Sobre el conectivismo

(Recojo para esta entrada una parte pequeñita de lo que fue mi trabajo final de máster sobre Facebook. Madre mía, no sabía que me iba a dar tanto de sí esta semana… Para el debate del curso sobre Competencia Digital.)

Entiendo el conectivismo como una teoría del aprendizaje, más que como un enfoque. Surge como respuesta a las limitaciones de los enfoques cognitivos, constructivistas y conductistas en relación a la manera en que las tecnologías han modificado y redefinido el concepto de aprendizaje. Desde la perspectiva conectivista, se entiende el aprendizaje como el proceso de creación de nodos, entidades externas (personas, organizaciones, libros, bases de datos…) que forman redes. En este sentido, se entiende que “El aprendizaje que tiene lugar en nuestras cabezas es una red interna (neuronal). Las redes de aprendizaje se perciben de esta manera como estructuras que creamos para adquirir, experimentar, crear y conectar el nuevo conocimiento (externa)” (Siemens, 2006). Estas conexiones son de hecho imprescindibles para permitir el aprendizaje, ya que al tener continuamente acceso a nuevos conocimientos lo fundamental será el ser capaces de distinguir entre el conocimiento relevante y significativo del conocimiento superfluo. La relevancia se define en función de las necesidades y motivación del individuo. Es decir, los individuos aprenden lo que quieren y necesitan, entendiendo que no necesariamente porque hayan sido expuestos a determinado contenido se producirá el aprendizaje (es decir, que no, no vale eso de “si yo lo he dado en clase…”). El aprendizaje y el conocimiento dentro de este marco teórico no son procesos estáticos, sino dinámicas en continuo movimiento. Podemos encontrar bastantes puntos en común con enfoques centrados en el aprendizaje informal, ya que en ambos casos se entiende que el aprendizaje forma parte de nuestra existencia y no solo se produce en contextos formales de instrucción. El aprendizaje informal tiene lugar en cualquier lugar. No hay clases ni listas de asistencia; no hay evaluaciones a través de notas, ni papel que certifique lo que has aprendido. El aprendizaje se produce a través de la observación, de la experiencia, de la conversación con compañeros de trabajo o amigos. Es decir, tiene en gran consideración el elemento social: se aprende actuando, interactuando con los que nos rodean y con nuestro entorno. Esta perspectiva no implica la desvalorización de la importancia del docente, sino un cambio profundo  en sus tareas y funciones. Creo que es reveladora la parte del vídeo que dejo abajo a partir del minuto 4.19, en la que aparecen las nuevas funciones del docente del siglo XXI, que no son más que guiar a los alumnos a mantener su red de aprendizaje.

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