Enseñar lo que preconizamos… o no

Los dos últimos meses me he tocado leer o releer algunos de los libros más relevantes en relación a la metodología y enfoques de los últimos cien años. En concreto, Approaches and Methods in Language Teaching de Richards y Rogers, La enseñanza de idiomas en los últimos cien años de Aquilino Sánchez y From Method to Postmethod de Kumaravadivelu. La verdad es que me han hecho pensar bastante en el papel que  se reserva en cada uno de los métodos y enfoques descritos a los profesores. ¿Cuántas veces habéis escuchado lo de que nos tenemos que creer lo que preconizamos? Es decir, que si defendemos los preceptos de determinado método, lo mínimo es que nos lo creamos y sigamos los principios  en los que se basa. La realidad, sin embargo, es que la mayoría de métodos y enfoques de enseñanza de lenguas parten de una serie de supuestos sobre la teoría de la lengua y del aprendizaje, así como de escuelas y enfoques psicológicos, propuestos por teóricos e investigadores de la lengua, sin contar en la mayoría de los casos con la realidad del aula, con la aportación de los profesores. Así que en ocasiones nuestro papel se limita a consumir el conocimiento que otros producen.

En este sentido la lectura de la obra de Kumaravadivelu ha sido reveladora para mí (ya, un poco tarde, era una lectura que tenía pendiente desde hacía años). Por una parte, argumenta que hemos pasado de método en método, esperando con cada uno de ellos la resolución de todos los problemas o dificultades relacionados con el proceso de enseñanza de lenguas. De manera que en lugar de proponer mejoras o quedarnos con lo que sí funciona, siempre parece que estemos buscando el nuevo grial. Por otra, argumenta que hay una serie de mitos en el ámbito de la enseñanza de lenguas que en ocasiones se han seguido de manera en ocasiones poco crítica por parte de investigadores y docentes. Lo que más me ha llamado la atención es el que diga que se ha pretendido universalizar un modelo sin tener en cuenta las diferencias locales, o los conocimientos sobre enseñanza de lenguas de comunidades educativas periféricas. ¿Os suena a los que trabajáis en contextos alejados del estándar occidental?

Lo que considero más interesante de Kumaravadivelu y Sánchez es que, a pesar de señalar  las carencias o limitaciones de los métodos, ofrezcan modelos alternativos lo suficientemente abiertos como para que los profesores, que somos en definitiva los que nos enfrentamos y lidiamos a diario con las necesidades de nuestros alumnos, sintamos la libertad para poder intervenir.

En fin, creo que estoy en un momento en el que empiezo a replantearme cómo he afrontado yo misma a lo largo de los últimos años esta dicotomía entre lo que se supone que debería hacer y lo que en realidad hago en el aula, entre lo que se supone que debo pensar y cómo me siento realmente. Así que probablemente la próxima vez que escuche lo de si enseño lo que preconizo, tendré en cuenta que no es una tarea sencilla, y que tal vez resulte imposible seguir a pies juntillas lo que determinado método o enfoque predica.

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