Darle la vuelta al aula (#FlippedClassroom), ¿es siempre posible?

Bueno, el curso está punto de terminar (quedan algo más de tres semanas, pero con la Semana Santa de por medio), y con él mis experimentos con una de las herramientas sobre las que leí más recomendaciones relacionadas con el concepto de “flipped classroom” o darle la vuelta al aula, al menos por el momento, hasta que vuelva a reiniciar las clases. Lo que más me ha gustado, como comenté en una entrada anterior, es la posibilidad de que sean los estudiantes los que creen el contenido con el que se trabajará en el aula. En este sentido, estoy bastante satisfecha con el resultado de su tarea, que no era más que elaborar un vídeo en el que describieran a una persona, y que sirviera como manera de evaluar la comprensión de otros estudiantes. Sus trabajos han sido un poco diferentes: unos han hecho un vídeo más explicativo sobre la vida y obras de Picasso, mientras que los otros han ficcionalizado un poco la vida de una de las compañeras de clase. Decidí relajarme con el desarrollo del trabajo y opté por lo que dicen muchos adalides del aprendizaje colaborativo. Es decir, que una vez explicada la tarea, objetivos, procedimientos, reglas, tiempo y evaluación, decidí ponerme en un segundo plano y aceptar que si son autónomos, lo son para todo. Y que mi labor correspondía no en la supervisión del trabajo en grupo, sino en convertirme yo misma “en miembro de una comunidad que busca el saber” (Bruffee). Cuesta a veces, por cierto. Me hubiera gustado que la segunda parte del trabajo consistiera en que pudieran ellos mismos evaluar las respuestas y comentar las respuestas de sus compañeros, pero decidí no hacerlo fundamentalmente porque no me resultaba sencillo hacerlo en EDpuzzle. Me planteo, eso sí, hacerlo el próximo semestre con algún grupo de un nivel un poco más alto (el actual es un A1)…

Intentando darle la vuelta al aula

En fin, decía en el título que si es siempre posible darle la vuelta al aula. Hace unos semanas leía una entrada algo antigua en el blog the Free Technology for Teachers en la que planteaba algunas consideraciones antes de embarcarnos en una aventura para la que quizá ni nosotros ni nuestros estudiantes estén preparados. En concreto, si nuestros alumnos suelen entregar los deberes a tiempo y por tanto ver antes de venir a clase el vídeo con el contenido de las próximas sesiones; si tenemos el tiempo suficiente para crear los vídeos; y diría que lo más importante, si tienen acceso a tecnología (ordenadores, acceso a internet). Yo me pregunto si es posible trabajar de esta manera en muchos de los centros donde impartimos clases. O si tanta revolución en el aprendizaje, metodólogica, pedagógica, no debería empezar a contemplar otros aspectos que no pasen necesariamente por el uso de tecnología.

aulas del siglo XXI

Os muestro algunas imágenes del aula donde se han llevado a cabo las clases en este curso (una universidad pública). Una auténtica clase del siglo XXI: tarima; ordenador con Internet Explorer sin actualizar desde hace más de tres años (un problema para trabajar con prácticamente cualquier aplicación o herramienta en el aula en el ordenador conectado al proyector); mesas y sillas fijas, que limitan la movilidad de los estudiantes y que son bastante incómodas, en un aula pensada y utilizada para clases magistrales; y una realidad que afecta menos a los estudiantes extranjeros, pero que se percibe en el ambiente: recortes y expulsión de las aulas de estudiantes que no pueden hacer frente al pago de las tasas. Mi impresión a veces es que la reflexión se centra más en la novedad de las herramientas, que en la realidad de nuestros centros educativos, o las oportunidades que se nos ofrecen a los profes de investigar, experimentar o profundizar en lo que hacemos.