Defensa de mi tesis: Construcción de la identidad social de los estudiantes de español en espacios digitales

Ha sido un verano tan intenso de trabajo que hasta ahora no he podido escribir aquí sobre el punto final de mi tesis, la defensa. Fue un poco como la esperaba: un acto académico muy formal en el que tuve la ocasión de mostrar mi trabajo a cinco miembros de un tribunal bastante diverso. Por una parte, profesores de Filología y, por otra, expertos en análisis del discurso y antropología.

Antes de la defensa leí mucho (muchísimo) sobre qué es lo que se espera del doctorando. Esta entrada me ayudó mucho a saber exactamente los pasos que se siguen durante la exposición, porque de la parte de papeleo en mi caso apenas me ocupé yo.

Para la parte de la exposición leí en muchas entradas de blogs y artículos que fui encontrando que convenía no repetir demasiado lo que habías escrito en la tesis, pero sí respeté bastante su estructura. Es decir, 1) empezar explicando cuál era el marco teórico; 2) mostrar los objetivos; 3) explicar la metodología que había seguido; 4) mostrar de manera breve los resultados (al ser un estudio de casos de once estudiantes de español diferentes, me limité a mostrar los datos de cada apartado de una de las estudiantes que participaron); 5) terminar con las conclusiones relacionándolas con los resultados, y con investigaciones que resultarán a partir de esta tesis en el futuro.

Para el trabajo suelo utilizar en las presentaciones Power Point normal, pero si son cosas más bonitas, suelo usar Keynote, porque me gustan más las plantillas y los efectos para las estadísticas son realmente espectaculares (se van moviendo a medida que muestras datos diferentes). Y realmente es a lo que más tiempo dediqué. Hay gente que recomienda que no tengas un guión muy pautado, o que tengas claro lo que vas a decir, pero que seas capaz de improvisar o sonar más natural cuando hablas. Claro, es verdad que cuando escribes es difícil hacerlo de manera que al hablar pueda resultar académico y natural, pero… en mi caso NECESITO escribir antes de cualquier presentación. Y tenía mi guión, que no seguí completamente, pero que me sirvió para no perderme y tener clara la estructura de mi exposición.

Y ahora que soy doctora mi plan es, ahora que estoy un poco más centrada con las clases (grupos más fijos), poder sacar adelante trabajo a partir de la tesis: artículos y congresos. Creo que el tema, construcción de la identidad social en espacios digitales, y la metodología, pueden ser una novedad en el mundo de la enseñanza de las lenguas, especialmente en español como lengua extranjera.

Subo la presentación en PDF, aunque de esta manera no se pueden apreciar algunos de los datos relacionados con los diferentes papeles (identidad) de los estudiantes en Facebook e Instagram.

 

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Cuando no sabes nada de los alumnos…

Me hace gracias muchas veces cuando veo en grupos de Facebook de profes o en hilos en otras redes sociales preguntas sobre qué hacer cuando no sabes nada de los alumnos que vas a tener la semana o días siguientes: edad, nacionalidad, nivel, etc. Y digo que me hace gracia, porque esa es mi experiencia general. Tienes el nombre, la edad, pero jamás conoces el nivel con exactitud. Una vez me tocó un grupo de adolescentes irlandesas a las que la coordinadora dividió en dos grupos: suficiente (las que finalmente tuve yo), y notable. No sé por qué intuí que a pesar de que habían estudiado español durante dos años su nivel era un A1 y que debíamos empezar por gustos o acciones habituales, de manera que si el nivel era más alto, podría meter contenidos un poco más complejos, y si era más bajito, pues cruzar los dedos para que al menos pudiéramos trabajar con las acciones que hacían habitualmente o lo que les gustaba hacer. Y llevar mucho material diferente (tarjetas para memory, dados para los verbos, dados de Rory, etc.) para poder “improvisar”…

En otras ocasiones las respuestas son menos frustrantes (a ver, ¿para qué existe el Marco y los descriptores si hay profes que clasifican a sus alumnas de semejante manera?), pero insuficientes. Por ejemplo, les vas a tener tres, cuatro, cinco días a lo sumo, y te piden que hablen, que hablen mucho, y que han visto hasta el Pretérito Indefinido. Sin más indicación. Casi siempre, la realidad es otra.

Así que me he dado cuenta de que, como es bastante complicado conseguir ese tipo de información antes de que comience el mini curso, lo más inteligente es plantear una primera clase ni muy fácil ni muy difícil y preguntar, de maneras diferentes, a los alumnos que conocen muy bien, así así, o quieren o creen necesitar aprender. Ya hablé en otra entrada de la actividad de pre-evaluación del semáforo (adaptada de Encina Alonso) y hasta el momento me ha funcionado muy bien.

 

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Entregas al principio de la clase a cada uno de ellos varias tarjetitas de colores, como las que tienen los semáforos, y les explicas que tienen que levantar una tarjeta de un determinado color en función de cómo se sienten ellos en relación a determinado contenido. Otra opción es entregarles postit de colores diferentes (pueden ser esos mismos colores), y pedirles que escriban y cuelguen en diferentes partes de la clase (en tres paredes diferentes, por ejemplo) 1) tres cosas que piensan que saben hacer muy bien en español; 2) tres cosas que tienen que revisar o mejorar; 3) tres cosas que quieren hacer o repasar durante los días de clase que tengamos. De esta manera, se hace evidente para ti y el resto de la clase los puntos en los que coinciden.

¿Qué hacéis vosotros en situaciones de este tipo? ¿Os ponéis tan nerviosos como yo?