Leer y escribir en español en la red. Encuentro en la Fundación Comillas

Todos los años, al menos desde hace al menos cuatro, me marcho a hacer un curso fuera de la ciudad en la que esté, hacia finales de año. Vaya, es una gran paráfrasis para explicar que desde el 2008 he asistido a todos los encuentros de profesores de IH y Difusión en Barcelona, pero este año me lo pensé mucho. Como lo que me interesa en estos momentos es precisamente eso, cómo leemos y escribimos en la actualidad, pues pensé que era el momento perfecto para ir a uno de los cursos de la Fundación Comillas. Como no sé conducir y entre Santander y Comillas no hay muchos autobuses, me perdí la primera parte del encuentro, la conferencia inaugural de Francisco Yus: En qué difieren los géneros electrónicos de los analógicos. En fin, esperaré a que publiquen las actas. Al menos pude llegar a tiempo a la mesa redonda sobre los cambios que se producen cuando escribimos y leemos en línea. Los participantes en la mesa eran Daniel Cassany, Boris Mir y Tíscar Lara. Tíscar fue la primera en intervenir, desde Madrid a través de Skype (ay, la conexión falló en algún momento, pero bueno, no se seguía mal). Para ella aunque las modificaciones han sido profundas, no alteran lo fundamental, como es la necesidad de comunicación de los seres humanos. Y bueno, algo que me llamó mucho la atención de lo que dijo y que me ha hecho pensar estos días es que la escritura en línea tiene mucho que ver con la oralidad, por su velocidad, su ilusión de permanencia… Y claro, el ejemplo más clarificador en este sentido es Twitter. ¿Tiene sentido leer los tuits que alguien envió hace días? Por si os interesa, os recomiendo leer las notas de apoyo para esta comunicación, que se encuentran en su blog.

Cassany por su parte empezó haciendo referencia a los cambios que NO son ni relevantes ni fundamentales para los lectores y escritores en la actualidad, como la multimodalidad, hipertextualidad e intertextualidad. Lo que para él sí tiene consecuencias relevantes son todas las formas y variedades de escritura, no normativas. Vaya, lo que predomina en chats, sms, actualizaciones de estado en redes sociales, tuits, etc. Como en general la opinión más generalizada sobre esto es negativa (preguntad, preguntad, ya veréis qué os dicen sobre esto), señaló curiosamente una investigación de psicólogos ingleses en la que se demostraba que los niños pequeños que más experiencia, y por tanto destreza, tenían en el envío de mensajes, eran los que en prácticas académicas demostraron más conciencia fonológica. En cualquier caso, y esta es una idea que estuvo planeando por el encuentro en todo momento, nuestros estudiantes no son los mismos que hace diez, quince, veinte años… Se aprende cada vez más fuera de la escuela, en contextos no formales, debido a la influencia de amigos, compañeros, conocidos y claro, material que encontramos en Internet.

Después de la pausa tuvimos otros dos talleres. El primero de Vicenta González, Del Portafolio tradicional al digital: ¿solo una migración? En él se nos mostró la estructura y organización de ambos, así como las consecuencias de esta migración, que podríamos resumir en la inclusión de la competencia comunicativa digital, ausente, claro, del portafolio tradicional. El segundo fue el de Fernando Trujillo, Redes sociales y lectura y escritura, del que de nuevo os enlazo el blog donde se encuentra el resumen que él mismo hizo de todo el encuentro, y donde está colgado el Power Point de la presentación. De los talleres pequeñitos de por la tarde el que más me gustó fue uno sobre usos de Facebook, de Teresa Fernández Ulloa. Qué pena que no hubiera tiempo para más, porque de la media hora, diez minutos estaban destinados a preguntas, pero bueno, en las actas del encuentro aparecerán los datos y la información que no tuvieron cabida en este minitaller. Ideas: grupos en Facebook en los que pudieran participar los padres de los estudiantes; páginas de Facebook creadas a partir de la biografía de personas relevantes; organizar la comunicación e interacción entre profesores y estudiantes y entre los estudiantes en Twitter a través de la creación de grupos.

El viernes, junto con la conferencia del principio, sobre las Potencialidades de los sitios en línea para adquirir lenguajes sociales más allá de la competencia cultural previa, lo que más me gustó fue la mesa redonda (Moodle, Webquest, Google docs, etc.: ¿vino viejo en botellas nuevas). En este sentido, la intervención de Joan-Tomás Pujolà fue insólita y bastante original. Imagino que Garr Reynolds, el autor de Zen Presentation estaría encantado con esta presentación. Articulada en torno a la metáfora planteada en el título de la presentación, planteba la posibilidad de combinar las herramientas y los usos de las mismas (como si de bebidas, vinos y cócteles se tratasen) en función de nuestras necesidades y, sobre todo, de nuestras ganas de riesgo y de experimentar, que para ¡eso están las clases también! Y ya no pude asistir a nada más, porque me tuve que marchar corriendo, entre la lluvia, a coger el bus para Santander y de ahí al aeropuerto. La próxima vez, sí, tendré en cuenta los horarios de autobuses para no tener que perderme nada…

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Cosas que hacer en FB con los estudiantes

Estaba leyendo sobre las nuevas funcionalidades de Twitter al mismo tiempo que un interesante libro sobre redes sociales y formación (Social Media for Trainers: Techniques for Enhancing and Extending Learning, de Jane Bozarth) y he pensando que, a pesar muchas veces de hablar de las posibilidades de Facebook para los profes (y para los profes de español, que para eso yo me dedico a eso) pues nunca había escrito una entrada para ponerlo por escrito. Y eso es lo que estoy haciendo.

Si alguien me preguntara por qué emplear Facebook antes que cualquier red social, mi primer argumento iría relacionado con su popularidad. Son más de 600 millones de usuarios en la actualidad, así que, aunque me repita mucho, ¿por qué no nos aprovechamos de esta popularidad? ¿Por qué no usar los conocimientos de uso y de la herramienta que la mayoría de nuestros estudiantes ya poseen? Bueno, antes de nada, jamás recomendaría organizar un curso o el trabajo de alguno de mis estudiantes a través de mi perfil personal. Jamás suena demasiado rotundo, y tal vez merezca la pena detenerse un poco en esto. Aunque he conocido profesores que lo usan, con éxito, con alumnos individuales, a mí en particular no es algo que me suela gustar, pero asumo mis propias contradicciones: la cuarta parte de mis contactos son estudiantes que en el momento álgido del asunto Facebook pidieron ser mis “amigos”. En cualquier caso, la razón principal que esgrimiría en contra de esto es, por supuesto, la privacidad. Aunque también influye el hecho de que tal vez sea a ellos a los que no interese que su profesora o profesora tenga acceso directo a la información de su perfil. La ventaja es que Facebook ofrece otras posibilidades de trabajo que no pasan por incluir entre nuestros contactos a los estudiantes: los grupos y las páginas.

¿Para qué sirven los grupos? Creo que es una de las opciones más útiles para organizar el trabajo de los estudiantes en línea. Podemos:

1) Colgar fotos y vídeos, así como enlaces.

2) Escribir publicaciones.

3) Abrir documentos colaborativos (aunque eso sí, no ofrecen muchas posibilidades de edición).

4) Chat para el grupo.

5) Crear eventos.

Si os preocupa el tema de la privacidad, el acceso al contenido que tanto tú como tus alumnos vais publicando, tened en cuenta que los grupos pueden configurarse como:

1) Abiertos. En los que cualquier usuario de Facebook puede verlos, aunque no haya pedido unirse a ellos.

2) Cerrados. Todos los usuarios de Facebook pueden ver su ver su nombre y los usuarios que participan en él, pero solo los miembros pueden ver el contenido. Es decir, que necesitarían pedir unirse para tener acceso a las fotos, vídeos, documentos… que se hayan ido publicado.

3) Secretos. Ni aparecen en el resultado de las búsquedas, ni las personas que no estén dentro del grupo pueden ver nada de él. Solo tendrían acceso una vez que alguno de los miembros le añada directamente. Recordad que solo podemos añadir a los grupos a las personas que tengamos como contactos en nuestro perfil.

Yo siempre recomiendo visitar la página de ayuda de Facebook para consultar toda estas cuestiones relacionadas con la privacidad, configuración, funcionalidades, herramientas y recursos, etc. Cuanto más conozcamos de la herramienta que usemos, en este caso los grupos de Facebook, nos resultará más sencillo hacernos una idea de lo que podemos o debemos hacer.

Además de grupos, podemos abrir páginas. Para mí esta es la opción de lejos más interesante, porque además de las aplicaciones propias de Facebook (fotos, vídeo, eventos, notas, enlaces, preguntas), permiten la integración con cientos de miles (no es exageración) de aplicaciones externas. La principal diferencia con los grupos, en los que podemos decidir la configuración, es que las páginas están accesibles para todos los usuarios de Facebook, son públicas. Además, los administradores pueden ir creando pestañas diferentes o integrar otras aplicaciones. En mi opinión, esto requiere un poco de tiempo e investigación, porque como he dicho antes las posibilidades son INMENSAS. Vale, concretemos, ¿qué aplicaciones nos pueden interesar a los profesores que se pueden integrar en nuestra página? Youtube y Vimeo, Scribd, Flickr, NetworkedBlogs y RSS Grafitti (seguro que hay muchas más de estas, aplicaciones que nos permiten sincronizar blogs con nuestra página de Facebook; en el caso de RSS Grafitti páginas web también), Slideshare, Twitter, Forum for pages, entre otras. Es decir, imaginemos que abrimos una página para uno de nuestros cursos. En ella podemos tener acceso directo a una cuenta de vídeo (Youtube, Vimeo, o la misma aplicación de Facebook) en la que colguemos vídeos que nos interese que vean los estudiantes o sus propias producciones. Podemos sincronizar el blog del curso, o los blogs de los estudiantes, para que a medida que vayan escribiendo aparezca en el muro de la página. Podemos crear también una pestaña de fotos, con la aplicación de Facebook o la conocida Flickr. En ella podemos colgar contenido interesante para los estudiantes, o fotos que tanto nocotros como los estudiantes vayamos haciendo a lo largo del curso. Podemos integrar, asimismo, la cuenta de Twitter de la escuela, del curso, la que tengamos para comunicarnos con padres y estudiantes… Y si queremos pasar un poquito más de tiempo en esto, pensemos en Pagemodo o Wix, para crear páginas personalizadas e integrarlas (otra vez la maldita palabreja) en la que tengamos en Facebook. El único inconveniente, en mi opinión, son los continuos cambios que desde Facebook se llevan a cabo, más en las páginas que en los perfiles. Sin ir más lejos, hasta hace poco utilizaba sin problema a través de Facebook un interesante y útil (muy útil, de hecho) servicio en línea de gestión del correo, documentos, presentaciones, etc. como Zoho docs y ahora por más que lo intento no me lo permite (parece que de forma temporal, porque en el mensaje que aparece dice que la aplicación de Zoho docs no soporta en la actualidad el sistema de navegación segura). Así que para los que solo somos profesores, y no informáticos, va a requerir pasar tiempo delante del ordenador viendo qué es lo que se nos permite hacer y asumir, por otra parte, que los cambios son continuos. Y que estos cambios representan, de hecho, una de las bases de compañías como Facebook.

En fin, os animo a que le deis un par de vueltas al tema de las páginas y que investiguéis de qué manera os puede resultar rentable para vosotros y para vuestros estudiantes, claro.