Traductores sí, traductores no…

No sé qué herramientas o instrumentos usáis la mayoría para estudiar lenguas… Yo por lo que siempre he empezado es por matricularme a un curso (en línea o de manera presencial, normalmente esta última opción) y luego intentar completar las clases a las que no voy por mi cuenta. ¿Cómo? Normalmente, en el caso del inglés, leyendo mucho: cosas relacionadas con el trabajo (lingüística y tecnología) y lecturas más ociosas, más ver toneladas de series en versión original en el ordenador. En el caso del chino, cosas mucho más mecánicas: escuchar audios una y otra vez y comprobar las respuestas. He descubierto que lo que mejor me ha venido ha sido estudiar pensando en un objetivo concreto, como la preparación de un examen, porque de lo contrario ni estudio, ni suelo recordar lo que he podido estudiar en el pasado.

En fin, pero hablamos de traductores, ¿no? No dejo de utilizar una aplicación que se llama CamDictionary. Traduce no solo del chino (tradicional y simplificado) al español, sino que también hace traducciones del  alemán, inglés, coreano y japonés (no lo he probado aún). Para Android es gratis, pero para iPhone, sí, hay que pagar 1,79 euros. He descubierto que sin ella no podría estudiar chino, o no de la misma manera. ¿Cómo funciona? Pasas la cámara por el caracter o caracteres que quieres traducir y, si está en su base de datos, localiza la definición en español y te indica la pronunciación. Me he dado cuenta de que no siempre acierta con la definición correcta, pero para eso me suelo ayudar de la pronunciación de la palabra, en el caso de que no esté muy segura de lo que me está diciendo. Cuando no sé muy bien cómo transcribir en pinyin (la romanización) las palabras que estoy buscando, intento encontrar la traducción de la palabra en el traductor de Google, que también tengo instalado en el teléfono. Lo que encuentro muy muy útil es el ejemplo de pronunciación que tanto CamDictionary como el traductor de Google ofrecen. Este verano, por ejemplo, para asegurarme de que el taxista que nos llevaba al aeropuerto de Pekín nos iba a entender, busqué lo que quería decir, lo escuché un par de veces en chino y lo repetí con éxito (llegamos bien, vaya). Además de estas, utilizo otras aplicaciones mucho más sencillas que son listas de las palabras que necesitas estudiar para los distintos exámenes de chino, y otros diccionarios, como Pleco, que traduce del inglés al chino.

PicMonkey Collage

Creo que el hecho de ser yo misma usuaria de este tipo de aplicaciones me ha hecho ver de manera más benévola el uso que algunos de mis alumnos hacen también de ellas. Hace unos meses vi la actualización de estado de una página de traductores en Facebook donde más o menos se venía a decir que traductores electrónicos sí, pero que son solo las personas con formación las que les podían sacar mejor provecho. No me pareció una apreciación ni justa ni certera, porque de alguna manera invalida el uso que (casi) todos hacemos de ellas como aprendientes de lenguas. Imagino que la mayoría tenemos sobre esto historias para no dormir (¿alguna que querías compartir?), pero creo que las ventajas superan los inconvenientes, seamos o no profesionales de la traducción.

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