Google como símbolo de la barbarie

Este fin de semana asistí a la presentación del libro de un antiguo dirigente político nacional en Madrid. Bueno, con los tiempos que corren imaginad el tipo de discurso sobre la crisis, la inestabilidad, la fragilidad del sistema, etc. Pero no es eso de lo que quiero hablar aquí. El caso es que hizo alusión a una de las características que creo forman parte de ese paradigma del cambio del que he hablado en otras entradas. La rapidez de la información. La prevalencia de la imagen sobre la palabra. La ausencia, en su opinión, de la reflexión. Yo es que con estas cosas siempre tengo muchas dudas. Por una parte, me siento un poco como el profesor de Los poetas muertos, con ganas de entrar en clase y pedirles a mis estudiantes que sí, que tiren los libros por la ventana; por otra, a veces siento que cada vez se nos exige a todos menos y menos reflexión, aunque estemos paradójicamente rodeados de un flujo constante y abrumador de información. En fin, una cosa me llevó a la otra y me pasé parte del fin de semana releyendo la colección de ensayos de Alessandro Baricco Los bárbaros. Ensayo sobre la mutación, que se fueron  publicando originalmente por entregas en La Repubblica a lo largo del 2006. Leedlo si tenéis la oportunidad, porque es una maravilla y ayuda a entender muy bien algunas de las cosas que están sucediendo: el declive de los valores y de la existencia misma de la sociedad burguesa del siglo XIX, así como la desaparición de la cultura del esfuerzo y, con ella, la erudición, la paciencia, el estudio, la reflexión. Google representaría, en ese sentido, la espectacularidad, la simplificación, la superficialidad, la velocidad, la medianía, pero ah, también la irrupción de una innovación tecnológica ideada para hacer el conocimiento accesible a todos con un golpe de click, acabando con los privilegios de una casta. Aunque sin duda lo que más me llamó la atención fue su referencia al modo de adquirir experiencias en esta nueva civilización, la de los bárbaros, los saqueadores: prohibido el aburrimiento, viva la multitarea. ¿Os suena? ¿No son el reflejo, no solo de nuestros estudiantes sino de nosotros mismos?

El futuro será… audiovisual

Como dije hace unos días, estoy intentando ponerme al día con algunos de los ensayos publicados por Prensky en From Digital Natives to Digital Wisdom. La verdad es que no es él el único en hablar de cambio de paradigma y la primacía de lo (audio)visual sobre otras formas de fijar y transmitir el conocimiento, pero me pregunto si esto es del todo cierto. Bueno, en su caso el cambio de paradigma implica la importancia y crecimiento de Youtube. Creo que todos o casi todos los profesores de lenguas estaremos de acuerdo en incluir esta herramienta como clave para el aprendizaje, y de hecho hay canales específicos para la enseñanza, como TeacherTube y Schooltube, pero creo que Prensky va un poco más lejos al afirmar que como educadores no deberíamos aferrarnos a la idea de conseguir hacer de nuestros estudiantes personas letradas, en el sentido tradicional de lectura y escritura, sino entender y asumir que esa guerra ya está perdida. No nos echemos todavía las manos a la cabeza, aunque a mí sí que se me erizan un poco los pelos de la nuca. Vale, si la mayoría de gente encuentra difícil comunicarse por escrito e incluso leer con competencia determinado tipo de textos, pero sin embargo pueden acceder fácilmente a vídeos cortos en los que se les dé explicaciones e instrucciones sobre diversidad de temas, se les cuente historias, etc., ¿no sería conveniente darles la importancia que realmente tienen? Aporta datos que desde mi punto de vista apoyan lo que dice: un porcentaje de aproximadamente un 40% de estadounidenses podrían ser considerados como “analfabetos funcionales”, pero consiguen comunicarse e incluso informarse a través de medios como Youtube. Es decir, que los intentos por instruir a una parte considerable de los que acceden a la educación primaria y secundaria no tienen los resultados deseables, y encima una vez que abandonan los estudios es casi imposible hacer de ellos lectores y escritores habituales. Tal vez esté contaminada. Yo soy profesora, y vivo rodeada de profesores y de gente que lee y escribe (en blogs, redes sociales, sms, chats, mails, etc.) mucho, muchísimo. Me cuesta describir el presente como audiovisual, al menos en contextos escolares y académicos, porque no es así. Los estudiantes escriben y leen textos escritos, mayoritariamente; en consecuencia, nosotros escribimos, leemos y corregimos textos escritos. Pero la realidad parece, sí, audiovisual. No hay que ver cómo interactúan con los medios los niños y adolescentes de los que nos rodeamos. ¿Cuántos quieren pasar horas y horas, como nosotros de pequeños, frente a la tele? ¿Cuántas horas, sin embargo, buscan, graban, suben, investigan… vídeos en Youtube? En cualquier caso, el lenguaje ha sido siempre multimodal, en el sentido de que además de con la palabra escrita, nos hemos comunicado con imágenes, sonidos, etc., por lo que la novedad en realidad tiene que ver más con un uso exhaustivo y dominante de los elementos audiovisuales.