Redes abiertas vs. Plataformas cerradas

Desde hace tres semanas estoy haciendo un curso de formación de profesores con el Cervantes, Competencia digital docente II. Dirección de cursos en red y gestión de contenidos digitales, y una de las tareas es precisamente debatir precisamente sobre el uso de plataformas de aprendizaje cerradas (Moodle, Blackboard, etc.) frente a redes o espacios abiertos (Facebook, Google +, etc.). Para mí no hay color. He usado plataformas como profesora (Blackboard sobre todo) y muchas veces como estudiante. Creo que empecé a ver las ventajas de usar otros espacios, Facebook fundamentalmente, porque eran mis propios estudiantes quienes me mandaban demasiadas invitaciones de “amistad”, quienes escribían frenéticamente y quienes me animaron con su uso a emplearlo tímidamente en nuestras clases. Con el tiempo he desarrollado una actitud un poco más crítica y menos “evangelizadora”. Me preocupa mucho todo lo relacionado con la privacidad y, sobre todo, el poder que todas estas empresas (Google, Facebook, Twitter…) tienen respecto a nuestra información. Pero la realidad es que, pese a estos temores, me siento mucho más cómoda estudiando y trabajando en redes que no han sido creadas teniendo en mente que se conviertan en plataformas de aprendizaje. De hecho, en general y con contadas excepciones, no me gustan las que se han  creado única y exclusivamente para “aprender”. Mi proyecto de fin de máster de hace un par de años trataba fundamentalmente de la posibilidad de utilizar Facebook como plataforma de aprendizaje. Fue la elegida después de pasarme meses probando e invitando a amigos a colaborar en otras como Edmodo, SocialGo, Ning, etc. No me resultó complicado decidirme. ¿Para qué vas a participar en una red en la que solo vas a encontrarte con las cinco, diez, quinces personas que han decidido darse de alta para hacer un favor? Las dificultades de usar un red “real” (todas son reales, pero unas más relevantes que otras, eso está claro) son evidentes. La principal para mí es que te expones a cambios constantes (sobre todo con Facebook) sobre los que poco puedes hacer. Si un día deciden que no les resulta rentable, o no les interesa mantener los foros de las páginas de Facebook, los quitan sin más. Porque las páginas fueron creadas pensando en las empresas, no en tus alumnos, y parece que a algunas no les gustaba que hablaran mal de ellas desde sus propias páginas. Es un riesgo, pequeño en comparación con todo lo que puedes conseguir cuando usas una herramienta real, presente en la vida de la mayoría de nosotros, en la que participamos y compartimos lo que nos gusta o disgusta a menudo. Una compañera del curso hablaba de cómo el carácter podía incidir en el sentido de preferir unas sobre otras. Las redes abiertas nos asustan, porque son más imprevisibles; los entornos cerrados son más fáciles de controlar. Pero me pregunto si como profesores no tenemos en cierta manera la “obligación” de tensar siempre un poco la cuerda, intentando no quedarnos en nuestra zona de confort.

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