Nueva etapa como profe

El año 2018 fue una época de cambio. Para empezar, dejé mi trabajo de ELE de los últimos años y empecé a trabajar como profe asociada en la Facultad de Educación de la UCM, impartiendo las asignaturas de Didáctica de la Lengua (para estudiantes de Pedagogía) y en este cuatrimestre Adquisición y Desarrollo del Lenguaje (para estudiantes del Grado de Infantil). Como profesora siempre tengo muchas dudas sobre lo que hago. Dedico mucho tiempo a pensar las clases, las tareas, lo que vamos a hacer… Creo que son actividades necesarias, pero extenuantes, especialmente cuando te encuentras estudiantes tan distintos a los que estás acostumbrada, con necesidades y exigencias diferentes. En cualquier caso, creo que la experiencia ha sido razonablemente positiva.

Hay dos libros que conservo como biblias y que me han ayudado bastante a la hora de tener ideas. El primero es Técnicas de aprendizaje colaborativoen el que se dan ejemplos y sugerencias sobre la formación de grupos, maneras de evaluar y calificar la participación y el trabajo de los estudiantes, etc. El segundo The Strategic Teacher. Selecting the Right Research-Based Strategy for Every LessonEste es un poco más diferente, porque está organizado en torno a cuatro modelos o maneras de organización del aprendizaje: mastery (desarrollo de la memoria); understanding (desarrollo de la capacidad de razonar y explicar); self-expressive style (estimulación de la imaginación y creatividad); Interpersonal style (desarrollo del sentido del espíritu de equipo y de unidad).

Me preocupaba mucho, además del contenido (que por supuesto es lo más importante), pensar en clases magistrales en las que pudiera 1) conectar lo que ya sabían con lo que aprendíamos; 2) diseñar actividades que captaran el interés y la motivación de los estudiantes respecto al contenido; 3) ayudar a los estudiantes a procesar e integrar todo el caudal de nueva información; 4) reflexionar sobre su aprendizaje. El segundo punto diría que ha sido el más complicado, sobre todo si tengo en cuenta que los estudiantes a los iba dirigida la asignatura (Didáctica de la Lengua para alumnos de Pedagogía), tenían más o menos claro que jamás iban a pisar un aula para dar clases de lengua…

Este cuatrimestre que empieza tendré un curso con algo más de 70 alumnos, la primera vez en mi vida que tengo un grupo tan numeroso, por lo que con lo que menciono en el párrafo anterior, tendré que darle muchas vueltas a la cabeza acerca de cómo organizarles en el aula. Afortunadamente, uno de los días puedo dividirles, e impartir la misma clase pero en horas diferentes (lo llaman desdoble). Y en esas estoy por el momento, preparando nuevas clases, y supervisando varios TFG, y un TFM, y prácticums… esas cosillas que haces además de preparar las clases.

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Cómo hacer un buen TFM en enseñanza del español como lengua extranjera

Esta semana, después de algunos meses de espera, se ha publicado el libro en el que Isabel Santos Gargallo y yo estuvimos trabajando durante el año pasado. En concreto, una publicación destinada a los estudiantes inmersos en la planificación de su TFM en Lingüística Aplicada.

La verdad es que fueron meses bastante intensos que, con la entrega y defensa de mi tesis todavía muy reciente, me hicieron reflexionar sobre algunos de los aspectos previos a la redacción misma del trabajo de investigación que facilitan mucho la tarea: la elección del tema de investigación y la posterior revisión bibliográfica; la formulación de los objetivos; el uso de gestores bibliográficos para el manejo de las citas y referencias (¡fundamentales en trabajos de estas características!); etc.  Así que espero que facilite el trabajo a los estudiantes y profes que estén pensando en cómo empezar su TFM o dirigir el de sus alumnos.

Como es mi primera publicación, ha sido una suerte contar con la experiencia de Isabel en todo este proceso: realmente sin ella esto no hubiera sido posible. Captura de pantalla 2018-11-24 a las 9.57.16

Cambiemos ELE

Ayer fui al encuentro propuesto por @ProfesionELE  para reflexionar sobre la situación y condiciones laborales de los profesionales de nuestro sector que, asumámoslo, en general no son buenas. Gracias a esta iniciativa descubrí algunos artículos (¡¿cómo es posible que no los hubiera leído antes?!) en los que se aborda la mercantilización de la enseñanza del español, y los discursos oficiales sobre el español en el mundo como industria y recurso económico. Muy esclarecedores ambos, porque de repente consigues entender que el hecho de que la creciente precarización y los mensajes grandilocuentes anden de la mano no es nada casual. Por una parte, lo que se ofrece a los estudiantes/clientes es el pack completo: una experiencia global, en la que el aprendizaje del español es la guinda, aunque lo importante siempre es que disfruten, que lo pasen bien, de manera completamente acrítica. Y por otra, especialmente a partir de la crisis, una forma de escapar ante la falta de empleo y oportunidades para miles de jóvenes españoles. De ahí el auge en los últimos años de los programas de formación, muchas veces dirigidos a este perfil de futuros profes de español que diría desconocen en la mayor parte de ocasiones la realidad del mundo ELE, y que no suelen permanecer demasiado en esto. Pero bueno, esa es otra historia…

La intervención de Alberto Bruzos creo que consiguió 1) poner palabras a algo que la mayoría de profes intuimos, pero difícilmente podíamos articular de manera tan clara, y 2) poner nombres y apellidos a algunos de los responsables de la situación actual. Algunos de los datos e informaciones, de hecho, levantaron murmullos en la sala. Como cuando se hizo referencia a las declaraciones de Mari Carmen Timor, presidenta de FEDELE, en el canal de Youtube de TV ProfeDeELE (2015), en las que definía bien a las claras en qué consiste en su opinión nuestra labor profesional. Y aquí copio/pego directamente del artículo de Bruzos y Méndez Marassa del que os he hablado antes, y cuya lectura os recomiendo desde ya.

“El profesor de nuestras escuelas no es un profesor de universidad o de instituto, que viene, que da una clase magistral, y punto. Es otro tipo de trabajo. Deberíamos darle incluso otro nombre, ¿no?, describirlo con más amplitud. Son profesores de español, son profesores de idioma, de cultura, teoría y pragmática, de la lengua en acción, son el nexo del estudiante con la cultura española. (…) Realmente es algo más bien turístico. Es decir, el alumno sale de la clase y quiere seguir encontrándose con el profesor en sus pequeñas experiencias en la calle. Están deseando a ver si el profesor les acompaña a visitar este museo o hacer la cena de rigor, o de tapas. Yo creo que nuestro sector de enseñanza es tan unido al turismo que deberíamos de (sic) calificarlo de otra manera. En ello estamos.”

¿Os ofende esto tanto como a mí? Pero tiene sentido, ¿verdad?. Algunas compañeras compartían experiencias muy reveladoras y comunes, por otra parte: visitas a la Alhambra como parte de las clases, salidas con los estudiantes a tomar tapas (pero ellas se pagaban sus propias tapas) o bailar flamenco, etc. Convendréis conmigo en que si se pretende que este sea nuestro único desempeño, hay una clara disonancia con la formación que se nos pide. No conozco a nadie en otros sectores que se forme tanto como nosotras, en ocasiones por encima de nuestras posibilidades y de las expectativas que se tienen sobre lo que hacemos. Y por ahí no paso, NO quiero pasar. Todos y cada uno de los cursos, másteres, etc., que he llevado a cabo me han costado muchísimo esfuerzo económico y personal. Con la sensación en los últimos años, además, de que es un viaje a ninguna parte, especialmente si lo que se espera de mí es que sea el nexo del estudiante con la cultura española. Y aquí prefiero no seguir, porque la lectura de estas palabras y el recordatorio durante la presentación de Alberto realmente me hicieron hervir la sangre, y creo que lo mismo sintieron las ochenta personas presentes el día de ayer.

También mencionó la posición hegemónica del Instituto Cervantes: deciden qué se enseña (currículo), tienen el monopolio de la certificación (examen de nacionalidad, DELE, SIELE), y ahora además ofrecen la preparación del SIELE. Y esto, compis profes, da que pensar. ¿Llegará un momento en el que competiremos con el Cervantes? Imaginad que combate más desigual, no lo quiero ni pensar.

Bueno, se presentaron también algunas alternativas. La que a mí me parece más interesante es la presentación de la Asociación Ele-UK, una asociación de profes de español en universidades y centros de formación en Reino Unido, con el objetivo de constituirse como una plataforma en la que se compartan experiencias profesionales y de investigación. Ah, la investigación, esa gran olvidada en ELE. Si tienes, como algunas compañeras comentaban ayer, jornadas que oscilan entre las 30 y las 60 horas (en serio, ¿alguien piensa que dando 35, 40, 50 o 60 horas a la semana de clases puede salir algo bueno?), ¿tienes tiempo de investigar, plantearte nuevos retos que enriquezcan las investigaciones que ya existen, y que te permitan avanzar? Pues yo diría que no…

No sé, creo que este tipo de encuentros propician siempre cosas positivas. Como poco, ha generado una discusión en Twitter, en algunos medios, y en persona ayer, sirviendo (al menos en mi caso) para sentirte menos sola. Algo hay que hacer, esto no puede quedarse aquí. No nos podemos resignar al futuro de trabajadores turísticos que pretenden imponernos. Ni a jornadas maratonianas, trabajando festivos y fines de semana. Ni a sueldos no acordes con nuestra cualificación y desempeño. Así que os dejo por aquí el documento colaborativo en el que se ha estado trabajando, para que lo podáis leer y aportéis ideas.

En fin, muchas gracias a las organizadoras por todo (la web, la organización de la jornada, la difusión…) el trabajo llevado a cabo. Es una excelente oportunidad para que trabajemos pensando en un futuro mejor, y creo que no podemos desaprovecharla.

Lengua, poder… e identidad

El miércoles pasado, presenté junto a una compañera de la UCM una ponencia sobre la diversidad en la identidad y cultura en las redes sociales en las IV Jornadas ELE Complutense: Tendiendo nuevos puentes entre lenguas y culturas. Aoife trabajó en la primera parte el contexto comunicativo, la construcción de la identidad a partir de la pertenencia o no a determinados y qué componentes de la identidad(es) intervienen en las interacciones en línea.

En mi parte, me centré en la exposición de los casos de tres estudiantes (Corina, Somin y Sam) con los que trabajé durante la elaboración de mi tesis para mostrar cómo, a partir de 1) los papeles de Goffman de autor/a, portavoz, animador/a (no menciono en la presentación cómo codifiqué cada una de las posibilidades asociada a los diferentes papeles); 2) el concepto de modelo(s) cultutural(es) de Gee como marco de análisis, junto a los papeles, de algunas de las interacciones en línea de los estudiantes que participaron en la investigación; 3) los conceptos (también de Gee) de estudiantes colonizados (colonized), resistentes (outsiders) e iniciados (insiders). Por cierto, las traducciones son mías… En concreto quería reflexionar un poco sobre determinadas experiencias no tan agradables a las que algunos de estudiantes se enfrentan en su día a día en España (¿recordáis el final de mi entrada anterior?). Dejo por aquí la presentación que, por cierto, hice utilizando Genial.ly por primera vez y me encantó. Al principio estuve dando muchas vueltas para ver cómo podía utilizarla, qué posibilidades me ofrecía, si merecía la pena darse de alta en la cuenta para educadores (lo hice, sí), etc. Y sí la recomiendo, sobre todo porque te permite insertar todo tipo de contenido sobre la misma diapositiva, por lo que cuando estás presentando algo con varias imágenes, mensajes, etc., no necesitas utilizar tres o cuatro diapositivas diferentes, sino permanecer en la misma. Bueno, que la dejo por aquí, porque estoy súper contenta con el resultado.

 

Lengua y poder

Hace una semana y un poquito más estuve en el congreso Aesla, cuyo lema en esta edición ha sido “Lingüística aplicada y transferencia del conocimiento: empleabilidad, internalización y retos sociales”. Una de las conferencias que me pareció más interesante, y que creo que nos hizo pensar a todos los que estábamos allí, fue la de Martha Pennington sobre la pronunciación y la empleabilidad internacional (“Pronunciation and international employability”). Me llamaron mucho la atención los ejemplos que utilizó para mostrar cómo determinados acentos están asociados en la mente de los hablantes nativos con estereotipos muy concretos, o cómo en ocasiones pueden impedir o interferir con la comunicación. Precisamente, uno que conozco muy bien, el de los hongkoneses cuando hablan en inglés. Puso como ejemplo a un antiguo estudiante de Derecho de la Universidad de Hong Kong, con un máster en Derecho Internacional. A pesar de su formación, tenía dificultades para encontrar trabajo en entornos laborales con, al parecer, poca tolerancia a la diversidad de acentos, como el Reino Unido (¿en serio?!). En la actualidad parece que trabaja para un bufete internacional en Hong Kong, y viaja a menudo a Beijing sin ningún problema, con el mismo acento que le hacía ser “inempleable” en Londres. O el ejemplo de profesores de origen filipino con un nivel alto de inglés y altamente cualificados, pero cuyo acento les impedía trabajar como profesores en Hawai.

La verdad es que se habla poco de este tema en el mundo de la enseñanza de lenguas en general, y en ELE en particular. A veces salen polémicas curiosas. No sé si seguís la serie La pesteYo la he visto poquito, pero me pareció que tenía un planteamiento interesante y que merecía la pena verla. Pues bien, no todo el mundo, a pesar de las críticas positivas y el buen recibimiento estaba de acuerdo. Por lo visto no se entiende a los actores porque tienen acento andaluz, en una serie ambientada en Andalucía… El fin de semana en el que se publicó el artículo de Álex Grijelmo sobre el tema en El País, algunos compañeros colgaron la noticia en algún foro de profes en Facebook, y cuál no sería mi sorpresa cuando bastantes compañeros abogaban por realizar productos culturales (pelis, series, etc.) con un “acento neutro”. Me pregunto en qué consistirá el acento neutro al que hacían referencia, aunque entiendo que para los españoles se trata del estándar al que estamos más o menos acostumbrados en las televisiones españolas, donde los actores o presentadores (aunque esto está cambiando) enmascaran sus acentos de procedencia, y parece que todos hablan igual. No hay dejes manchegos (ej que), ni seseo, ni aspiraciones de la h…

A pesar de ser un tema tan importante y de una trascendencia enorme (trabajar o no trabajar), creo que no se le suele dar la importancia que debería tener. Es verdad que hay que promover la tolerancia y diversidad lingüística, pero tampoco estaría mal hacer partícipes a nuestros estudiantes de cómo el acento y la pronunciación puede ser una fuente de conflicto. Durante la charla, se hizo de hecho referencia cómo entre el inglés y el español hay una diferencia de frecuencia. En inglés predominan los tonos más agudos, mientras que en el español de España, son los más graves. Y esta diferencia en el tono es importante, porque los angloparlantes perciben como más educados o corteses los tonos más altos. Es decir, que no solo bastaría con aprender el vocabulario, la gramática, el acento de una lengua, sino que trabajar el tono es fundamental para parecer más natural, cortés, etc., en la lengua que estás aprendiendo.

¿Y por qué lo de “lengua y poder”? Siempre he pensado que el dominio de la lengua te hace poderoso. Desde que defendí mi tesis y abordé cómo se percibían o querían ser percibido los estudiantes de español en los textos que escribían en algunas redes sociales (Facebook e Instagram), me hice todavía más consciente de las dificultades a las que muchos de nuestros estudiantes se enfrentan. A veces no es tan sencillo. Algunos han vivido experiencias de rechazo o discriminación que pocas veces abordamos en las clases de español: por su origen, por su acento, en definitiva, por los prejuicios de la gente. Puede parecer políticamente incorrecto abordar cómo estos juicios de valor asociados al acento, la pronunciación, etc.,  existen, pero lo cierto es que tienen un impacto fuerte en el desarrollo de su vida o desempeño académico o profesional. ¿Qué pensáis vosotros?

¿Eres un robot?

Si alguien te hiciera una pregunta así, ¿qué responderías? ¿Cómo estás seguro/a de que eres una persona y no un replicante (seres que imitan a los humanos en su aspecto y comportamiento) como los de la película Blade Runner? ¿Qué características te distinguen de una máquina? Estas y otras preguntas se plantean en un juego bastante especial llamado “Yo, persona”, que se presenta como “filosofía visual para niños”. Hace meses lo vi en la librería La Central y pensé que podía ser interesante con alguno de mis grupos de niveles más altos, para trabajar la fluidez y el uso de estructuras condicionales.

La verdad es que no me rompí demasiado la cabeza y lo llevé al aula como un juego de mesa. Una de las alumnas barajó las cartas, y eligió una de las tarjetas. Las cartas tienen en una de las caras una imagen con una descripción de la situación que se presenta. Puede ser una buena manera de introducir el juego. ¿Qué es lo que ves? ¿Qué relación hay entre el texto y la imagen? Y, en el caso concreto de esta imagen,  las preguntas que surge pueden dar lugar a un debate interesante: 1) ¿qué son los autómatas?; 2) ¿es posible que un autómata adopte a un ser humano?; 3) ¿cómo interpretas las imágenes de las personas o figuras que aparecen?; 4) ¿hay algún elemento del escenario que se presenta que le llama más la atención? ¿por qué?…

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En el otro lado de la carta, hay una serie de preguntas relacionadas con el tema.

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Cada una de las alumnas, por turnos, eligió una de las tarjetas e hizo dos preguntas a dos personas diferentes de la clase, de manera que todas tuvieran la oportunidad de participar preguntando o respondiendo varias veces.

Como era la primera vez que lo usaba y a veces el grupo no habla mucho, me limité a utilizarlas para animar sus intervenciones. Pero en próximas sesiones introduciré otras de las posibilidades de las tarjetas. Bueno, la verdad es que son tan bonitas y hay tan pocas que pienso fotocopiarlas o hacerlos yo misma. Un lado de la tarjeta, como veis, está en blanco, de manera que son ellos los que tienen que crear la escena y la descripción que la acompaña. El reverso es el lugar donde escribir las preguntas.

No es un juego fácil y no lo recomendaría para niveles bajitos, pero como os digo para niveles a partir de un B1+ o un B2 funciona bien, y hace pensar bastante.

Defensa de mi tesis: Construcción de la identidad social de los estudiantes de español en espacios digitales

Ha sido un verano tan intenso de trabajo que hasta ahora no he podido escribir aquí sobre el punto final de mi tesis, la defensa. Fue un poco como la esperaba: un acto académico muy formal en el que tuve la ocasión de mostrar mi trabajo a cinco miembros de un tribunal bastante diverso. Por una parte, profesores de Filología y, por otra, expertos en análisis del discurso y antropología.

Antes de la defensa leí mucho (muchísimo) sobre qué es lo que se espera del doctorando. Esta entrada me ayudó mucho a saber exactamente los pasos que se siguen durante la exposición, porque de la parte de papeleo en mi caso apenas me ocupé yo.

Para la parte de la exposición leí en muchas entradas de blogs y artículos que fui encontrando que convenía no repetir demasiado lo que habías escrito en la tesis, pero sí respeté bastante su estructura. Es decir, 1) empezar explicando cuál era el marco teórico; 2) mostrar los objetivos; 3) explicar la metodología que había seguido; 4) mostrar de manera breve los resultados (al ser un estudio de casos de once estudiantes de español diferentes, me limité a mostrar los datos de cada apartado de una de las estudiantes que participaron); 5) terminar con las conclusiones relacionándolas con los resultados, y con investigaciones que resultarán a partir de esta tesis en el futuro.

Para el trabajo suelo utilizar en las presentaciones Power Point normal, pero si son cosas más bonitas, suelo usar Keynote, porque me gustan más las plantillas y los efectos para las estadísticas son realmente espectaculares (se van moviendo a medida que muestras datos diferentes). Y realmente es a lo que más tiempo dediqué. Hay gente que recomienda que no tengas un guión muy pautado, o que tengas claro lo que vas a decir, pero que seas capaz de improvisar o sonar más natural cuando hablas. Claro, es verdad que cuando escribes es difícil hacerlo de manera que al hablar pueda resultar académico y natural, pero… en mi caso NECESITO escribir antes de cualquier presentación. Y tenía mi guión, que no seguí completamente, pero que me sirvió para no perderme y tener clara la estructura de mi exposición.

Y ahora que soy doctora mi plan es, ahora que estoy un poco más centrada con las clases (grupos más fijos), poder sacar adelante trabajo a partir de la tesis: artículos y congresos. Creo que el tema, construcción de la identidad social en espacios digitales, y la metodología, pueden ser una novedad en el mundo de la enseñanza de las lenguas, especialmente en español como lengua extranjera.

Subo la presentación en PDF, aunque de esta manera no se pueden apreciar algunos de los datos relacionados con los diferentes papeles (identidad) de los estudiantes en Facebook e Instagram.

 

Cuando no sabes nada de los alumnos…

Me hace gracias muchas veces cuando veo en grupos de Facebook de profes o en hilos en otras redes sociales preguntas sobre qué hacer cuando no sabes nada de los alumnos que vas a tener la semana o días siguientes: edad, nacionalidad, nivel, etc. Y digo que me hace gracia, porque esa es mi experiencia general. Tienes el nombre, la edad, pero jamás conoces el nivel con exactitud. Una vez me tocó un grupo de adolescentes irlandesas a las que la coordinadora dividió en dos grupos: suficiente (las que finalmente tuve yo), y notable. No sé por qué intuí que a pesar de que habían estudiado español durante dos años su nivel era un A1 y que debíamos empezar por gustos o acciones habituales, de manera que si el nivel era más alto, podría meter contenidos un poco más complejos, y si era más bajito, pues cruzar los dedos para que al menos pudiéramos trabajar con las acciones que hacían habitualmente o lo que les gustaba hacer. Y llevar mucho material diferente (tarjetas para memory, dados para los verbos, dados de Rory, etc.) para poder “improvisar”…

En otras ocasiones las respuestas son menos frustrantes (a ver, ¿para qué existe el Marco y los descriptores si hay profes que clasifican a sus alumnas de semejante manera?), pero insuficientes. Por ejemplo, les vas a tener tres, cuatro, cinco días a lo sumo, y te piden que hablen, que hablen mucho, y que han visto hasta el Pretérito Indefinido. Sin más indicación. Casi siempre, la realidad es otra.

Así que me he dado cuenta de que, como es bastante complicado conseguir ese tipo de información antes de que comience el mini curso, lo más inteligente es plantear una primera clase ni muy fácil ni muy difícil y preguntar, de maneras diferentes, a los alumnos que conocen muy bien, así así, o quieren o creen necesitar aprender. Ya hablé en otra entrada de la actividad de pre-evaluación del semáforo (adaptada de Encina Alonso) y hasta el momento me ha funcionado muy bien.

 

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Entregas al principio de la clase a cada uno de ellos varias tarjetitas de colores, como las que tienen los semáforos, y les explicas que tienen que levantar una tarjeta de un determinado color en función de cómo se sienten ellos en relación a determinado contenido. Otra opción es entregarles postit de colores diferentes (pueden ser esos mismos colores), y pedirles que escriban y cuelguen en diferentes partes de la clase (en tres paredes diferentes, por ejemplo) 1) tres cosas que piensan que saben hacer muy bien en español; 2) tres cosas que tienen que revisar o mejorar; 3) tres cosas que quieren hacer o repasar durante los días de clase que tengamos. De esta manera, se hace evidente para ti y el resto de la clase los puntos en los que coinciden.

¿Qué hacéis vosotros en situaciones de este tipo? ¿Os ponéis tan nerviosos como yo?

Charla sobre CCSE + DELE A2

El pasado viernes participé en unas jornadas organizadas por la UCM, en concreto el Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura (Español, Francés e Inglés) y Red Acoge. En mi caso, hablé de algunas de las claves relacionadas con el examen de nacionalidad (el CCSE) y el DELE A2, que en la actualidad es un requisito indispensable para todos aquellos no hispanohablantes que quieran obtener la nacionalidad española. Aunque durante la charla sí mencioné la “desconexión” que existe entre el diseño de esta prueba y el público final al que se dirige (población inmigrante, en muchos casos poco familiarizados con una situación formal de examen y una prueba tan COMPLEJA como es el DELE), en la presentación que cuelgo a continuación me limité a mostrar los aspectos técnicos: qué es, cuál es el formato, qué características tienen las tareas que lo conforman, tipo de textos, etc.

¡Tesis TERMINADA!

Pues parecía que no, pero sí, hace una semana conseguí entregar mi tesis. Aunque como todavía me queda defenderla, no siento que haya terminado del todo con esto.

A lo largo de este proceso, largo, unos cuatro años y medio, lo más difícil ha sido precisamente que no veía nunca el final. Y el hecho de vivirlo como un trabajo que tenía que hacer cuando terminaba con mis otros trabajos, que en ocasiones han sido varios al mismo tiempo. Pero sobre todo, más que la falta de tiempo, o de energía, ha sido la soledad. Es un poco difícil de explicar, porque en realidad lo único que tienes que hacer es centrarte, leer mucho al principio, acotar la investigación y ponerte a escribir. Para una persona indecisa como yo pues no ha sido tan sencillo. En cualquier caso, la presión de saber que tenía que terminar ha sido fundamental: no tenía tiempo de pensar si lo que escribía o hacía estaba bien o mal; tocaba tomar una decisión y pasar al siguiente punto, capítulo, etc. Si te encuentras ahora en el mismo momento, sintiéndote un poco fraude o fuera de lugar mi consejo es ese: toma las riendas de tu investigación, acepta que vas a sentirte triste o débil o cansado o poco motivado o lo que sea y tira para delante. TODOS, tarde o temprano, consiguen terminar, sobre todo ahora cuando no existe la posibilidad de alargar esto hasta el infinito (afortunadamente).

Si empezara de nuevo, seguramente lo primero que cambiaría sería la (poca) seguridad con la que en ocasiones he defendido mi trabajo. Me ha costado entender que no se trata más que de un trabajo (importante, vale), con el que tienes que demostrar tu capacidad investigadora. Ni más ni menos. Y cualquiera puede hacerlo en condiciones, si dedicas un mínimo de tiempo y esfuerzo. En fin, como decía solo me queda defenderla y ¡lo más importante!, darla a conocer.