Mis primeras experiencias como formadora…

Desde hace algún tiempo vengo pensando y formándome para poder dedicarme, además de las clases de español como lengua extranjera, a la formación de profesores. Por el momento he llevado a cabo algunos talleres, aunque lo que me está permitiendo enfrentarme de manera más real a esta tarea son las sesiones formativas en las que estoy participando en mi lugar de trabajo. Como este año (¿cuántas veces lo he repetido ya?) he estudiado un máster en nuevas tecnologías y he pasado mucho, mucho, tiempo tratando de investigar qué se puede hacer en nuestras clases con distintas redes sociales, me he encargado de impartir algunas sesiones (de hora y media cada una de ellas) sobre Facebook y Twitter.

La dificultad principal con la que me he enfrentado ha sido, sin lugar a dudas, la falta de tiempo. Entiendo que es necesario que cualquier persona que asista a una clase/sesión de estas características salga al menos con ideas claras sobre lo que es y qué se puede hacer con un perfil, un grupo y una página en Facebook y cómo se pueden crear y configurar. Y un poco lo mismo con Twitter: el límite de caracteres, las abreviaturas, lo que se puede hacer, lo que debemos evitar… Pues bien, por mucho que lo intento, acortar todo lo que puedo, siempre termino dejando algo de lado, algo con lo que no da tiempo a trabajar. Me temo que si lo planteo de esta manera, es decir, si pretendo que los estudiantes creen e investiguen en la clase para al menos formarse una idea de lo que ellos mismos podrían hacer en las suyas, pues… o me centro solo en una de ellas (o Facebook o Twitter) o recorto alguna de las actividades, algo que no me gustaría hacer.

La otra dificultad ha sido un poco más sorprendente. Me he encontrado con algunos profesores que recelan de las redes sociales, que no las encuentran interesantes ni para ellos ni para sus estudiantes. Así que intentar convencerles, o intentar hacerles lo contrario es una tarea complicada. Lo cierto es que no esperaba esto. Claro, me he pasado los últimos nueve meses rodeada de gente, mis compañeros de máster, que pasaban gran parte de tiempo frente a un ordenador y conectados a internet, así que se me hace difícil cuando alguien me dice que ni le gustan los ordenadores ni lo que se puede hacer con ellos.

En relación a cómo organizar y estructurar la sesión, me ha servido de mucha ayuda uno de los cursos que he realizado a principios de junio en el Instituto Cervantes de Alcalá de Henares: Primeros pasos en la formación del formador de profesores. El curso fue intenso y especialmente productivo, y entre otras cosas me hizo ser más consciente de la necesidad de prestar mucha más atención a lo que haces antes y después de cada sesión formativa. De esta manera, intenté averiguar un poco más sobre las personas a las que iba a dar clase y les mandé una carta explicándoles lo que íbamos a hacer. También, en un intento de ganar un poquito de tiempo durante la clase, les pedí que se unieran al grupo de Facebook que creé para cada uno de los grupos, así como crearse una cuenta de Twitter en caso de que no la tuvieran (he descubierto que lleva mucho más tiempo del deseado en la clase, mi gran problema). Desafortunadamente, solo una de ellas, en uno de los cursos, pidió unirse al grupo, y tuvimos que esperar que los que no lo habían hecho buscaran el grupo, se unieran, etc.

En fin, aparte de esto, he de decir que estoy contenta en general con el resultado, y con el material que diseñé para ello. Lo incluyo aquí en el blog, en la cajita de Box.net por si a alguno os resulta de utilidad.

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