Ocho aplicaciones para crear y editar vídeos en línea

Escribo esta entrada como remate de este mes en el que he estado probando distintas aplicaciones y herramientas en gran parte por el curso que he estado haciendo con el Cervantes, y que ya termina: Diseño de material en línea para aprender españolLo que comparten todas estas herramientas son dos características básicas y diría que fundamentales: son gratuitas y disponibles para todos en la red. Hace un año o así hablaba con una futura compañera (estaba formándose para ser profe) y me comentaba que no veía la ventaja de usar cualquiera de estas aplicaciones respecto a Windows Movie Maker (que era la que ella solía usar), o iMovie, por ejemplo. Para mí lo fundamental es que como profes contemos con una batería de herramientas para usar en función de lo que queramos trabajar con los estudiantes, en línea, y que no les cueste dinero, y si encima lo pueden hacer desde su teléfono o tableta (que es lo que más usan), ¡perfecto! Claro, yo también me manejo muy bien con el iMovie, que me parece genial, pero entiendo que no todos los estudiantes lo tendrán instalado… No voy a incluir aquí aplicaciones para crear y editar vídeos con el teléfono o tableta, porque no es lo que más uso, aunque me lo apunto como asignatura pendiente para los próximos meses. Tengo amigos (profes y no profes) que trabajan habitualmente con aplicaciones como iMovie en el teléfono (sí, tienen un iPhone) o Flipagram, y los resultados son bastantes buenos.

1. Wevideo. ¿He hablado de ella antes? Pues sí, bastantes veces, porque me encanta. Es gratuita, pero como a veces pasa con estas cosas, para algunas funcionalidades necesitas hacerte una suscripción. Yo he sido suscriptora durante un par de meses (no recuerdo bien, unos 4€ al mes), fundamentalmente porque una vez creado y colgado el vídeo en su plataforma, solo podía compartirlo directamente desde ahí a Facebook o Twitter. Me di cuenta de que de esta manera el vídeo tardaba un poco en verse de manera completa, así que si quería descargarlo en mi ordenador y luego a Youtube era imprescindible. Insisto, no es necesario, pero ya sabéis, si lo queréis ver fuera de su plataforma, tendréis que pagar un poco. En cualquier caso, creo que estamos de suerte, porque ahora ofrecen que podamos probarla gratis y ver cómo funciona durante 30 días.

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Nunca la he usado nunca ni con compañeros ni con estudiantes, así que bueno, tal vez sea el momento de pensar en hacerlo aprovechando que la opción de pago en prueba nos permite incluir a otros usuarios para trabajar de manera colaborativa.

Captura de pantalla 2014-11-17 a la(s) 18.57.11Vale, ya hemos visto que la desventaja es tener que ver tus creaciones a través de su plataforma. Las ventajas, sin embargo, creo son bastantes: las plantillas son muy atractivas, y ponerte a tocar y crear tus propios vídeos es un proceso relativamente sencillo.

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Por el momento, esta es la que más me gusta y con diferencia.

2) Animoto. De las fáciles. Necesitas cuenta y, de nuevo, si quieres un vídeo de más de 30 segundos, tienes que pagar una suscripción. Solo necesitas subir fotos de tu ordenador o de algunas de tus redes, Dropbox, etc., y empezar a crear. En fin, no tiene más misterio, sobre todo si elegimos la opción gratuita, pero bien podemos usarla para crear la entradilla a una lección, sesión, una presentación visual breve sobre nosotros, etc.

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3) Magisto. Facilísima también y muy similar a la anterior. Podemos subir vídeos e imágenes, elegir entre las opciones de plantillas y, por último, la música.

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A partir de aquí, esperamos unos a que nos envíen el enlace de nuestro vídeo y, como casi siempre con estas aplicaciones, si queremos descargarlo necesitaremos una opción premium. 

4) Loopster. Esta la descubrí entre la lista de distintas aplicaciones y herramientas que probamos en el curso del Instituto Cervantes que comentaba antes. Al principio pensaba que era un poco sosa, pero lo cierto es que da lo que promete, y aunque no disponga de plantillas vistosas, permite hacer vídeos más que decentes: podemos añadir textos, audios y transiciones.

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La ventaja respecto a otras aplicaciones es que podemos publicarlo bien en Facebook o Youtube directamente, o descargarlo en nuestro ordenador, sin tener que visionarlo desde su propia plataforma. Eso sí, si queremos que su marca de agua desaparezca, hay que pagar dinero.

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5) PowToon. El formato es un híbrido entre el vídeo y una presentación un poco más tradicional. Es bastante simpática y sí, la he usado para hacer la típica presentación del curso que quieres que quede un poco diferente de las habituales. Cuenta con bastantes plantillas, de manera que la creación, edición, etc., nos resulte mucho menos pesado.

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La opción gratuita es completísima pero, eso sí, si queremos modificar el título o quitar la marca de agua no podremos hacerlo si no tenemos una suscripción. Podemos compartirla directamente en Youtube, Wistia, como una presentación o en mp4 con suscripción.

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6) Stupeflix. Bastante similar a Animoto o Magisto, aunque con algunas pocas más opciones de edición, como por ejemplo añadir transiciones entre diapositivas o textos en cada una de ellas.

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7) Wideo. Está más enfocada al mundo de los negocios, así que puede ser una buena idea usarla con nuestros estudiantes para trabajar precisamente ese tema: presentaciones comerciales, un vídeo currículum, una presentación sobre cómo funciona un producto, etc.

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Como suele ser habitual con estas aplicaciones, podemos compartirla directamente a Youtube, Facebook y Twitter, mandar el enlace o hacer embed en nuestro blog. Ahora, si queremos eliminar la línea de agua o descargarlo en mp4 necesitamos una suscripción.

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8) Moovly. Como otras de las que he hablado, podemos trabajar a partir de sus plantillas o crear nuestro vídeo de cero.

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Me recuerda a PowToon, por la cantidad de recursos con los que cuenta. Podemos subir vídeos o imágenes con los que editar y crear un nuevo recurso audiovisual, añadir música o nuestra voz, añadir transiciones, añadir y modificar textos, etc.

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A la hora de compartirlo, de nuevo, podemos hacerlo directamente en Youtube, Facebook o su propia plataforma. Y ¡hurra!, nos lo podemos descargar, como vídeo o como flash de manera gratuita.

Y lo dejo aquí por el momento. ¿Usáis alguna que pensáis debería estar en la lista y que os funciona muy bien?

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Udemy vs. Schoology #cfp373-14

Puesto de esta manera, parece un estudio de la OCU, pero me gusta cuando analizo dos herramientas al mismo tiempo. Me ayuda a ver de manera más clara qué puedo hacer exactamente con cada una de ellas comparando lo que tienen unas y otras, o lo que les falta, o lo que más se adapta a lo que yo necesito. Me hubiera gustado probar otra de las herramientas que nos han comentado en el curso, Coursesites, pero no he podido crear el curso, se queda continuamente colgado y no pasa de “guardando”.Captura de pantalla 2014-11-08 a la(s) 10.02.54He probado en Chrome y Safari, así que como sí me interesa poder probarla, consultaré con el servicio técnico, pero el momento me quedo con estas dos.

Sigamos entonces. Creo que la diferencia fundamental entre Udemy y Schoology es la posibilidad de promocionar y ganar dinero con nuestro curso que ofrece la primera. Entiendo que es por ese motivo por el que la organización del curso dentro de la plataforma es diferente: en Udemy lo primero que tenemos que hacer es señalar de manera precisa los objetivos, currículo, características, etc., del curso que estamos creando. De esta manera, no somos nosotros los que terminamos por publicar el curso, sino que desde Udemy lo revisan, dan el visto bueno y nos ayudan a promocionarlo.

BLOG UDEMY

Creo que puede ser una buena opción para los que estéis/estemos pensando en dar nuestros cursos en línea, fundamentalmente porque contamos con la ayuda de una plataforma con una base amplia de usuarios a los que podemos interesar. Según la información que aparece en la plataforma podemos quedarnos con el “100% de los ingresos (menos las tasas de pago) cuando traes nuevos estudiantes a Udemy. Por cada estudiante de Udemy que compre tu curso, te quedas con 50% de los ingresos. Udemy se encarga del servicio al cliente, procesar los pagos y los cargos de hosting. Te damos acceso a nuestras herramientas de creación de cursos y la posibilidad de automáticamente tener la versión móvil de todos tus cursos sin coste añadido”. Para mí lo interesante es poder despreocuparnos de los problemas técnicos relacionados con la gestión de la plataforma, por ejemplo, aunque claro, parte de nuestros beneficios se van precisamente en eso.

Schoology creo que se parece bastante más a las plataformas con las que estamos más habituados a trabajar. Un poquito de Edmodo, otro de Moodle, algo de Blackboard… La configuración de los elementos del curso es muy sencilla. Como todas, o casi todas, estas herramientas podemos: abrir carpetas para organizar el material que vamos subiendo; crear exámenes y evaluarlos y dar las notas dentro de la plataforma (esto me gusta); añadir material extra (vídeos, pdf, documentos de word, enlaces, etc.); generar discusiones, como los foros de Moodle; entre otras cosas.

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A diferencia de Udemy, pero esto es mi opinión, creo que sería perfecta para gestionar nuestro trabajo con grupos presenciales y semipresenciales, tal vez por la pestaña de “asistencia”, aunque tampoco veo el inconveniente en usarla solo para cursos en línea.

Captura de pantalla 2014-11-11 a la(s) 13.46.37Por último, me parece una postura inteligente contar con la posibilidad de integración con otras aplicaciones externas muy populares y bastante utilizadas por los estudiantes, como Dropbox, Khan Academy, Google Drive o Evernote.

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En fin, me gusta bastante más que Edmodo, y el hecho de tener a nuestra disposición una herramienta tan versátil y gratuita es fantástico.

Ya contaréis cuál es la que os ha gustado más.

ELE para sinohablantes en #EncuentrosTodoEle

El pasado viernes participé en la mesa redonda organizada por TodoEle, en esta ocasión para charlar con otros compañeros (Ana Martínez Lara, moderadora; Arancha Pastor, Soledad Couto, Liria Chen y José Miguel Blanco) sobre cómo es eso de dar clases a estudiantes chinos, en China continental, Taiwán, Macao y Hong Kong, pero también en contextos de inmersión. Nunca había participado antes y me pareció una experiencia y un formato interesante. En fin, había pasado toda la semana “encerrada” en un hotel trabajando en un curso de inmersión con ingenieros y economistas de Ferrovial, y me pude conectar casi 15 minutos antes de empezar, y me quedé con la sensación de que podía haber dicho muchas más cosas. Y aquí voy a ser como Umbral con su libro, pero voy a enlazar uno de mis primeros blogs, al que tengo mucho cariño precisamente por eso, pero también porque estaba dedicado a hablar de lo que llevaba a cabo con los estudiantes de Hong Kong (en Hong Kong U, y también en Chinese University). Lo hago porque algunas de las ideas que van a aparecer en esta entrada están en él…

Entiendo que lo primero es hacer referencia a que China es un país enorme, con más de 1000 millones de personas, decenas de dialectos, diferentes realidades económicas y sociales, etc. Y que Taiwán, Macao y Hong Kong tienen además particularidades propias. Lo que conozco más es la realidad de Hong Kong, porque nunca he dado clases en el continente, y lo único que sé es por compañeros con los que he coincidido en cursos, congresos, etc.

Empezamos. Nunca me han parecido estudiantes diferentes de los que he tenido y con los que trabajo ahora en Madrid. Ahora, es verdad que en España es más difícil encontrarse con estudiantes que no conozcan absolutamente nada de España o del español, y allí es más normal. Su contexto cultural es diferente, y sus referentes también: Japón, Korea y, en general, los países de su entorno. Normal, ¿verdad? Por otra parte, sí creo que necesitas un poco más de tiempo, sobre todo al principio, con los niveles iniciales. La ventaja de HK es que son muy buenos aprendientes de lenguas, porque hablan como mínimo tres (cantonés, su lengua materna; mandarín e inglés. Las tres son lenguas oficiales), y a veces más. El inglés se utiliza muchas veces como lengua vehicular, y son los mismos estudiantes los que te lo van a pedir. Este verano volví para dar un curso intensivo de español en Chinese University y me volví a sorprender de nuevo. Grupo de iniciales nivel A cero, menos una chica que probablemente había estudiado algo antes (les hacen firmar un documento en el que tienen que decir si lo han hecho antes o no; algunos se meten en estos cursos de niveles más bajitos para conseguir notas muy altas y no está permitido…). En seis semanas muy intensas fueron capaces de enfrentarse a exámenes y tareas semanalmente, y a un examen oral que para mí no lo hubiera querido después de solo seis semanas de clase. En general, les costaba comunicarse de manera oral, pero de nuevo, era un triunfo pensar que pudieran hacer lo que hicieron en un tiempo récord. Eso sí, como buenos estudiantes de lenguas que son, todos venían con las respuestas más que estudiadas y preparadas, no dejaron nada a la improvisación, e intentaban meter lo que habían estudiado con calzador en todas las preguntas que se les hacían. ¿Repiten? Pues claro que sí, y en los niveles iniciales mucho. Una compañera que vino por primera vez este verano comentaba que en la presentación del curso repetían todo lo que ella decía. Es mi experiencia también en las clases de chino. ¿No he contado antes que en mis primeros seis meses, a pesar de haber estudiado chino en Madrid, mi profesora lo único que hizo fue ponerme a repetir tonos y tonos sin parar? Pues sí, se repite, y mucho, a veces hay menos espontaneidad, porque no dejan nada a la improvisación, porque quieren (y necesitan además) hacerlo bien. Ahora, jamás he conocido estudiantes tan trabajadores y comprometidos con su aprendizaje como ellos. Que haya repetición no quiere decir que no sean creativos y originales. Lo son y mucho. Con la ventaja de que son además perfeccionistas y quieren las mejores notas. Y aquí entro de lleno en algo que me preocupaba mucho cuando daba clases de manera regular allí: el sistema de evaluación. Si os pasáis por el blog que escribía en Hong Kong os daréis cuenta de que la mitad de las entradas trataban sobre eso, pero cómo no hacerlo cuando ves la influencia que tiene sobre tus estudiantes. Las notas IMPORTAN, y mucho. Estudiar allí (diría que en todo el sudeste asiático) es una competición continua que jamás termina, porque el objetivo es conseguir el mejor trabajo, el mejor sueldo. Es habitual que los estudiantes comenten cómo fue su entrevista para entrar en el equivalente a educación infantil. Sí, entrevistas a niños de tres y cuatro años. Al principio no podía entender cómo podían estar descontentos por haber sacado el equivalente a un 8 (entre B y B+, depende de los criterios de la universidad y departamentos), pero los entiendes perfectamente cuando te ves limitada por un sistema que te dice cuántas personas pueden tener una A+, una A, una B + o B (con esto no suele haber problema) o C (nadie las suele tener). Y sorprendentemente de esto no se habla cuando se aborda el aprendizaje en el sudeste de Asia.

En cuanto a la adaptación de materiales, a mí no me han parecido nada del otro mundo los que he podido ver (Anaya, Edinumen…), y  siempre que he trabajado allí lo he hecho con materiales que usaba en Europa. Este verano con Nos Vemos, de Difusión, que bueno, es verdad que al principio va un poco más lento (las tres primeras lecciones) y que además hace mucho hincapié en la pronunciación. Desconfío de las adaptaciones que consisten simplemente en la traducción de las instrucciones de las actividades. Me pregunto también si son conscientes de que en la China continental utilizan los caracteres simplificados, pero no en Hong Kong y Macao. Y que los estudiantes de Hong Kong casi que agradecerían que en el caso de estar traducidos, lo estuvieran al inglés… No sé, ¿en realidad se necesitan esas adaptaciones? ¿No se trata de exigencias o deseos editoriales (más de mil millones de potenciales compradores)? ¿O estoy muy cerril con esto?

Lo mismo pienso sobre la formación específica para los profesores que trabajan allí. ¿Son tan tan diferentes que los profesores que trabajan allí necesitan cursos y másteres antes de hacerlo? No discuto que conocer más sobre la tradición y cultura educativa es fundamental, pero también lo sería en el caso de los estudiantes de Singapur, Japón, Tailandia, etc., que con sus diferencias, tienen más cosas en común con ellos que los italianos, por ejemplo. ¿Por qué solo de chinos?

¿Qué pensáis vosotros de esto?