Quién soy + dónde estoy + adónde voy

He hecho esto tantas veces, tener que explicar mi formación, mi trayectoria profesional… que temo repetirme o no sonar lo suficientemente honesta. Intentaré hacerlo lo mejor posible.

Estudié Filología Hispánica en la Universidad Complutense. Empecé muy ilusionada, pero a medida que pasaba el tiempo, me di cuenta de lo difícil que iba a resultarme trabajar algún día como filóloga. Las salidas eran o corrector o profesor de secundaria, opciones que en ese momento no me parecían ni de lejos las más interesantes. Así que antes de terminar la carrera, en el verano del cuarto año, y antes del curso final, me fui a pasar el verano a Irlanda, sin saber muy bien qué esperar de aquello. El caso es que me gustó mucho, y finalmente me quedé casi dos años, realizando las tareas más diversas, entre las que se encontraba dar clase de español. Cuando llegué a Madrid, y todavía en la universidad con algunas asignaturas colgando, decidí que lo que me interesaba era enseñar español. Así que empecé a dar clases de español a inmigrantes, hice un curso de iniciación (muy intenso) para profesores y luego un máster en enseñanza de español.

Con el máster en la mano, me marché a Holanda, donde estuve trabajando en una universidad holandesa en La Haya y en el Cervantes de Utrecht como colaboradora. En esa época tenía muchas dudas sobre mi capacidad y aptitudes para ser profe, pero me lo tomé muy en serio. Llevaba más o menos actualizado un diario docente, donde anotaba no solo lo que pasaba en el aula, sino cómo me sentía, lo que hacía para abordar las dificultades, lo que necesitaba para el futuro… Creo que a veces me fustigaba demasiado, pero descubrí que escribiendo lograba ordenar mis ideas y sentimientos, y que desde luego esa era la tarea perfecta para mí. Otra de las cosas que hacía era preparar al dedillo las clases, elaborando guiones muy, muy largos, en los que incluso dibujaba o escribía lo que pondría y cómo en la pizarra. Algunos profesores se reían de mí, pero yo lo encuentro extremadamente útil, aunque en la actualidad mis guiones son más reducidos y, como estoy mucho más segura de mí misma, pues también me permito improvisar y olvidarme (en parte) de ellos.

Años después, en el 2007, me marché a Hong Kong, donde estuve trabajando durante tres años en The University of Hong Kong. En lo profesional esa ha sido sin duda, hasta el momento, la etapa más feliz y productiva de mi carrera. Todavía pienso mucho en los estudiantes, de los que aprendí muchísimo y de los que recibí mucho cariño y afecto. Si en Holanda me lo tomé en serio, creo que aquí el amor a la profesión llegaba a la obsesión. Al principio no tenía muchos amigos, y creo que sustituí mi vida personal por lo profesional, algo que es fácil que te suceda en una ciudad tan orientada al trabajo. Fue una gran lección para mí, porque ahora sé que nunca hay que dejar que eso te suceda. En cualquier caso, me srvió para demostrarme que sí, que eso era a lo que quería dedicarme, porque disfrutaba mucho creando materiales, en las clases, en contacto con los estudiantes… Y fue una auténtica suerte contar con estudiantes tan colaboradores y entusiastas.

De vuelta a Madrid, me ha tocado cambiar el chip, de nuevo, y en esas estoy. Sé que en poco tiempo querré marcharme de nuevo, porque aunque me gusta y disfruto con mi trabajo actual (en Tandem Madrid, principalmente, aunque colaboro con otras instituciones), siempre he querido vivir fuera. Hace tres años ya terminé un máster en nuevas tecnologías aplicadas al mundo de la educación de la UAM y después empecé el doctorado en la Universidad Complutense, en el departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura. El tema de mi tesis: los cambios que los nuevos géneros y dispositivos electrónicos están produciendo en la manera de abordar la escritura de mis estudiantes. Y, aunque lento, porque estoy haciendo muchas cosas, espero poder terminarlo antes del 2015.

5 pensamientos en “Quién soy + dónde estoy + adónde voy

  1. Justo hoy, leyendo un artículo de Claire Stanley (“Aprender a pensar, sentir y enseñar de manera reflexiva”) sobre cómo enseñar de forma reflexiva, proponía que utilizasemos un diario de clase en el que reflexionasemos sobre cada clase y cada grupo y veamos qué ha podido fallar, qué ha funcionado y qué se puede mejorar. Me parece una idea fantástica y necesaria. Yo reconozco que únicamente reflexiono mentalmente sobre cada clase en el tren (una hora da para mucho), pero hoy, tú y Claire me habéis convencido: pienso crearme un diario y cumplirlo a rajatabla.

  2. Sí, a mí me ayudó mucho en su momento. Descubrí que escribir me ayudaba a ordenar mis pensamientos y a reflexionar sobre cómo me encontraba cómo profe en esos momentos. Y lo del blog para mí va por el mismo camino. En este escribo poco, pero en general es una manera de disciplinarte, de mantenerte activa y tener un poco claro por dónde vas.

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