todos hablan igual. No hay dejes manchegos (ej que), ni seseo, ni aspiraciones de la h…

A pesar de ser un tema tan importante y de una trascendencia enorme (trabajar o no trabajar), creo que no se le suele dar la importancia que debería tener. Es verdad que hay que promover la tolerancia y diversidad lingüística, pero tampoco estaría mal hacer partícipes a nuestros estudiantes de cómo el acento y la pronunciación puede ser una fuente de conflicto. Durante la charla, se hizo de hecho referencia cómo entre el inglés y el español hay una diferencia de frecuencia. En inglés predominan los tonos más agudos, mientras que en el español de España, son los más graves. Y esta diferencia en el tono es importante, porque los angloparlantes perciben como más educados o corteses los tonos más altos. Es decir, que no solo bastaría con aprender el vocabulario, la gramática, el acento de una lengua, sino que trabajar el tono es fundamental para parecer más natural, cortés, etc., en la lengua que estás aprendiendo.

¿Y por qué lo de “lengua y poder”? Siempre he pensado que el dominio de la lengua te hace poderoso. Desde que defendí mi tesis y abordé cómo se percibían o querían ser percibido los estudiantes de español en los textos que escribían en algunas redes sociales (Facebook e Instagram), me hice todavía más consciente de las dificultades a las que muchos de nuestros estudiantes se enfrentan. A veces no es tan sencillo. Algunos han vivido experiencias de rechazo o discriminación que pocas veces abordamos en las clases de español: por su origen, por su acento, en definitiva, por los prejuicios de la gente. Puede parecer políticamente incorrecto abordar cómo estos juicios de valor asociados al acento, la pronunciación, etc.,  existen, pero lo cierto es que tienen un impacto fuerte en el desarrollo de su vida o desempeño académico o profesional. ¿Qué pensáis vosotros?

ELE para sinohablantes en #EncuentrosTodoEle

El pasado viernes participé en la mesa redonda organizada por TodoEle, en esta ocasión para charlar con otros compañeros (Ana Martínez Lara, moderadora; Arancha Pastor, Soledad Couto, Liria Chen y José Miguel Blanco) sobre cómo es eso de dar clases a estudiantes chinos, en China continental, Taiwán, Macao y Hong Kong, pero también en contextos de inmersión. Nunca había participado antes y me pareció una experiencia y un formato interesante. En fin, había pasado toda la semana “encerrada” en un hotel trabajando en un curso de inmersión con ingenieros y economistas de Ferrovial, y me pude conectar casi 15 minutos antes de empezar, y me quedé con la sensación de que podía haber dicho muchas más cosas. Y aquí voy a ser como Umbral con su libro, pero voy a enlazar uno de mis primeros blogs, al que tengo mucho cariño precisamente por eso, pero también porque estaba dedicado a hablar de lo que llevaba a cabo con los estudiantes de Hong Kong (en Hong Kong U, y también en Chinese University). Lo hago porque algunas de las ideas que van a aparecer en esta entrada están en él…

Entiendo que lo primero es hacer referencia a que China es un país enorme, con más de 1000 millones de personas, decenas de dialectos, diferentes realidades económicas y sociales, etc. Y que Taiwán, Macao y Hong Kong tienen además particularidades propias. Lo que conozco más es la realidad de Hong Kong, porque nunca he dado clases en el continente, y lo único que sé es por compañeros con los que he coincidido en cursos, congresos, etc.

Empezamos. Nunca me han parecido estudiantes diferentes de los que he tenido y con los que trabajo ahora en Madrid. Ahora, es verdad que en España es más difícil encontrarse con estudiantes que no conozcan absolutamente nada de España o del español, y allí es más normal. Su contexto cultural es diferente, y sus referentes también: Japón, Korea y, en general, los países de su entorno. Normal, ¿verdad? Por otra parte, sí creo que necesitas un poco más de tiempo, sobre todo al principio, con los niveles iniciales. La ventaja de HK es que son muy buenos aprendientes de lenguas, porque hablan como mínimo tres (cantonés, su lengua materna; mandarín e inglés. Las tres son lenguas oficiales), y a veces más. El inglés se utiliza muchas veces como lengua vehicular, y son los mismos estudiantes los que te lo van a pedir. Este verano volví para dar un curso intensivo de español en Chinese University y me volví a sorprender de nuevo. Grupo de iniciales nivel A cero, menos una chica que probablemente había estudiado algo antes (les hacen firmar un documento en el que tienen que decir si lo han hecho antes o no; algunos se meten en estos cursos de niveles más bajitos para conseguir notas muy altas y no está permitido…). En seis semanas muy intensas fueron capaces de enfrentarse a exámenes y tareas semanalmente, y a un examen oral que para mí no lo hubiera querido después de solo seis semanas de clase. En general, les costaba comunicarse de manera oral, pero de nuevo, era un triunfo pensar que pudieran hacer lo que hicieron en un tiempo récord. Eso sí, como buenos estudiantes de lenguas que son, todos venían con las respuestas más que estudiadas y preparadas, no dejaron nada a la improvisación, e intentaban meter lo que habían estudiado con calzador en todas las preguntas que se les hacían. ¿Repiten? Pues claro que sí, y en los niveles iniciales mucho. Una compañera que vino por primera vez este verano comentaba que en la presentación del curso repetían todo lo que ella decía. Es mi experiencia también en las clases de chino. ¿No he contado antes que en mis primeros seis meses, a pesar de haber estudiado chino en Madrid, mi profesora lo único que hizo fue ponerme a repetir tonos y tonos sin parar? Pues sí, se repite, y mucho, a veces hay menos espontaneidad, porque no dejan nada a la improvisación, porque quieren (y necesitan además) hacerlo bien. Ahora, jamás he conocido estudiantes tan trabajadores y comprometidos con su aprendizaje como ellos. Que haya repetición no quiere decir que no sean creativos y originales. Lo son y mucho. Con la ventaja de que son además perfeccionistas y quieren las mejores notas. Y aquí entro de lleno en algo que me preocupaba mucho cuando daba clases de manera regular allí: el sistema de evaluación. Si os pasáis por el blog que escribía en Hong Kong os daréis cuenta de que la mitad de las entradas trataban sobre eso, pero cómo no hacerlo cuando ves la influencia que tiene sobre tus estudiantes. Las notas IMPORTAN, y mucho. Estudiar allí (diría que en todo el sudeste asiático) es una competición continua que jamás termina, porque el objetivo es conseguir el mejor trabajo, el mejor sueldo. Es habitual que los estudiantes comenten cómo fue su entrevista para entrar en el equivalente a educación infantil. Sí, entrevistas a niños de tres y cuatro años. Al principio no podía entender cómo podían estar descontentos por haber sacado el equivalente a un 8 (entre B y B+, depende de los criterios de la universidad y departamentos), pero los entiendes perfectamente cuando te ves limitada por un sistema que te dice cuántas personas pueden tener una A+, una A, una B + o B (con esto no suele haber problema) o C (nadie las suele tener). Y sorprendentemente de esto no se habla cuando se aborda el aprendizaje en el sudeste de Asia.

En cuanto a la adaptación de materiales, a mí no me han parecido nada del otro mundo los que he podido ver (Anaya, Edinumen…), y  siempre que he trabajado allí lo he hecho con materiales que usaba en Europa. Este verano con Nos Vemos, de Difusión, que bueno, es verdad que al principio va un poco más lento (las tres primeras lecciones) y que además hace mucho hincapié en la pronunciación. Desconfío de las adaptaciones que consisten simplemente en la traducción de las instrucciones de las actividades. Me pregunto también si son conscientes de que en la China continental utilizan los caracteres simplificados, pero no en Hong Kong y Macao. Y que los estudiantes de Hong Kong casi que agradecerían que en el caso de estar traducidos, lo estuvieran al inglés… No sé, ¿en realidad se necesitan esas adaptaciones? ¿No se trata de exigencias o deseos editoriales (más de mil millones de potenciales compradores)? ¿O estoy muy cerril con esto?

Lo mismo pienso sobre la formación específica para los profesores que trabajan allí. ¿Son tan tan diferentes que los profesores que trabajan allí necesitan cursos y másteres antes de hacerlo? No discuto que conocer más sobre la tradición y cultura educativa es fundamental, pero también lo sería en el caso de los estudiantes de Singapur, Japón, Tailandia, etc., que con sus diferencias, tienen más cosas en común con ellos que los italianos, por ejemplo. ¿Por qué solo de chinos?

¿Qué pensáis vosotros de esto?

#FlippedClassroom en #Asele 2014

El pasado jueves, participé junto con una compañera, Ana Martínez Lara, en uno de los talleres de Asele 2014, en concreto el que trataba sobre Flipped Classroom (o darle la vuelta al aula). He intentado pasar la presentación, que se hizo en Keynote a Power Point para poder colgarla en Slideshare, pero me ha dado tantos problemas con el cambio de letras, colores, posiciones… que he preferido colgarla sin más en Scribd en PDF. Al igual que el pequeño documento donde teníamos algunas de las actividades que hicimos durante el taller, con una mínima bibliografía sobre el tema (trabajo colaborativo + flipped classroom).

 

En este congreso se presentaron ¡dos comunicaciones!, aparte de nuestro taller, sobre Flipped Classroom: “El modelo Flip aplicado a la enseñanza de lenguas”, de Paloma Lapuerta, y “El papel de protagonista en el aula debe pasar del profesorado al alumnado”, de Juan Pablo Mora. El caso es que llevo desde hace bastantes meses viendo como los facebooks y twitters de otros profesores se llenan de referencias al modelo de flipped classroom, y no me sorprendió tanto ver el interés que despertaba. En nuestro caso, decidimos centrarnos por una parte en cómo la tecnología nos ayuda en este proceso (algunas de las herramientas), y por otra, cambios en la visión que se tiene tanto de los papeles de profesor y alumno, como en el uso y gestión del tiempo, recursos, dinámicas, contenidos, actividades, etc., para facilitar ese trabajo de los contenidos más “teóricos” fuera del aula, y en línea.

Herramientas colaborativas

 

Creo que para nosotros, los profes de lenguas, es una idea común: el aula es un espacio de trabajo, de experimentación, un laboratorio. Y el profesor debe facilitar el aprendizaje autónomo y en libertad de los alumnos. El pasito más allá al que debemos enfrentarnos ahora es el de derribar las paredes del aula, expandir las fronteras de las escuelas e instituciones donde impartimos nuestras clases. Yo a veces cuando leo y escucho y repito cosas así, no puedo evitar pensar que en realidad se predica a gente convencida de lo mismo que nosotros. Imagino que el problema es poder hacerlo de verdad, que se den todas las circunstancias que nos permitan llevar hasta el final y con todas las consecuencias esta metodología, que no sea un simple experimento con vídeos que envía el profesor y trabajo a través de Google Docs u otras herramientas. Es decir, que los alumnos estén convencidos y confiados en que este es uno de los posibles caminos. Y sí, que tengamos, los profesores la estabilidad y el apoyo necesario para llevar todo este trabajo adelante, que no es poco.

 

V Jornadas Difusión en Madrid

Bueno, otro año más, para mí el segundo, con las jornadas de Difusión en Madrid. La primera de las conferencias fue la de Daniel Cassany, La lectura en ELE, en línea y en el aula. La verdad es que le he leído tanto y asistido ya a unas cuantas de sus conferencias y… bueno, ya lo dijo, que en estas ocasiones era más fácil repetirse. En cualquier caso, como siempre, muy interesante. Me quedaría con dos ideas fundamentales:

1) Más allá del rollo que se suele contar sobre el hipertexto, leer y escribir a través de pantallas, el cambio fundamental ha sido el hecho de estar conectados a los textos, experiencias, de cientos de millones de personas. En este sentido, el cambio es tan importante como lo pudo ser la imprenta en su momento.

2) La lectura crítica. El hecho de que Internet nos facilite el acceso a un caudal de información enorme, inabarcable, implica también que mucha de esta información es falsa, o directamente sin valor. Es decir, la lectura en línea implica tener en todo momento en cuenta la intención del autor, el propósito que le mueve a escribir un texto, y cómo ese discurso busca el diálogo con la comunidad a la que va dirigida.

Es gracioso, porque justo este fin de semana estaba comentando con alguien este artículo (a propósito de Venezuela) sobre la desinformación en Twitter, y discutíamos cómo las malas interpretaciones sobre el uso de las herramientas se confunden con el poco análisis que se hace habitualmente de las noticias que nos llegan, sobre todo desde fuera.  Vaya, no soy una defensora a ultranza de Twitter, pero me temo que las noticias falsas, las fotografías falsas, los tuits interesados, las mentiras, tienen que ver más con la manipulación y los intereses de las personas que lo publican, que con la naturaleza de la red.

Más conferencias o plenarias: la descripción de la parrilla EPGEl aula como espacio de interacción, de Begoña Montmany. Esta última me hizo pensar que tal vez sea una buena idea grabar mi clase y analizar las interacciones y dinámicas que aparecen durante las sesiones. Quién habla más (qué miedo me da esto), qué tipo de preguntas se repiten con más frecuencia (procedimentales, convergentes, divergentes); y por otra mi posición en el aula y el tipo de comunicación no verbal. En fin, una idea para las próximas semanas que veré cómo podría llevar a cabo, si en solitario o con compañeras…

No había mucha posibilidad de elegir entre distintos talleres, pero los tres a los que pude ir fueron bastante interesantes. El que más me sorprendió, fundamentalmente por mi falta de conocimientos y las ganas de seguir investigando sobre ello, fue el de Xabier San Isidro, CLIL: Un viaje a H.O.T.S. Empezó haciendo un recorrido por el tiempo, desde el momento en el que surge CLIL (cuyas siglas en inglés se refieren a content and language integrated language), hasta la actualidad, en una presentación vertebrada a través de la película El mago de Oz. A través de la taxonomía de Bloom para la era digital, revisitada por Churches, fuimos más o menos capaces de identificar las operaciones cognitivas que se llevan a cabo en distintas actividades, proyectos o tareas, de acuerdo a las taxonomías, y de manera muy muy breve, cómo se puede diseñar un curso de estas características.

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Revisando el material del dossier que nos entregaron, me doy cuenta de la cantidad de información en escasa hora y cuarto. ¿En qué me gustaría investigar? Taxonomía de Bloom, Churches, y la taxonomía de Kathy Schrock relacionadas con herramientas digitales.

Hay dos cosas, sin embargo, que no entendí mucho de las Jornadas. Primero, los momentos publicitarios, que al menos fueron breves (presentaciones de Habla con eñe y la misma Difusión) y, sobre todo, la conferencia final, El español aplicado a la Ciencia y Tecnología para alumnos universitarios chinos. Sinceramente, me cuesta entender la inclusión de una charla de presentación sobre un programa que se lleva a cabo en la UPM con estudiantes chinos, que no tenía ni relación con el título, ni con el resto de talleres o conferencias…

IV Jornadas de Difusión en Madrid

Ya lo he dicho en la anterior entrada, mi fin de semana ha sido ¡intenso!, pero productivo, y muy agradable. Mi primera sorpresa fue ver que las jornadas se celebraban en el edificio de la Escuela de Minas, porque de pequeña vivía muy cerca de ahí, y visitaba las exposiciones de minerales a menudo. Pero bueno, digamos que las sorpresas agradables han sido más que el hecho de visitar un edificio antiguo. Las jornadas empezaron con Neus Sans hablando de la interacción en el aula, las dinámicas que creamos en ella y el tipo de materiales que necesitamos para propiciarla. Me gustó la idea de entender que nosotros, los profes, somos una especie de “coach” o entrenador personal que ponemos las condiciones para crear las condiciones de aprendizaje. Para ello debemos tener en cuenta cuáles son los factores y procesos que van a favorecer la adquisición: muestras de lengua que motiven e interesen a los aprendices, interacciones significativas y no interrogatorios, condiciones afectivas positivas, así como el desarrollo de las estrategias necesarias que potencien un aprendizaje autónomo. Está bien que se recuerde que, a pesar de la importancia de los materiales, a menudo nos olvidamos que lo más importante es la interacción que se da entre los estudiantes y entre los profesores y los estudiantes. Es la misma idea que se repitió sin cesar en el taller de Encina Alonso (¡inspirador y emocionante!), aunque en el de ella centrado en el mundo de los adolescentes. He de decir que uno de mis materiales favoritos es precisamente Gente Joven, que en ocasiones utilizo (adaptado) con adultos, y que aunque no suela trabajar de manera habitual con adolescentes, intentaré tener más en cuenta uno de los principales consejos que nos dio: hay que estar con los estudiantes, y tener en cuenta siempre, por encima de nuestra planificación de aula (ayyy, esto para mí sí que es complicado) su estado de ánimo y disposición en el aula.

Como los talleres eran simultáneos, y algunos no se repetían, el sábado solo puede asistir a tres: el de Encina, el de la elaboración de los exámenes Dele (nuevo examen de B1) y sobre la evaluación de lo oral. En el del Dele analizamos con una de las plantillas que ellos usan cuando elaboran los exámenes y cada una de las tareas que los conforman: la diversidad de las fuentes, géneros, temas, ítems, operaciones mentales que el candidato o candidata tiene que llevar a cabo, etc. Y sí, nos dieron el modelo 0 de examen, que por cierto se puede descargar también de la página. Hace dos años estaba bastante inmersa en el tema de la evaluación. Me interesaba mucho porque entonces trabajaba en la Universidad de Hong Kong y veía cómo afectaba a nuestros estudiantes y hasta a nuestro trabajo. Pero realmente desde que estoy en Madrid, aunque me interesa mucho, ha sido un tema que he ido gradualmente dejando de lado. Así que decidí que sería buena idea el taller de Kris Buyse sobre la evaluación de lo oral y, lo que más me gusta a mí, la elaboración de plantillas de evaluación simples y flexibles. Me hizo pensar bastante porque en general cuando evalúo, no solo lo oral, tiendo a elaborar plantillas de tipo analítico, imagino que porque me dan mucha más seguridad y la idea de que son más objetivas. Él decía que según sus investigaciones más del 80% (no recuerdo el porcentaje exacto) de las plantillas que elaboramos son analíticas. Por su parte, él proponía una doble evaluación que tenga en cuenta las dos vertientes. Es decir, hacer una primera valoración holística o global, y después analítica, y contrastar ambas notas para obtener la nota final. Si hay mucha diferencia entre una y otra, significa que tenemos un problema, tal vez no solo con la valoración de ese estudiante, sino con las que hayamos hecho antes de los otros. Así que es más que probable que en mi próxima evaluación de lo oral con mis estudiantes intente hacerlo de esta manera, y conseguir así saltar a la piscina de lo holístico. Dejo también un enlace de una página que no conocía que tiene pinta de ser muy interesante, WebCEF, que sirve precisamente para que podamos crear, subir y evaluar nuestras propias plantillas, con la ayuda de profesores de toda Europa.

El final fue de traca, con Antonio Orta, dando una auténtica lección de cómo hacer de nuestras aulas lugares auténticamente interactivos, creativos, con tareas auténticas que involucren a los estudiantes. Cantó incluso una canción de Alberto Cortez, dejándonos a todos sin habla, claro. En fin, esperemos que el próximo año más y mejor.

Estar hiperconectados nos hace más grandes

Hace unas semanas tuve la suerte de poder asistir a unas jornadas de innovación educativa organizadas por la Universidad Camilo José Cela. Bueno, en el enlace de la página de la universidad tenéis toda la información sobre los tres ponentes (Cristobal Cobo, Dolors Reig y Jordi Adell), así como la temática de sus ponencias. Disfruté muchísimo de las tres, pero la que me hizo pensar más y me revolvió cosas por dentro fue la de Dolors Reig. Tanto, que en mitad de la charla me compré Socionomía en Amazon, y me he pasado estos días leyendo y tomando notas. Me llamó mucho la atención una visión mucho más positiva de lo habitual de nuestra sociedad/realidad posdigital. En concreto, cómo han aumentado la confianza, la tolerancia, la implicación social y comunitaria gracias a la hiperconectividad y el uso de redes sociales. En cualquier caso, lo que me hizo darle vueltas a la cabeza fue la idea de que la red es un monstruo económico que se les ha ido de las manos a los poderosos, hasta el punto de que herramientas en pricipio pensadas para otros fines, han sido apropiadas por los usuarios para hacernos más grandes como personas. Es decir, que lo quieran o no, sirven para conectarnos, evitando el aislamiento, una vía para el empoderamiento y la participación.

Me pregunto cómo conciliar esta idea de una ciudadanía cada vez más formada y conciencida, con gobiernos, instituciones, compañías… empeñadas en poner cada vez más límites y restricciones en la red, controlar lo que se hace y dice en ella. Tal vez sea este el reto de la ciudadanía digital del siglo XXI, las luchas que nos esperan.

Leer y escribir en español en la red. Encuentro en la Fundación Comillas

Todos los años, al menos desde hace al menos cuatro, me marcho a hacer un curso fuera de la ciudad en la que esté, hacia finales de año. Vaya, es una gran paráfrasis para explicar que desde el 2008 he asistido a todos los encuentros de profesores de IH y Difusión en Barcelona, pero este año me lo pensé mucho. Como lo que me interesa en estos momentos es precisamente eso, cómo leemos y escribimos en la actualidad, pues pensé que era el momento perfecto para ir a uno de los cursos de la Fundación Comillas. Como no sé conducir y entre Santander y Comillas no hay muchos autobuses, me perdí la primera parte del encuentro, la conferencia inaugural de Francisco Yus: En qué difieren los géneros electrónicos de los analógicos. En fin, esperaré a que publiquen las actas. Al menos pude llegar a tiempo a la mesa redonda sobre los cambios que se producen cuando escribimos y leemos en línea. Los participantes en la mesa eran Daniel Cassany, Boris Mir y Tíscar Lara. Tíscar fue la primera en intervenir, desde Madrid a través de Skype (ay, la conexión falló en algún momento, pero bueno, no se seguía mal). Para ella aunque las modificaciones han sido profundas, no alteran lo fundamental, como es la necesidad de comunicación de los seres humanos. Y bueno, algo que me llamó mucho la atención de lo que dijo y que me ha hecho pensar estos días es que la escritura en línea tiene mucho que ver con la oralidad, por su velocidad, su ilusión de permanencia… Y claro, el ejemplo más clarificador en este sentido es Twitter. ¿Tiene sentido leer los tuits que alguien envió hace días? Por si os interesa, os recomiendo leer las notas de apoyo para esta comunicación, que se encuentran en su blog.

Cassany por su parte empezó haciendo referencia a los cambios que NO son ni relevantes ni fundamentales para los lectores y escritores en la actualidad, como la multimodalidad, hipertextualidad e intertextualidad. Lo que para él sí tiene consecuencias relevantes son todas las formas y variedades de escritura, no normativas. Vaya, lo que predomina en chats, sms, actualizaciones de estado en redes sociales, tuits, etc. Como en general la opinión más generalizada sobre esto es negativa (preguntad, preguntad, ya veréis qué os dicen sobre esto), señaló curiosamente una investigación de psicólogos ingleses en la que se demostraba que los niños pequeños que más experiencia, y por tanto destreza, tenían en el envío de mensajes, eran los que en prácticas académicas demostraron más conciencia fonológica. En cualquier caso, y esta es una idea que estuvo planeando por el encuentro en todo momento, nuestros estudiantes no son los mismos que hace diez, quince, veinte años… Se aprende cada vez más fuera de la escuela, en contextos no formales, debido a la influencia de amigos, compañeros, conocidos y claro, material que encontramos en Internet.

Después de la pausa tuvimos otros dos talleres. El primero de Vicenta González, Del Portafolio tradicional al digital: ¿solo una migración? En él se nos mostró la estructura y organización de ambos, así como las consecuencias de esta migración, que podríamos resumir en la inclusión de la competencia comunicativa digital, ausente, claro, del portafolio tradicional. El segundo fue el de Fernando Trujillo, Redes sociales y lectura y escritura, del que de nuevo os enlazo el blog donde se encuentra el resumen que él mismo hizo de todo el encuentro, y donde está colgado el Power Point de la presentación. De los talleres pequeñitos de por la tarde el que más me gustó fue uno sobre usos de Facebook, de Teresa Fernández Ulloa. Qué pena que no hubiera tiempo para más, porque de la media hora, diez minutos estaban destinados a preguntas, pero bueno, en las actas del encuentro aparecerán los datos y la información que no tuvieron cabida en este minitaller. Ideas: grupos en Facebook en los que pudieran participar los padres de los estudiantes; páginas de Facebook creadas a partir de la biografía de personas relevantes; organizar la comunicación e interacción entre profesores y estudiantes y entre los estudiantes en Twitter a través de la creación de grupos.

El viernes, junto con la conferencia del principio, sobre las Potencialidades de los sitios en línea para adquirir lenguajes sociales más allá de la competencia cultural previa, lo que más me gustó fue la mesa redonda (Moodle, Webquest, Google docs, etc.: ¿vino viejo en botellas nuevas). En este sentido, la intervención de Joan-Tomás Pujolà fue insólita y bastante original. Imagino que Garr Reynolds, el autor de Zen Presentation estaría encantado con esta presentación. Articulada en torno a la metáfora planteada en el título de la presentación, planteba la posibilidad de combinar las herramientas y los usos de las mismas (como si de bebidas, vinos y cócteles se tratasen) en función de nuestras necesidades y, sobre todo, de nuestras ganas de riesgo y de experimentar, que para ¡eso están las clases también! Y ya no pude asistir a nada más, porque me tuve que marchar corriendo, entre la lluvia, a coger el bus para Santander y de ahí al aeropuerto. La próxima vez, sí, tendré en cuenta los horarios de autobuses para no tener que perderme nada…