Reflexiones de final de curso

Creo que ya lo he contado antes, pero bueno, para contextualizar la entrada. Este año escolar he empezado a trabajar como profe en la Facultad de Educación de la UCM (como siempre, compatabilizándolo con otras actividades docentes). Durante el primer cuatrimestre impartí Didáctica de la Lengua en el Grado de Pedagogía, y este Adquisición y Desarrollo del Lenguaje, que al impartirse en el segundo cuatrimestre se plantea de manera práctica (cómo se trabaja la lengua en la Educación Infantil). La verdad es que me gustaría poder impartir de nuevo esta asignatura de Adquisición para poder profundizar un poco más en algunas de las cosas que he propuesto.

  1. Uso de algunas herramientas. Cada año suelo plantearme trabajar con alguna determinada de manera más o menos extensiva. Este año han sido tres. Por un lado, Genially, que parece que se empezó a poner de moda hace algún tiempo, ya había usado para una charla, y quería explotarla en estos meses para ver toda su potencialidad (pongo como ejemplo un repaso que hice el primer día de la asignatura, planteada como un Busca a alguien en la clase que pueda contar algo de cada uno de los elementos que aparece en la diapositiva). Por otro Padlet, en este caso para poder crear un archivo digital de manifestaciones de la literatura popular (seguíamos la clasificación de Ana Pelegrín: cuentos de fórmula, cuentos de animales y cuentos maravillosos). Es una de las actividades más productivas en los cursos de formación de futuros profes, pero… teniendo en cuenta lo corto de este cuatrimestre (empezamos tarde porque antes tenían prácticas) y la cantidad tan enorme de estudiantes en este curso, no la planteé como obligatoria sino como parte de los deberes que haríamos a lo largo del curso. Seguramente ahora, viendo cómo trabajan, el tipo de cosas que les gusta hacer y la dedicación que sí tienen a todo aquello que tenga un peso importante en su nota, el año que viene sí la replantearía. El uso de vídeos creados por ellos contando un cuento. Obviamente, como herramienta no ha supuesto ninguna novedad, pero me ha sucedido lo mismo que en el caso anterior. Les pedí, como actividad no obligatoria preparar y realizar la narración oral de una historia a partir de las siguientes instrucciones (adaptadas de una de las actividades de este manual): memorizar la historia; secuenciarla para poder recordarla mejor; trabajar los personajes(voz, expresión, etc.); memorizar las fórmulas de inicio y final, las frases mágicas; sonorizar la historia (onomatopeyas, voces, ritmo…); escenografía; grabar la actuación; compartirla con los demás y detectar los aspectos a mejorar. Y esta la hicieron tan bien que creo, de nuevo, que podría plantearla como actividad obligatoria relacionada con el desarrollo de las habilidades orales en los niños, y el uso de la literatura popular. Esta parte (las habilidades orales y la literatura popular) realmente la he disfrutado muchísimo.
  2. Las lecturas. ¿He dicho que hemos tenido apenas tres meses para trabajar la expresión y la interacción oral, y la lectura y escritura en Infantil? Había planteado dos lecturas obligatorias (sin calificación), pero por falta de tiempo y una planificación deficiente en ese sentido (se me ha echado el tiempo encima de manera literal), solo pude llevar una a cabo, planteada a modo de pecera. Posteriormente, de las preguntas con las que trabajamos, hice una selección de seis, con una como ejemplo, para que entre todos completaran las respuestas a través Google Drive (una de las mismas formará parte del examen que tenemos a finales de este mes). Estoy de acuerdo con lo que me han comentado algunas de mis compañeras este año: como futuros profes están en la obligación de leer, de estar al tanto de nuevos estudios e investigaciones. También es verdad que los cuatrimestres son tan cortos, y dan tan poco de sí, que le he dado muchas vueltas a la cantidad de trabajo que podrían asumir. En fin, deberes para el año que viene: independientemente de la cantidad de horas que tengamos, el año que viene fijaré de antemano fecha de varias lecturas obligatorias, cuyo contenido se evaluará de formas diferentes.
  3. La recogida de datos de los estudiantes. El cuatrimestre pasado preparé un cuestionario inicial; a mitad del semestre, sobre todo para que pudiera contrastar mis impresiones del curso con las suyas propias (pocos lo contestaron, la verdad); y, por último, otro como parte de la tarea asociada a una de las lecturas obligatorias (y que sí calificaba). Este cuatrimestre pensé, bueno, con el primero es suficiente, pero con 70 estudiantes en el aula, con una asistencia variable y con un grupo tan heterogéneo, me hubiera venido bien saber un poquito más de ellos.

Además de esto, he tenido que encargarme de supervisar TFG, un TFM, Prácticums de distintos años y visitas a alumnas a distintos centros. A veces ha sido un poco abrumador, son muchos estudiantes, que escriben con dudas (normal, eso lo entiendo) a menudo, y es complicado llevarlo todo al día. Por otra parte, no sé si en todas las facultades, en todas las universidades es igual, pero en esta en concreto los trabajos de TFG y prácticum están muy pautados, de manera que los estudiantes tienen la ventaja de contar con una guía en la que se enumeran paso a paso todos los elementos que tienen que incluir. La desventaja, desde mi punto de vista, es que puede limitar su autonomía o la capacidad de tomar decisiones sobre qué quieren ellos incluir. Por ejemplo, en uno de los Prácticum se les pide elaborar su propio portafolio, que yo siempre he entendido como un documento eminentemente personal; en este caso, como digo, muchas de las preguntas que recibía por parte de los estudiantes estaban relacionadas con el tipo de información que podían incluir y dónde colocarla. En cualquier caso, este año también he descubierto que en general esperan muchas instrucciones y que se pueden sentir perdidos si no las tienen…

Y ahora realmente quiero terminar, poder corregir todo a tiempo para la firma de actas, y descansar un poco de la dinámica de clases. Afortunadamente, este es el primer verano desde hace unos cuantos que tengo vacaciones de profe, mes y medio más o menos. Con la obligación de hacer otras cosas, pero al menos sin clases.

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Free Caperucita

A pesar de mi nombre virtual, el cuento con el que me más de identificaba de pequeña y leía de manera compulsiva era Hansel y Gretel. ¡Esos niños eran invencibles! Más tarde, en la universidad, asistí como oyente a una asignatura sobre literatura popular y se me quedaron grabadas algunas de las palabras del profe que la impartía: si no les leemos cuentos a los niños, ¿cómo van a aprender quiénes son los malos? La verdad es que esto lo tenía casi olvidado hasta que tuve que elegir tema para uno de los primeros trabajos académicos más o menas importantes que hice (un TFM). Recordé además cómo durante toda mi etapa de preescolar, mi madre me llevaba al cole con una trenka (imagino que no la llevaba solo ese día, claro) con capucha y una cesta de caramelos días antes de mi cumpleaños para ir repartiendo a las niñas de mi clase y otras clases. En fin, estas y otras cosas me llevaron a elegir mi nombre en este y otros espacios.

No he entendido muy bien los motivos que han llevado a una escuela de Barcelona a retirar de sus bibliotecas esta y otras 200 historias por alimentar el sexismo. En el caso de Caperucita las enseñanzas y simbología de los elementos que aparecen en la historia son evidentes: el bosque como escenario que presagia todos los peligros, en contraposición al poblado seguro; y la necesidad de no confiar en los extraños. En todo caso, más que para alimentar el sexismo, la historia serviría como admonición contra la masculinidad tóxica y la violencia sexual. Cualquier obra literaria codifica de una manera u otra las obsesiones, valores, creencias, etc., de una época y sociedad determinada. Cuando leí por primera vez La fuerza de la sangre, una de las novelas ejemplares de Cervantes, no podía dar crédito: se narraba como si tal cosa la violación de una mujer de 16 años, que termina casándose años después con el violador gracias a la intervención de la madre de tal elemento. La verdad es que la historia es rocambolesca y absolutamente ajena a los valores que cualquiera de nosotros defiende: el consentimiento sexual en las relaciones y la libertad de elección de las mujeres. En cualquier caso, jamás pediría la retirada de ninguna de las obras de Cervantes… No sé, me pregunto si esta retirada de libros servirá, como dice pretender, para que niños y niñas tengan una imagen menos sesgada del papel que muchos de los cuentos tradicionales otorgan a las mujeres (cuidadoras, madres, esposas, etc.). O si simplemente esto podría conseguirse a través del desarrollo de la competencia crítica de los niños y niñas destinatarios de los cuentos, tradicionales o no.

#AprendeMooc_primeras actividades

Viva el multitasking

Estas semanas voy a participar en el Mooc Aprender a aprender, organizado por Intef. Como parte de las primeras tareas tenemos que crear un avatar, y he decidido utilizar la imagen que una de mis amigas, también profe, Celia Carracedo hizo de mí hace un tiempo. Creo que todos los profes tenemos la necesidad constante de hacer cosas (cursos, talleres, etc.) y de aprender. La razón para hacer este curso en concreto es que me encuentro en un momento de cambio profesional (imparto asignaturas nuevas, un poco diferente a lo que he hecho hasta el momento, y con alumnos diferentes también), a veces con muchas dudas sobre lo que hago. Me gustaría poder parar un poco, como he hecho en otras ocasiones, y reflexionar sobre mis necesidades formativas y la manera en la que puedo abordar esta nueva etapa profesional.

¿cómo quiero aprender?

Comparte en esta primera entrada relacionada con el curso una infografía muy simple creada con Canva en la que dejo constancia de algunas de las preguntas iniciales sobre las que nos han pedido que reflexionemos esta semana. En concreto:

  • ¿cómo quiero aprender?
  • ¿con quién quiero aprender?
  • ¿cuándo quiero aprender?
  • ¿cuánto tiempo voy a dedicar a aprender?

Por cierto, he decidido utilizar el blog que hace años abrí para reflexionar sobre mi práctica docente porque este tipo de actividades son las que suelo hacer en él desde que lo abrí. Y también porque me siento más cómoda escribiendo aquí, que haciéndolo en un nuevo espacio que seguramente no volveré a utilizar más.

Nueva etapa como profe

El año 2018 fue una época de cambio. Para empezar, dejé mi trabajo de ELE de los últimos años y empecé a trabajar como profe asociada en la Facultad de Educación de la UCM, impartiendo las asignaturas de Didáctica de la Lengua (para estudiantes de Pedagogía) y en este cuatrimestre Adquisición y Desarrollo del Lenguaje (para estudiantes del Grado de Infantil). Como profesora siempre tengo muchas dudas sobre lo que hago. Dedico mucho tiempo a pensar las clases, las tareas, lo que vamos a hacer… Creo que son actividades necesarias, pero extenuantes, especialmente cuando te encuentras estudiantes tan distintos a los que estás acostumbrada, con necesidades y exigencias diferentes. En cualquier caso, creo que la experiencia ha sido razonablemente positiva.

Hay dos libros que conservo como biblias y que me han ayudado bastante a la hora de tener ideas. El primero es Técnicas de aprendizaje colaborativoen el que se dan ejemplos y sugerencias sobre la formación de grupos, maneras de evaluar y calificar la participación y el trabajo de los estudiantes, etc. El segundo The Strategic Teacher. Selecting the Right Research-Based Strategy for Every LessonEste es un poco más diferente, porque está organizado en torno a cuatro modelos o maneras de organización del aprendizaje: mastery (desarrollo de la memoria); understanding (desarrollo de la capacidad de razonar y explicar); self-expressive style (estimulación de la imaginación y creatividad); Interpersonal style (desarrollo del sentido del espíritu de equipo y de unidad).

Me preocupaba mucho, además del contenido (que por supuesto es lo más importante), pensar en clases magistrales en las que pudiera 1) conectar lo que ya sabían con lo que aprendíamos; 2) diseñar actividades que captaran el interés y la motivación de los estudiantes respecto al contenido; 3) ayudar a los estudiantes a procesar e integrar todo el caudal de nueva información; 4) reflexionar sobre su aprendizaje. El segundo punto diría que ha sido el más complicado, sobre todo si tengo en cuenta que los estudiantes a los iba dirigida la asignatura (Didáctica de la Lengua para alumnos de Pedagogía), tenían más o menos claro que jamás iban a pisar un aula para dar clases de lengua…

Este cuatrimestre que empieza tendré un curso con algo más de 70 alumnos, la primera vez en mi vida que tengo un grupo tan numeroso, por lo que con lo que menciono en el párrafo anterior, tendré que darle muchas vueltas a la cabeza acerca de cómo organizarles en el aula. Afortunadamente, uno de los días puedo dividirles, e impartir la misma clase pero en horas diferentes (lo llaman desdoble). Y en esas estoy por el momento, preparando nuevas clases, y supervisando varios TFG, y un TFM, y prácticums… esas cosillas que haces además de preparar las clases.

Cómo hacer un buen TFM en enseñanza del español como lengua extranjera

Esta semana, después de algunos meses de espera, se ha publicado el libro en el que Isabel Santos Gargallo y yo estuvimos trabajando durante el año pasado. En concreto, una publicación destinada a los estudiantes inmersos en la planificación de su TFM en Lingüística Aplicada.

La verdad es que fueron meses bastante intensos que, con la entrega y defensa de mi tesis todavía muy reciente, me hicieron reflexionar sobre algunos de los aspectos previos a la redacción misma del trabajo de investigación que facilitan mucho la tarea: la elección del tema de investigación y la posterior revisión bibliográfica; la formulación de los objetivos; el uso de gestores bibliográficos para el manejo de las citas y referencias (¡fundamentales en trabajos de estas características!); etc.  Así que espero que facilite el trabajo a los estudiantes y profes que estén pensando en cómo empezar su TFM o dirigir el de sus alumnos.

Como es mi primera publicación, ha sido una suerte contar con la experiencia de Isabel en todo este proceso: realmente sin ella esto no hubiera sido posible. Captura de pantalla 2018-11-24 a las 9.57.16

Cambiemos ELE

Ayer fui al encuentro propuesto por @ProfesionELE  para reflexionar sobre la situación y condiciones laborales de los profesionales de nuestro sector que, asumámoslo, en general no son buenas. Gracias a esta iniciativa descubrí algunos artículos (¡¿cómo es posible que no los hubiera leído antes?!) en los que se aborda la mercantilización de la enseñanza del español, y los discursos oficiales sobre el español en el mundo como industria y recurso económico. Muy esclarecedores ambos, porque de repente consigues entender que el hecho de que la creciente precarización y los mensajes grandilocuentes anden de la mano no es nada casual. Por una parte, lo que se ofrece a los estudiantes/clientes es el pack completo: una experiencia global, en la que el aprendizaje del español es la guinda, aunque lo importante siempre es que disfruten, que lo pasen bien, de manera completamente acrítica. Y por otra, especialmente a partir de la crisis, una forma de escapar ante la falta de empleo y oportunidades para miles de jóvenes españoles. De ahí el auge en los últimos años de los programas de formación, muchas veces dirigidos a este perfil de futuros profes de español que diría desconocen en la mayor parte de ocasiones la realidad del mundo ELE, y que no suelen permanecer demasiado en esto. Pero bueno, esa es otra historia…

La intervención de Alberto Bruzos creo que consiguió 1) poner palabras a algo que la mayoría de profes intuimos, pero difícilmente podíamos articular de manera tan clara, y 2) poner nombres y apellidos a algunos de los responsables de la situación actual. Algunos de los datos e informaciones, de hecho, levantaron murmullos en la sala. Como cuando se hizo referencia a las declaraciones de Mari Carmen Timor, presidenta de FEDELE, en el canal de Youtube de TV ProfeDeELE (2015), en las que definía bien a las claras en qué consiste en su opinión nuestra labor profesional. Y aquí copio/pego directamente del artículo de Bruzos y Méndez Marassa del que os he hablado antes, y cuya lectura os recomiendo desde ya.

“El profesor de nuestras escuelas no es un profesor de universidad o de instituto, que viene, que da una clase magistral, y punto. Es otro tipo de trabajo. Deberíamos darle incluso otro nombre, ¿no?, describirlo con más amplitud. Son profesores de español, son profesores de idioma, de cultura, teoría y pragmática, de la lengua en acción, son el nexo del estudiante con la cultura española. (…) Realmente es algo más bien turístico. Es decir, el alumno sale de la clase y quiere seguir encontrándose con el profesor en sus pequeñas experiencias en la calle. Están deseando a ver si el profesor les acompaña a visitar este museo o hacer la cena de rigor, o de tapas. Yo creo que nuestro sector de enseñanza es tan unido al turismo que deberíamos de (sic) calificarlo de otra manera. En ello estamos.”

¿Os ofende esto tanto como a mí? Pero tiene sentido, ¿verdad?. Algunas compañeras compartían experiencias muy reveladoras y comunes, por otra parte: visitas a la Alhambra como parte de las clases, salidas con los estudiantes a tomar tapas (pero ellas se pagaban sus propias tapas) o bailar flamenco, etc. Convendréis conmigo en que si se pretende que este sea nuestro único desempeño, hay una clara disonancia con la formación que se nos pide. No conozco a nadie en otros sectores que se forme tanto como nosotras, en ocasiones por encima de nuestras posibilidades y de las expectativas que se tienen sobre lo que hacemos. Y por ahí no paso, NO quiero pasar. Todos y cada uno de los cursos, másteres, etc., que he llevado a cabo me han costado muchísimo esfuerzo económico y personal. Con la sensación en los últimos años, además, de que es un viaje a ninguna parte, especialmente si lo que se espera de mí es que sea el nexo del estudiante con la cultura española. Y aquí prefiero no seguir, porque la lectura de estas palabras y el recordatorio durante la presentación de Alberto realmente me hicieron hervir la sangre, y creo que lo mismo sintieron las ochenta personas presentes el día de ayer.

También mencionó la posición hegemónica del Instituto Cervantes: deciden qué se enseña (currículo), tienen el monopolio de la certificación (examen de nacionalidad, DELE, SIELE), y ahora además ofrecen la preparación del SIELE. Y esto, compis profes, da que pensar. ¿Llegará un momento en el que competiremos con el Cervantes? Imaginad que combate más desigual, no lo quiero ni pensar.

Bueno, se presentaron también algunas alternativas. La que a mí me parece más interesante es la presentación de la Asociación Ele-UK, una asociación de profes de español en universidades y centros de formación en Reino Unido, con el objetivo de constituirse como una plataforma en la que se compartan experiencias profesionales y de investigación. Ah, la investigación, esa gran olvidada en ELE. Si tienes, como algunas compañeras comentaban ayer, jornadas que oscilan entre las 30 y las 60 horas (en serio, ¿alguien piensa que dando 35, 40, 50 o 60 horas a la semana de clases puede salir algo bueno?), ¿tienes tiempo de investigar, plantearte nuevos retos que enriquezcan las investigaciones que ya existen, y que te permitan avanzar? Pues yo diría que no…

No sé, creo que este tipo de encuentros propician siempre cosas positivas. Como poco, ha generado una discusión en Twitter, en algunos medios, y en persona ayer, sirviendo (al menos en mi caso) para sentirte menos sola. Algo hay que hacer, esto no puede quedarse aquí. No nos podemos resignar al futuro de trabajadores turísticos que pretenden imponernos. Ni a jornadas maratonianas, trabajando festivos y fines de semana. Ni a sueldos no acordes con nuestra cualificación y desempeño. Así que os dejo por aquí el documento colaborativo en el que se ha estado trabajando, para que lo podáis leer y aportéis ideas.

En fin, muchas gracias a las organizadoras por todo (la web, la organización de la jornada, la difusión…) el trabajo llevado a cabo. Es una excelente oportunidad para que trabajemos pensando en un futuro mejor, y creo que no podemos desaprovecharla.

Lengua, poder… e identidad

El miércoles pasado, presenté junto a una compañera de la UCM una ponencia sobre la diversidad en la identidad y cultura en las redes sociales en las IV Jornadas ELE Complutense: Tendiendo nuevos puentes entre lenguas y culturas. Aoife trabajó en la primera parte el contexto comunicativo, la construcción de la identidad a partir de la pertenencia o no a determinados y qué componentes de la identidad(es) intervienen en las interacciones en línea.

En mi parte, me centré en la exposición de los casos de tres estudiantes (Corina, Somin y Sam) con los que trabajé durante la elaboración de mi tesis para mostrar cómo, a partir de 1) los papeles de Goffman de autor/a, portavoz, animador/a (no menciono en la presentación cómo codifiqué cada una de las posibilidades asociada a los diferentes papeles); 2) el concepto de modelo(s) cultutural(es) de Gee como marco de análisis, junto a los papeles, de algunas de las interacciones en línea de los estudiantes que participaron en la investigación; 3) los conceptos (también de Gee) de estudiantes colonizados (colonized), resistentes (outsiders) e iniciados (insiders). Por cierto, las traducciones son mías… En concreto quería reflexionar un poco sobre determinadas experiencias no tan agradables a las que algunos de estudiantes se enfrentan en su día a día en España (¿recordáis el final de mi entrada anterior?). Dejo por aquí la presentación que, por cierto, hice utilizando Genial.ly por primera vez y me encantó. Al principio estuve dando muchas vueltas para ver cómo podía utilizarla, qué posibilidades me ofrecía, si merecía la pena darse de alta en la cuenta para educadores (lo hice, sí), etc. Y sí la recomiendo, sobre todo porque te permite insertar todo tipo de contenido sobre la misma diapositiva, por lo que cuando estás presentando algo con varias imágenes, mensajes, etc., no necesitas utilizar tres o cuatro diapositivas diferentes, sino permanecer en la misma. Bueno, que la dejo por aquí, porque estoy súper contenta con el resultado.

 

Lengua y poder

Hace una semana y un poquito más estuve en el congreso Aesla, cuyo lema en esta edición ha sido “Lingüística aplicada y transferencia del conocimiento: empleabilidad, internalización y retos sociales”. Una de las conferencias que me pareció más interesante, y que creo que nos hizo pensar a todos los que estábamos allí, fue la de Martha Pennington sobre la pronunciación y la empleabilidad internacional (“Pronunciation and international employability”). Me llamaron mucho la atención los ejemplos que utilizó para mostrar cómo determinados acentos están asociados en la mente de los hablantes nativos con estereotipos muy concretos, o cómo en ocasiones pueden impedir o interferir con la comunicación. Precisamente, uno que conozco muy bien, el de los hongkoneses cuando hablan en inglés. Puso como ejemplo a un antiguo estudiante de Derecho de la Universidad de Hong Kong, con un máster en Derecho Internacional. A pesar de su formación, tenía dificultades para encontrar trabajo en entornos laborales con, al parecer, poca tolerancia a la diversidad de acentos, como el Reino Unido (¿en serio?!). En la actualidad parece que trabaja para un bufete internacional en Hong Kong, y viaja a menudo a Beijing sin ningún problema, con el mismo acento que le hacía ser “inempleable” en Londres. O el ejemplo de profesores de origen filipino con un nivel alto de inglés y altamente cualificados, pero cuyo acento les impedía trabajar como profesores en Hawai.

La verdad es que se habla poco de este tema en el mundo de la enseñanza de lenguas en general, y en ELE en particular. A veces salen polémicas curiosas. No sé si seguís la serie La pesteYo la he visto poquito, pero me pareció que tenía un planteamiento interesante y que merecía la pena verla. Pues bien, no todo el mundo, a pesar de las críticas positivas y el buen recibimiento estaba de acuerdo. Por lo visto no se entiende a los actores porque tienen acento andaluz, en una serie ambientada en Andalucía… El fin de semana en el que se publicó el artículo de Álex Grijelmo sobre el tema en El País, algunos compañeros colgaron la noticia en algún foro de profes en Facebook, y cuál no sería mi sorpresa cuando bastantes compañeros abogaban por realizar productos culturales (pelis, series, etc.) con un “acento neutro”. Me pregunto en qué consistirá el acento neutro al que hacían referencia, aunque entiendo que para los españoles se trata del estándar al que estamos más o menos acostumbrados en las televisiones españolas, donde los actores o presentadores (aunque esto está cambiando) enmascaran sus acentos de procedencia, y parece que todos hablan igual. No hay dejes manchegos (ej que), ni seseo, ni aspiraciones de la h…

A pesar de ser un tema tan importante y de una trascendencia enorme (trabajar o no trabajar), creo que no se le suele dar la importancia que debería tener. Es verdad que hay que promover la tolerancia y diversidad lingüística, pero tampoco estaría mal hacer partícipes a nuestros estudiantes de cómo el acento y la pronunciación puede ser una fuente de conflicto. Durante la charla, se hizo de hecho referencia cómo entre el inglés y el español hay una diferencia de frecuencia. En inglés predominan los tonos más agudos, mientras que en el español de España, son los más graves. Y esta diferencia en el tono es importante, porque los angloparlantes perciben como más educados o corteses los tonos más altos. Es decir, que no solo bastaría con aprender el vocabulario, la gramática, el acento de una lengua, sino que trabajar el tono es fundamental para parecer más natural, cortés, etc., en la lengua que estás aprendiendo.

¿Y por qué lo de “lengua y poder”? Siempre he pensado que el dominio de la lengua te hace poderoso. Desde que defendí mi tesis y abordé cómo se percibían o querían ser percibido los estudiantes de español en los textos que escribían en algunas redes sociales (Facebook e Instagram), me hice todavía más consciente de las dificultades a las que muchos de nuestros estudiantes se enfrentan. A veces no es tan sencillo. Algunos han vivido experiencias de rechazo o discriminación que pocas veces abordamos en las clases de español: por su origen, por su acento, en definitiva, por los prejuicios de la gente. Puede parecer políticamente incorrecto abordar cómo estos juicios de valor asociados al acento, la pronunciación, etc.,  existen, pero lo cierto es que tienen un impacto fuerte en el desarrollo de su vida o desempeño académico o profesional. ¿Qué pensáis vosotros?

¿Eres un robot?

Si alguien te hiciera una pregunta así, ¿qué responderías? ¿Cómo estás seguro/a de que eres una persona y no un replicante (seres que imitan a los humanos en su aspecto y comportamiento) como los de la película Blade Runner? ¿Qué características te distinguen de una máquina? Estas y otras preguntas se plantean en un juego bastante especial llamado “Yo, persona”, que se presenta como “filosofía visual para niños”. Hace meses lo vi en la librería La Central y pensé que podía ser interesante con alguno de mis grupos de niveles más altos, para trabajar la fluidez y el uso de estructuras condicionales.

La verdad es que no me rompí demasiado la cabeza y lo llevé al aula como un juego de mesa. Una de las alumnas barajó las cartas, y eligió una de las tarjetas. Las cartas tienen en una de las caras una imagen con una descripción de la situación que se presenta. Puede ser una buena manera de introducir el juego. ¿Qué es lo que ves? ¿Qué relación hay entre el texto y la imagen? Y, en el caso concreto de esta imagen,  las preguntas que surge pueden dar lugar a un debate interesante: 1) ¿qué son los autómatas?; 2) ¿es posible que un autómata adopte a un ser humano?; 3) ¿cómo interpretas las imágenes de las personas o figuras que aparecen?; 4) ¿hay algún elemento del escenario que se presenta que le llama más la atención? ¿por qué?…

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En el otro lado de la carta, hay una serie de preguntas relacionadas con el tema.

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Cada una de las alumnas, por turnos, eligió una de las tarjetas e hizo dos preguntas a dos personas diferentes de la clase, de manera que todas tuvieran la oportunidad de participar preguntando o respondiendo varias veces.

Como era la primera vez que lo usaba y a veces el grupo no habla mucho, me limité a utilizarlas para animar sus intervenciones. Pero en próximas sesiones introduciré otras de las posibilidades de las tarjetas. Bueno, la verdad es que son tan bonitas y hay tan pocas que pienso fotocopiarlas o hacerlos yo misma. Un lado de la tarjeta, como veis, está en blanco, de manera que son ellos los que tienen que crear la escena y la descripción que la acompaña. El reverso es el lugar donde escribir las preguntas.

No es un juego fácil y no lo recomendaría para niveles bajitos, pero como os digo para niveles a partir de un B1+ o un B2 funciona bien, y hace pensar bastante.

Defensa de mi tesis: Construcción de la identidad social de los estudiantes de español en espacios digitales

Ha sido un verano tan intenso de trabajo que hasta ahora no he podido escribir aquí sobre el punto final de mi tesis, la defensa. Fue un poco como la esperaba: un acto académico muy formal en el que tuve la ocasión de mostrar mi trabajo a cinco miembros de un tribunal bastante diverso. Por una parte, profesores de Filología y, por otra, expertos en análisis del discurso y antropología.

Antes de la defensa leí mucho (muchísimo) sobre qué es lo que se espera del doctorando. Esta entrada me ayudó mucho a saber exactamente los pasos que se siguen durante la exposición, porque de la parte de papeleo en mi caso apenas me ocupé yo.

Para la parte de la exposición leí en muchas entradas de blogs y artículos que fui encontrando que convenía no repetir demasiado lo que habías escrito en la tesis, pero sí respeté bastante su estructura. Es decir, 1) empezar explicando cuál era el marco teórico; 2) mostrar los objetivos; 3) explicar la metodología que había seguido; 4) mostrar de manera breve los resultados (al ser un estudio de casos de once estudiantes de español diferentes, me limité a mostrar los datos de cada apartado de una de las estudiantes que participaron); 5) terminar con las conclusiones relacionándolas con los resultados, y con investigaciones que resultarán a partir de esta tesis en el futuro.

Para el trabajo suelo utilizar en las presentaciones Power Point normal, pero si son cosas más bonitas, suelo usar Keynote, porque me gustan más las plantillas y los efectos para las estadísticas son realmente espectaculares (se van moviendo a medida que muestras datos diferentes). Y realmente es a lo que más tiempo dediqué. Hay gente que recomienda que no tengas un guión muy pautado, o que tengas claro lo que vas a decir, pero que seas capaz de improvisar o sonar más natural cuando hablas. Claro, es verdad que cuando escribes es difícil hacerlo de manera que al hablar pueda resultar académico y natural, pero… en mi caso NECESITO escribir antes de cualquier presentación. Y tenía mi guión, que no seguí completamente, pero que me sirvió para no perderme y tener clara la estructura de mi exposición.

Y ahora que soy doctora mi plan es, ahora que estoy un poco más centrada con las clases (grupos más fijos), poder sacar adelante trabajo a partir de la tesis: artículos y congresos. Creo que el tema, construcción de la identidad social en espacios digitales, y la metodología, pueden ser una novedad en el mundo de la enseñanza de las lenguas, especialmente en español como lengua extranjera.

Subo la presentación en PDF, aunque de esta manera no se pueden apreciar algunos de los datos relacionados con los diferentes papeles (identidad) de los estudiantes en Facebook e Instagram.